Retornar al "Home Page" ...
 
 
<< MAYO / 2006 - No.152
INTERNACIONAL

La primera mujer que llega a la primera magistratura de Chile.
Michelle Bachelet, llevará las riendas de una democracia
que ha sabido conjugar la continuidad con el cambio.

 
por Alberto BARLOCI.
Cambios en Sudamérica: El futuro con cara de mujer.

Hay cosas que no se improvisan. El traspaso de mando entre Ricardo Lagos y su sucesora, Michelle Bachelet, fue una demostración del prestigio internacional de que goza Chile, que no se debe sólo a su pujante economía y la laboriosidad de sus gentes, sino también a la solidez de sus instituciones y la madurez de su democracia. ¿Cómo se explica si no que el presidente saliente, socialista, concluya su mandato entre ovaciones y con un índice de aprobación superior al 70 %, y que su sucesora, del mismo partido, comience con un 63 % de apoyo? Son porcentajes superiores al caudal electoral de su partido y de la misma Concertación, la coalición de centroizquierda de la que son parte, pues Bachelet ganó en la segunda vuelta con el 53,5 %.

Nadie pone en discusión los dos principales logros de los chilenos al cabo de estos dieciséis años desde el fin de la dictadura: una transición pacífica, respetando las reglas del juego democrático, y la consolidación de su economía. Sin embargo, no era tarea fácil la de reconstruir la democracia de un sistema político en el que la figura de Augusto Pinochet seguía pesando considerablemente. "En 1989 voté en contra de Pinochet –comenta un docente santiaguino–, pero nos moríamos de miedo".

Michelle Bachelet Jeria recibe la banda Presidencial de Chile.
Médica, nacida en 1951, Michelle Bachelet Jeria
(centro en la foto) encarna en sí misma la superación y la reconciliación con el pasado. Hija de un general torturado por mantenerse fiel a las instituciones (quien falleciera por causa de las torturas), fue ministra de Defensa durante el gobierno de
Ricardo Lagos (derecha en la foto).

Sin embargo, aunque siempre admitió cuánto
sufrió, nunca mostró odio ni rencor,
ganándose el respeto de los
ámbitos castrenses.
"En estos años, a medida que se aportaban pruebas de la violación de los derechos humanos, Pinochet fue perdiendo peso dentro de la misma derecha. Quedaba demostrado que esas acusaciones no eran propaganda", explica Rodrigo Mardones, docente de Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Santiago. "El golpe final fue el descubrimiento de las cuentas secretas en el extranjero; eso acabó con la idea de su honestidad". A su vez, el Ejército ha experimentado un proceso de reforma que ha enfatizado el respeto del Estado de Derecho y de los derechos humanos, alejándose de las cuestiones políticas.

Según muchos analistas, Chile es hoy una experiencia econó-micamente exitosa, precisamente a partir de las reformas estructurales que empezaron durante la dictadura militar. "Guste o no –comenta Mardones–, es un hecho que las convulsiones sociales, como reacción a los contragolpes del modelo económico de corte neoliberal, no podían verificarse durante la dictadura. Eso le dio tiempo a la economía para absorber la etapa más crítica, en la que el consumo disminuye, los sectores menos competitivos se resienten y crece el desempleo. Por supuesto, eso fue a un precio muy alto... Pero poco a poco se comenzó a generar trabajo, llegando hasta el pleno empleo y altos niveles de crecimiento".
Un crecimiento sostenido
Con 15,1 millones de habitantes, el PBI chileno es de 110 mil millones
de dólares. La inflación es inferior
al 4%, el desempleo ronda el 8%,
y el crecimiento ronda el 6% anual.

En 2005 las exportaciones de Chile rozaron los 40 mil millones de dólares. El saldo comercial arrojó un superávit de 9 mil millones de dólares.

Mantiene el 27% de su comercio exterior con Asia, el 25% con Latinoamérica, el 22% con Europa
y el 15% con EE.UU.

A propósito del modelo económico, se puede decir que en Chile existe un consenso sustancial en todo el espectro político, aun con matices y con críticas por los costos sociales. "Hoy se podrá discutir si el superávit estructural del Estado debe ser del 1% o del 2%, pero nadie discute acerca de su necesidad para superar eventuales ciclos de crisis", me comenta un funcionario del Ejecutivo.

