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<< ABRIL / 2006 - No.151
INTERNACIONAL

 
por L ázaro J. ÁLVAREZ
 
 
El grupo armado separatista ETA declaró el pasado 22 de marzo un cese del fuego permanente. La sociedad y la clase política españolas han reaccionado positivamente.

¿Callan las bombas en el País Vasco?
 

Eran las mismas imágenes de individuos enmascarados, tocados con una txapela (la boina negra vasca). Detrás de ellos, el conocido símbolo de la víbora enroscada en un hacha. Solo que el mensaje era diferente. Por primera vez, el fuego y la sangre no eran el principal motivo de su discurso al público español.

El pasado 22 de marzo, en una grabación televisada, el grupo terrorista vasco Euskadi ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad; ETA) dio a conocer su decisión de aplicar un alto el fuego permanente desde el 24 de marzo. En la cinta, la organización armada señalaba que "la superación del conflicto, aquí y ahora, es posible", y apuntaba "el deseo y la voluntad" de "impulsar un proceso democrático en Euskal Herria (el País Vasco) para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden, y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas".

Era como para pellizcarse. La banda, constantemente mencio-nada gracias a sus atentados y secuestros de figuras políticas, había dicho basta a la violencia irracional de tantos años, quizás porque el buen juicio les había hecho caer en la cuenta de que con ella jamás conseguirían su objetivo de independizar de España a lo que denominan Euskal Herria (Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, además del País Vasco Francés). Demasiados muertos. Demasiados militantes en la cárcel. Y ningún logro.

Grabación televisada de ETA dando a conocer su decisión de aplicar un alto el fuego permanente desde el 24 de marzo.
España-ETA, tregua permanente.

La Conferencia Episcopal Española, por voz de su secretario general, Juan Antonio Martínez Camino, manifestó su beneplácito por "que los terroristas hagan pública su voluntad de no matar y de no extorsionar, y de no seguir, suponemos,
ejercitando acciones terroristas".
"Nos alegramos de ello, pero nos parece poco.
ETA debería anunciar su disolución"


En términos generales, las reacciones en la sociedad hispana han sido muy favorables. El gabinete socialista de José Luis Rodríguez Zapatero pidió cautela y prudencia; la ciudadanía, en un 80 por ciento –según una encuesta de la cadena SER– aconsejó al gobierno explorar la validez de la oferta de ETA para llegar a la paz definitiva, y llamó a todos los partidos a darle su apoyo al Ejecutivo; mientras que los empresarios vascos se declararon satisfechos por el anuncio, que esperan signifique el fin de los chantajes y atracos perpetrados por el grupo separatista.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Española, por voz de su secretario general, Juan Antonio Martínez Camino, manifestó su beneplácito por "que los terroristas hagan pública su voluntad de no matar y de no extorsionar, y de no seguir, suponemos, ejercitando acciones terroristas". "Nos ale-gramos de ello, pero nos parece poco. ETA debería anunciar su disolución", agregó.

No es una lógica equivocada. Según un prestigioso analista político israelí, "nadie puede cruzar un abismo en dos saltos". O das un buen salto, o no das ninguno. Aunque no a todas las situaciones se les puede aplicar el mismo esquema. En este caso, la declaración de una tregua permanente ya es per se un paso considerable hacia la solución del conflicto. Y si la pisada es firme y el objetivo está claro, no hay que temer al camino.

UN ABSURDO RÍO DE SANGRE

Desde su creación en 1959, ETA se ha echado a las espaldas la vida de 851 personas. No pocos han sido inocentes.

En 1980, considerado el año más sangriento de la banda, la mitad de los 91 asesinados fueron civiles.

Fue la violencia el modo más "adecuado" que encontraron para intentar hacer realidad su aspiración de soberanía. El deseo no era nuevo, ni exclusivo de los extremistas. Ya en el siglo xix, apelando a los Fueros (ciertos privilegios respecto al poder central, como la exención de impuestos y la no obligación de integrarse al ejército) de que gozó el País Vasco hasta 1876, Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), demandó la independencia de esa región, tan sensiblemente diferente en los aspectos cultural y lingüístico del resto de España. Con el decurso del tiempo, esos anhelos derivaron más en ansias de lograr mayor autonomía, antes que en una separación completa.
Bajo el régimen de Franco, los vascos, como otras nacionalidades que integran el Estado español, pagaron un precio muy alto por mantener su identidad. Unos 50 mil de ellos murieron –recuérdese el criminal bombardeo con-tra la aldea de Guernica, en 1937–, y otros 200 000 partieron al exilio, mientras la dictadura prohibía la enseñanza del euskara (vascuence) y quemaba todos los libros en dicha lengua, inten-tando establecer un predominio absoluto del castellano.
Es en ese contexto de represión que aparece ETA. Precisamente uno de sus más sonados atentados fue el que en 1973 ultimó al almirante Luis Carrero Blanco, colocado por el Caudillo al frente del gobierno. Sin embargo, ya en la etapa democrática, las acciones armadas contra las fuerzas del orden y el asesinato de políticos de distinto signo, mantuvieron su curso.

