La Biblia consiste en 73 libros, 46 de ellos pertenecen al llamado Antiguo Testamento, mientras que 27 conforman el Nuevo Testamento. Los del Antiguo Testamento fueron redactados fundamentalmente en hebreo, algo en arameo y en griego. Los del Nuevo Testamento lo fueron en griego, de hecho en el dialecto común (koiné), que servía de lengua común entre los siglos IV a.C. hasta vi d.C. en muchas regiones. Mucho más tarde la Biblia fue transcrita al latín por San Jerónimo (la conocida "Vulgata" alrededor del 383 d.C).
Apócrifos hay muchísimos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En este análisis nos limitaremos a los libros del Nuevo Testamento que tocan la vida y las enseñanzas de Jesús. Comúnmente se les da también el nombre de "Evangelios".
Distinguimos entre evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) y el evangelio según San Juan. Los tres primeros se parecen mucho entre sí, y de hecho Mateo y Lucas usaron mucha información ya aparecida en el Evangelio de Marcos, que fue el primero en ser redactado. Mateo y Lucas completaron sus Evangelios con información extraída de documentos que ya circulaban y eran usados entre los años 30-50 en las primeras comunidades cristianas. Parece que el Evangelio según San Marcos quedó más o menos completado algo antes del año 70, en lo fundamental un poco antes. La tradición lo atribuye a un colaborador de Bernabé y Pablo, y posteriormente de San Pedro, y quizás fuese redactado en Roma. El Evangelio de Lucas, atribuido al médico amigo de San Pablo, posiblemente haya sido terminado hacia el año 80. El Evangelio de Mateo puede haber tomado su forma actual entre el 80 y el 90. Finalmente, el Evangelio según San Juan, atribuido a Juan Zebedeo, debe haber sido más o menos redactado entre los años 95 y 100.
¿Son discutibles las fechas? Por supuesto. El tema se mantiene abierto y cada cierto tiempo se descubren nuevos fragmentos de documentos, que no alteran en lo fundamental los contenidos. Existieron por lo visto muchas versiones de cada uno de los Evangelios, en algunos casos modificadas para satisfacer exigencias de sectas específicas. Solo con el tiempo surgió naturalmente la necesidad de precisar exactamente cuál había sido la enseñanza de Jesús y se fue conformado el canon.
¿Por qué fueron aceptados algunos libros como canónicos y otros no? Criterios para su aceptación fueron la atribución de la autoría a un apóstol, el uso de esos textos en la liturgia de la iglesia primitiva, la concordancia con la tradición oral. Los concilios de Hipo (393 d.C.) y Cartago (397 y 419 d.C.) confirmaron el canon Alejandrino (46 libros en el Antiguo Testamento) y fijaron el del Nuevo Testamento (27 libros). Se dispone de una carta del Papa San Inocencio I (405) que menciona este canon. En Florencia (1442) se reafirmó la lista.
Una vez fijado el canon, realmente no existió controversia entre los cristianos hasta el siglo xvi, con la Reforma. Lutero apartó los siete libros deuterocanónicos (Tobías, Judit, Ester, Daniel, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc) y los rechazó como apócrifos, además de modificar el texto de Romanos 3,28. En el campo católico el Concilio de Trento reafirmó la lista de libros de la Biblia, usando criterios como el uso en la liturgia y la inclusión en la Vulgata.
Los libros que la Iglesia Católica rechaza como apócrifos, en muchos casos, se presentan como faltos de realidad histórica, demasiado llenos de fantasías, y buscan mayormente no presentar las enseñanzas de Jesús, sino asombrar al lector. Añadamos a esto la tendencia a las extravagancias y los detalles contados solamente con el fin de impresionar, que desde los puntos de vista moral, espiritual e incluso literario no se comparan con los aceptados, que casi siempre se apartan de la tradición aceptada y que desde el ángulo histórico se descubren sus incorrecciones. En muchos casos les falta coherencia interna, al ser "fabricados". Por todas estas razones están y permanecerán fuera del canon.