"Nuestra economía alcanzó su mayor éxito entre 1986 y 1997, es decir, durante los últimos cinco años del gobierno militar, el mandato del presidente Alwyn y los primeros años del gobierno de Eduardo Frei", explica Osvaldo Ferreiro Poch, profesor del departamento de Economía y Administración de la Universidad Alberto Hurtado, de Santiago. "Se trata de un modelo claramente neoliberal –continúa Ferreiro Poch–. Ya en democracia, la Concertación ha aportado algunos correctivos, aunque la sustancia del mismo permanece invariada".

Logros de los chilenos: Una transición pacífica, respetando la democracia, y la Consolidación de su economía.
Nadie pone en discusión los dos principales logros de los chilenos al cabo de estos dieciséis años desde el fin de la dictadura: una transición pacífica, respetando las reglas del juego democrático, y la consolidación de su economía.
Pero el éxito, justo donde el resto de Sudamérica ha fracasado, no significa que Chile haya resuelto todos sus problemas. Persiste una amplia brecha de desigualdad entre ricos y pobres. Aunque se haya reducido a la mitad, la pobreza ronda el 18% y la indigencia el 5%. Es decir, los beneficios del crecimiento aún no son percibidos por una parte importante de los chilenos. La cuestión es si el modelo puede resolver ese problema. Osvaldo Ferreiro Poch reconoce que "la economía neoliberal es exitosa en los grandes números, pero su punto débil es que no va de la mano con la dimensión más social y solidaria. La esperanza es que el gobierno de Bachelet pueda aportar los correctivos necesarios para enfrentar estos problemas".

La batería de medidas anunciadas por el nuevo gobierno va en esta dirección: cobertura de salud gratuita para todos los mayores de 60 años, apertura de 800 guarderías, reforma del sistema de jubilaciones, creación de puestos de trabajo... Medidas destinadas a superar las
desi-gualdades. "Exactamente –confirma Ferreiro Poch–. Y es una necesidad también política. Hay unos tres millones de chilenos que no figuran en el censo electoral. El voto es obligatorio, pero para los que se registran. Se estima que dos tercios de los jóvenes entre 18 y 25 años no están registrados, quizás porque rechazan el sistema actual y no se sienten representados. Es un porcentaje alto de la población disconforme con la gestión política y con las desigualdades producidas por el modelo económico".
Otro aspecto en el que se percibe cierto consenso general es la política exterior. El país ha mirado más hacia el Pacífico que hacia el Atlántico a la hora de establecer acuerdos bilaterales y tratados de libre comercio. Dicha postura ha sido tildada de aislacionista con respecto al resto de la región. De hecho, Chile no integra ni el Pacto Andino, ni el Mercosur, por ejemplo. Quizás la frecuente debilidad institucional de sus vecinos explique en parte esta actitud. Nadie oculta que los miembros del Mercosur sueñan con ampliar el bloque a Chile y Bolivia. Pero para lograrlo, además de desearlo, Brasil y Argentina deberían dar garantías de un trato igualitario a los transandinos, cosa que los mismos socios menores, Uruguay y Paraguay, reclaman con insistencia.
Mujeres y política
El papel de la mujer en la política
y en la sociedad es un objetivo explícito
de la presidenta Bachelet.

El 50% de su gabinete y el 33%
de los gobernadores son mujeres.
Se respetó la cuota femenina también
en los demás cargos administrativos.
"Chile será el primer país que tendrá
paridad total", anunció la mandataria.

El nombramiento de Alejandro Foxley como ministro de exteriores supone una mayor apertura regional. Es harto conocida su postura abierta a la integración. Además, Bachelet considera necesario abordar el tema del acceso al mar de Bolivia, una cuestión delicada, pero que hoy parte con la ventaja de unas mejores relaciones diplomáticas. Un abordaje positivo, o la solución del problema, sería un hito histórico y un paso clave para la integración regional. "Ustedes están abriendo caminos para los países del sur", le dijo a Bachelet el presidente suda-fricano Thabo Mbeki. Aún con sus limitaciones, Chile puede ser un ejemplo para muchos países que buscan consolidar su democracia y su desarrollo. La principal virtud de este ejemplo, como sugeriría Miguel de Unamuno, reside en procurar más "ser padres de nuestro porvenir, que hijos de nuestro pasado".

* Director de la revista Ciudad Nueva, Buenos Aires, Argentina. Publicamos este trabajo con la autorización del autor.

Portada
Opinión