De triste memoria es el secuestro y posterior ejecución de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en la localidad de Ermua, en 1997. La banda había pedido que se trasladara a cárceles del País Vasco a centenares de presos de ETA dispersos por toda España. El gobierno de José María Aznar desoyó la petición, y el joven fue asesinado, lo que levantó una oleada de indignación popular de grandes dimensiones.

Pero en el bando de la ley también hubo conductas censurables. Además de la tortura y muerte en prisión de varios militantes de ETA, denunciadas regularmente por el diario independentista Gara, la actuación gubernamental instrumentó otros medios ilícitos en su combate contra la organización. Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), creados en 1983, cuando gobernaba el socialista Felipe González, aportaron una cuota de terror principalmente en el País Vasco francés,en la per-secución y asesinato extra-judicial de miembros de la banda separatista.

A principios de la década de los noventa el asunto salió a la luz, y algunos altos funcionarios del gabinete de González fueron a prisión, tras demostrarse su apoyo financiero a los paramilitares anti-ETA.
España-ETA- Valencia, periódicos.
España-ETA- Valencia, periódicos.

Como vemos, el terreno donde debe edificarse la paz está bastante plagado de abrojos. Cualquier gesto que pueda inyectar confianza, será bienvenido.

¿EXHAUSTOS O PRAGMÁTICOS?

Para unos, el anuncio de ETA no es sino señal de su debilidad, de su imparable declive. Según datos del diario español El País, la intensa presión policial contra el grupo separatista, gracias a una más estrecha colaboración entre Madrid y París, ha ido mermando su capacidad operativa. Resultados notables de esa cooperación fueron la detención en Francia, en octubre de 2004, de su máximo responsable político, Mikel Albisu (Mikel Antza), así como de su compañera, Soledad Iparragirre, encargada de la red finaciera de la organización. En total, durante los últimos años, han sido detenidos 131 activistas.

Signo de cansancio o de pragmatismo, el mensaje no ha caído en saco roto. El 30 de marzo, en entrevista con la cadena Telecinco, el presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, expresó su intención de acudir al Congreso de los Diputados (Parlamento) antes del verano para buscar una autorización que le dé vía libre a la negociación con ETA.

Para ello, desde luego, es preciso constatar lo "permanente" de la tregua. En ese sentido, el líder socialista señaló:

"Hasta ahora, la información que tenemos apunta en una buena dirección, pero son muy pocos días (...). Tiene que haber una voluntad inequívoca de dejar las armas y eso es lo que puede permitir un diálogo con ETA. Si hay acciones violentas, será un elemento preocupante para el proceso".

No obstante, quizás esta sea una ocasión diferente, si se toman en cuenta además las declaraciones llegadas desde la ilegal formación de izquierda Batasuna, consi-derada el brazo político del grupo armado vasco. Joseba Alvarez, uno de sus dirigentes, afirmó el miércoles que el alto el fuego "favorece" una salida pacífica. "La declaración que hoy hace ETA es una expresión más de esa voluntad inequívoca y firme de seguir avanzando en este proceso".

Desde luego, nadie debe desanimarse ante los escollos que se puedan presentar. La solución del conflicto en Irlanda del Norte, hacia el cual suelen dirigirse miradas de comparación, no fue –ni es aún– asunto de tres días. Allí, a pesar del Acuerdo de Paz de Viernes Santo, rubricado en 1998 por sectores simpatizantes de la unión con Gran Bretaña y por otros que aspiran a la inserción en la República de Irlanda, todavía no hay una paz bien asentada. Incluso permanece suspendida la autonomía local desde 2002, a raíz de un escándalo de presunto espionaje –que resultó ser falso– de los republicanos contra los unionistas en la Asamblea de poderes compartidos entre ambas comunidades. Es de verse además que el desarme total del independentistaEjército Repu-blicano Irlandés (IRA) no fue certificado como tal sino en septiembre de 2005, ¡siete años después de firmado el plan de paz!
España-·ETA. Zapatero y Rajoy en Moncloa.
Zapatero y Rajoy en Moncloa.
La paz que merece la
España plural no es asunto de encuestas, y bienaventurados –como asegura Jesús en el Evangelio– serán quienes comprometan su acción en alcanzarla.