¿Significa esto que todo lo que encontramos en estos evangelios debe ser rechazado? En absoluto. Por ejemplo, la tradición oral conservada es una fuente de información. Muchas cosas que aceptamos tienen su fuente directamente en la tradición oral conservada por la Iglesia aunque no aparezcan por escrito, o encontrándose en evangelios extracanónicos pueden ser aceptables en tanto no contradicen las enseñanzas firmemente establecidas. Muchas huellas de estas "informaciones no confirmadas" han quedado en obras artísticas a través de los siglos (pinturas de Giotto, La Divina Comedia de Dante, El Paraíso perdido de Milton, por ejemplo) y en la liturgia. Los nombres de los padres de la Virgen (Joaquín y Ana), el buey y el asno del nacimiento de Jesús, los nombres de los Reyes Magos (en realidad, hombres sabios, pero en absoluto reyes), los nombres de los dos ladrones crucificados con Jesús (Dimas y Gestas), el nombre del centurión que le traspasa con la lanza (Casius Longinus), etc., son datos no confirmados en los Evangelios, pero arraigados a lo largo de los siglos.
Después de esta digresión, pasemos a ver algunos de los más "típicos" evangelios apócrifos; primero los fragmentarios, de los cuales se sabe muy poco, y luego los que, más o menos completos, han llegado hasta nuestros días.
FRAGMENTARIOS EVANGELIO SEGÚN LOS HEBREOS
Solo se le conoce por citas de San Jerónimo, quien a su vez se remite a Orígenes. Por lo visto data del siglo ii. Su nombre se debe a que evidentemente estaba ligado al mundo y tradiciones hebreas, y destinado a oyentes con ese trasfondo cultural. Parece haber sido redactado en arameo. Muchos piensan que se trata de un enriquecimiento y ampliación del Evangelio según San Mateo. Lo poco que se conoce de él contiene una herejía: parece decir, que la madre de Jesús es el Espíritu Santo. También se cambia el sentido del Padre Nuestro, pues se propone, en lugar de "el pan nuestro de cada día dánosle hoy", "danos el pan de mañana, el pan del Reino Divino".
EVANGELIO DE LOS DOCE
Aparentemente fue usado por la secta de los ebionitas (ebionim=los pobres). Eran vegetarianos, y tal vez por ello no aceptaron que Jesús expresara su deseo de comer la Pascua (comer el cordero pascual) con sus discípulos y hacen a Juan el Bautista comer solamente miel sin langostas. Aseveraban que su evangelio provenía de San Mateo. Ireneo de Lyon (segunda mitad del siglo ii d.C., tratado "Contra las Herejías") nos dice que rechazan al apóstol San Pablo. San Justino Mártir dice que reconocían a Cristo como solamente hombre, negando su doble naturaleza.
EVANGELIO SEGÚN LOS EGIPCIOS
(POSTERIOR AL 150 D.C.)
Usado por egipcios de Tebaida y Libia. Parece condenar el matrimonio y contiene errores en lo relacionado con la Trinidad.
EVANGELIO SEGÚN MATÍAS
También conocido como Tradiciones de Matías. Aparece mencionado en el Decretum Gelasianum como herético.
EVANGELIO SEGÚN TOMÁS
Parece haber sido usado por sectas gnósticas, y San Cirilo de Jerusalén escribe que fue usado por los maniqueos.
EVANGELIO SEGÚN FELIPE
Parece tratarse de lo mismo. Durante el siglo iv fue usado por gnósticos egipcios.
EVANGELIO SEGÚN PEDRO
Ya en el siglo ii se le consideraba extracanónico. Algunos pasajes parecen haber podido ser interpretados de manera no ortodoxa. Orígenes vagamente lo consideraba extracanónico, pero no herético.
RECUERDOS DE LOS APÓSTOLES
Fue utilizado por los priscilianos, herejes del siglo iv. Se trata de un evangelio dualista.
EVANGELIOS MÁS O MENOS COMPLETOS
PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO
Más interesantes son los apócrifos sobre el nacimiento de Cristo. El primero completo de ellos es el Protoevangelio según Santiago. Se ha tratado de atribuir a Santiago el Menor. La mayor parte es ortodoxa; trata de defender la virginidad de la Virgen. Cuenta su vida desde la matanza de los niños ordenada por Herodes. Muy posiblemente tuvo varios redactores, y pueden notarse tres partes claramente definidas (antes del nacimiento de Cristo, el nacimiento y posteriormente). Posiblemente la redacción final date del siglo iv.
En él aparecen alusiones a la viudez de San José, y se le presenta como un anciano, para explicar la expresión "los hermanos del Señor", hecho ya aclarado por San Jerónimo (los parientes). También se presenta una comadrona, que después atestigua la virginidad de María. En verdad se trata de una biografía novelada. Aparece también el nombre de los padres de la Virgen (Joaquín y Ana), y una sirvienta Judit. La madre de María se presenta como estéril, y el nacimiento de la Virgen es un premio para ellos. Por ello se ofrece María a Jehová, y ella permanece en el Templo hasta los doce años. Entonces el sacerdote decide casarla, y se busca candidato entre los viudos, entre ellos José.