En el caso vasco –que mantiene grandes diferencias con el irlandés– un punto en común pudiera ser este de tomar sin prisas el camino. El diálogo ya se alista. El gobierno ha solicitado la colaboración del principal partido de oposición, el conservador Partido Popular, para deshacer cualquier obstáculo político que surja durante el proceso. Mariano Rajoy, cabeza de esta última formación, ha asegurado "apoyo sin apellidos ideológicos ni partidistas". El resto de las fuerzas políticas del Parlamento ya le dieron a Zapatero un voto de confianza al efecto desde mayo de 2005.

A la mesa se sentarán, asimismo, los partidos vascos; de manera preeminente el PNV, que dirige el gobierno autonómico, y el ya mencionado Batasuna. Pero para ello debe ser legalizado nuevamente, y ese es un tema aún en discusión, en parte porque su portavoz, Arnaldo Otegi, está ahora bajo pesquisa judicial, por sospechas de instigar al desorden público en una manifestación ocurrida en marzo en el País Vasco. Según fuentes de su partido, él será seguramente el interlocutor del lehendakari (jefe del gobierno vasco), Juan José Ibarretxe.

Todas las voces deben ser escuchadas, sin condicionamientos políticos ni oscuros anhelos de sacar ventajas en los sondeos electorales. La ciudadanía lo pide. La paz que merece la España plural no es asunto de encuestas, y bienaventurados –como asegura Jesús en el Evangelio– serán quienes comprometan su acción en alcanzarla.

 
Carta de los obispos vascos tras el anuncio del alto al fuego permanente de  ETA

Los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria hemos recibido con verdadera esperanza la noticia del alto el fuego permanente anunciado por ETA.

En la medida en que este anuncio vaya a suponer una renuncia definitiva a la violencia, experimentamos junto con nuestra sociedad una sensación de alivio y una expectativa de que este pueda ser un paso importante en el camino hacia una plena pacificación y reconciliación de nuestra sociedad.

A pesar de que intentos anteriores de pacificación no han llegado a dar el fruto deseado, contemplamos la nueva situación como oportunidad de construir la convivencia social entre todos desde la pluralidad legítima y democrática. Todos los ciudadanos estamos llamados a contribuir a crear un clima social en el que se aleje definitivamente de nuestras relaciones el recurso a la violencia.

En estos momentos los gobernantes y representantes políticos, como servidores del bien común, tienen en sus manos la especial responsabilidad de conducir la construcción democrática de una sociedad justa y en paz para todos, respetando las legítimas diferencias. Pueden contar en esta noble tarea con nuestro respeto y nuestro apoyo.

Junto a muchos cristianos, como pastores de la Iglesia, hemos participado entre otros ciudadanos, en el trabajo por la paz. Seguiremos haciéndolo desde la convicción de que: “La paz se presenta de un modo nuevo... como convivencia de todos los ciudadanos en una sociedad gobernada por la justicia, en la cual se realiza en lo posible, además, el bien para cada uno”. (Mensaje de Benedicto XVI, “En la verdad, la paz” no. 6).

Compartimos los sufrimientos acumulados a lo largo de una situación y un tiempo que han sido penosos para muchos y especialmente dolorosos para quienes aún hoy padecen más directamente las consecuencias irreparables de la violencia. Estamos dispuestos a seguir promoviendo en la Iglesia y en la sociedad los servicios y las ayudas necesarias para sanar tan profundas heridas.

Invitamos a los creyentes a orar por la paz y a tomar parte activa en la plena pacificación y reconciliación de nuestro pueblo, movidos por nuestra fe en un Dios Padre de todos. Habremos de sembrar con delicadeza y paciencia en todos los ambientes la experiencia liberadora del perdón solicitado, ofrecido y recibido.

¡Dios bendiga a cuantos trabajan por la paz!

Bilbao, San Sebastián, Vitoria, 22 de marzo de 2006

Ricardo, Obispo de Bilbao
Juan María, Obispo de San Sebastián
Miguel, Obispo de Vitoria
Carmelo, Obispo Auxiliar de Bilbao

 

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