En este evangelio la comadrona Salomé desea comprobar la virginidad de María y se quema el brazo. Con solo tocar al niño Jesús resana milagrosamente. Más maravillas: cuando Herodes ordena matar a los niños, Santa Isabel, madre de San Juan Bautista, trata de escapar con su hijo y un monte se abre para esconderlos.
EVANGELIO DEL PSEUDO MATEO
También describe los primeros años de vida de la Virgen María. La narración resulta adornada con detalles de cómo los sacerdotes obligaron a José que jamás había tocado a María, cuando quedó grávida antes del matrimonio (le obligan a beber el Agua del Señor; si se trataba de un mentiroso aparecía una señal en el rostro tras siete vueltas alrededor del altar. Se presentan también el buey y el asno del Nacimiento. Los magos llegan a Jerusalén cuando el Niño Jesús tiene dos años. Abundan los detalles fantásticos sobre el acompañamiento protector por parte de leones mansos durante el viaje a Egipto. El niño Jesús obra el milagro de que un viaje que requería 30 días se realizara en solo uno.
Hay otros detalles más difíciles de tragar aún: el niño Jesús moldea con arcilla doce pájaros, y cuando se le requiere por hacerlo en sábado, día de reposo, les da vida. También se cuenta que cuatro niños rompieron unos diques hechos por Jesús mientras jugaba, y en castigo el Señor les mata. Por supuesto que se le pide a San José convencerlo de que les vuelva a la vida. Y todo por el estilo.
LIBRO DEL NACIMIENTO DE MARÍA
Se trata de una versión más corta del Evangelio según Pseudo Mateo.
LIBER INFANTIA SALVATORIS
Aparentemente redactado alrededor del siglo ix. Más o menos como el Pseudo Mateo, pero más elegante y elaborado.
EVANGELIOS DE LA INFANCIA
Aquí se incluye el Evangelio según Pseudo Tomás, posiblemente redactado a finales del siglo ii. De él podemos decir ‘más de lo mismo’. Repite la historia de los niños muertos por Jesús, y hasta se mencionan hombres cegados por chismosos. En este evangelio Jesús tranquilamente mata y revive personas, sin ningún tipo de preocupaciones, a capricho.
EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA
Se le llama árabe, porque conocemos fundamentalmente la versión árabe. Es un producto típico de la imaginación árabe, sencillamente… en este evangelio da la impresión de que Jesús vino al mundo solamente para ejecutar milagros.
EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA
Son 28 capítulos sobre la infancia de Jesús. Aparecen los nombres de los Magos como Melchor, Gaspar y Baltasar.
OTROS EVANGELIOS
Historia de José el Carpintero (siglos iv o v).
Más imaginación. Completamente fantasioso.
Existen también apócrifos sobre la Pasión y la Resurrección. Entre ellos se encuentra el Evangelio según San Pedro.
Se trata de un evangelio relativamente moderado en comparación con los otros. Comienza por la Pasión. Se nota la tendencia a disculpar a Pilatos de la muerte de Jesús.
EVANGELIO DE NICODEMO O ACTAS DE NICODEMO
De hecho se trata de dos documentos distintos unidos. El segundo cuenta el descenso de Cristo a los Infiernos.
Pero existen documentos aún más interesantes: la carta de Pilatos a Tiberio, la carta de Tiberio a Pilatos, la correspondencia entre Pilatos y Herodes, la Venganza del Salvador y el Evangelio según Bartolomé. También fueron muy populares en la Edad Media las narraciones sobre la Asunción de María. En mi opinión, la palma de la fantasía se la lleva la correspondencia entre Jesús y el Rey Abdaro de Hedeos (Siria). En esta correspondencia el rey sufre de lepra, y le solicita a Jesús la curación. Jesús responde que primero debe cumplir su misión, y luego le enviará un discípulo.
¿Qué decir a manera de resumen? Cada cierto tiempo se descubren fragmentos de documentos con variaciones sobre algún texto del Nuevo Testamento, que no aportan nada nuevo o son claramente versiones usadas por alguna secta aislada. Últimamente a raíz del increíble éxito literario de algo tan lleno de suposiciones descabelladas o simplemente disparates como "El Código Da Vinci", se evidencia la necesidad, para el católico promedio, de un estudio serio o un refrescamiento saludable de los conocimientos, a veces superficiales, que se tienen sobre documentos de tanta relevancia como aquellos que fundamentan nuestra fe. Manos a la obra, pues.
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