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por Nelson de la Rosa RODRÍGUEZ. |
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Aunque Abner DoubledAY es considerado el inventor del Béisbol en 1839 y Alexander Cartwright, el proyectista del primer terreno, si alguien se dedica a escribir sobre la historia de ese maravilloso juego y omite el nombre de Babe Ruth, tendría que escribirla de nuevo. |
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La razón es sencilla: Ruth es imprescindible, primero por sus resultados como pelotero y luego por los aportes que su presencia produjo para la posterior historia de un deporte que es considerado “el nacional” en muchos países.
Descendiente de italianos, Babe Ruth, nació en la ciudad de Baltimore, estado de Maryland, Estados Unidos, en l895 y fue inscripto con el nombre de George Herman Ruth. Con tendencia a la gordura, Ruth siempre mantuvo un rostro infantil, razón por la cual todos lo apodaron “Babe”.
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Su debut en el béisbol organizado se produjo como lanzador en la plantilla de un modesto equipo de la Liga Internacional, el “Baltimore”. Ese mismo año pasó a formar filas del “Providence” y de ahí fue llamado a los “Medias Rojas de Boston” en la conocida Liga Americana.
Con el Boston, el joven talento fue utilizado como lanzador hasta la temporada de 1919, pero considerando a sus otras potencialidades comenzaron a usarlo también como jardinero. Sin embargo, en ese equipo Babe Ruth duraría poco. La inmadurez lo llevó a cometer serias indisciplinas, motivo por el cual el director Harry Frazze lo vendió al que luego sería el más emblemático de los clubes estadounidenses de béisbol: los Yankees de Nueva York.
No imaginaron los directivos del Boston que la salida del jugador le traería la mala suerte de no ganar más una Serie Mundial. Después que vendieron al Babe el Boston no volvió a ganar una Final hasta hace muy poco, razón por la cual los aficionados creyeron firmemente que su equipo no ganaba debido a “la maldición de Babe Ruth”.
Con los Yankees, Babe Ruth jugó desde 1920 hasta 1935, fecha en la que se acogió al retiro para luego ser Vicepresidente de los Bravos de Boston, equipo de la Liga Nacional, puesto que ocupó por tres años hasta que fue nombrado entrenador de los Dodgers de Brooklyn, otro de los conjuntos de la Liga Nacional.
George Herman Ruth jugó 22 temporadas en las Grandes Ligas. Como bateador sobresalió en varios departamentos, entre ellos el de cuadrangulares con 714, carreras impulsadas con 2204 y average con 342. Como pitcher sus números también son impresionantes, ganó 94 partidos y sólo perdió 46 y permitió como promedio 2,28 carreras limpias por cada nueve entradas.
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Lou Gehrig, Babe Ruth y Tony Lazzeri
visten la franela de los Yankees.

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Sin embargo, eso no es todo. Aún es recordado por los 60 jonrrones conectados en 154 juegos durante la temporada de 1927. Anteriormente había logrado 54 en la campaña de 1920 y 59 en la de un año después. Precisamente esas dos últimas temporadas se jugaron en el lengendario Estadio de “Polo Grounds” y fue tal la ganancia obtenida con los jonrrones del Bambino que ésta sirvió para construir el nuevo estadio del club, el conocido Yankee Stadium, instalación que también es conocida como: “la casa que se construyó Babe Ruth.”
Esos números fueron suficientes para que fuera incorporado poco tiempo después de su retiro al Salón de la Fama de Cooperstown, un sitio al que únicamente acceden los “inmortales” del béisbol.
No obstante, la trascendencia del Babe,va más allá. Sus |
actuaciones, su manera de ser y hasta la de vestirse marcaron para siempre el lenguaje y la forma del béisbol actual.
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Por ser descendiente de italianos, al Babe, le apodaron el bambino, término que se utiliza para llamar a los niños en Italia. Su capacidad para conectar batazos de largo metraje hicieron a los periodistas catalogarlos como “bambinazos”, es decir: grandes conexiones del bambino.
Según se recoge en el magnífico libro “Béisbol: términos y anécdotas” del cubano Rogelio Augusto Letusé La O, cuando un pelotero tiene una gran temporada de jonrrones se dice que tuvo una “Ruthian Campaign” (una campaña a lo Babe Ruth).
Fue tal su influencia que aún hoy muchos comentaristas y narradores denominan “ining grande” (big ining) a una entrada en la que se han producido muchas carreras. Tal término surgió cuando los Yankees formaron la murderers row o tanda del terror, la cual era encabezada por Babe Ruth. Cuando la tanda abría fuego era muy difícil que el equipo rival pudiera dominar la entrada sin que le marcaran varias carreras.
Ruth revolucionó el béisbol. Por él se introdujo el uniforme a rayas, conocido como franela. El objetivo era hacerlo lucir menos grueso. Por si fuera poco, hoy resulta común ver las prácticas de bateo, en las que el lanzador es protegido por una malla. Tal aditamento se comenzó a usar al día siguiente de que Ruth golpeó con uno de sus batazos al pitcher de prácticas, el cual perdió casi todos sus dientes.
Hoy los Juegos de Estrellas incluyen el llamado Derbie de jonrrones, que no es más que un duelo entre bateadores de fuerza para ver quién conecta más cuadrangulares. Basada en legendarias carreras de caballos, la primera vez que se realizó un derbie fue cuando los organizadores llevaron a cabo un duelo entre dos de los grandes jonrroneros de toda la historia, ambos integrantes de los Yankees, Lou Gehrig y...! Babe Ruth!
Sobre “el bambino” se han escrito muchas anécdotas, una de las más impresionantes ocurrió en la Serie Mundial de 1932. Jugándose en el estadio “Wrigley Park” y alentado por los fanáticos, Babe señaló a las gradas del jardín derecho, anunciando por donde iba a sacar la pelota. En un alarde de sus posibilidades, el también llamado “Sultán del Bate” se dejó cantar los dos primeros strikes ante el pitcher Charlie Roth, y al tercer envío le hizo swing a la pelota ésta fue a parar, precisamente, a la zona donde él había señalado anteriormente. Desde ese momento la frase “jonrrón cantado” se introdujo en la jerga beisbolera.
El Babe murió en 1948 a los 53 años de edad. Su deceso, además de constituir un duro golpe para los amantes del béisbol en todo el mundo, resultó tal alivio para los managers y los pitchers que a partir de ese momento, cuando un director de equipo o coach insta a su lanzador que tire la pelota por la zona de strikes, muchas veces le dice: Babe Ruth is dead, es decir: “Babe Ruth está muerto, el que está al bate no te puede conectar lo que él hubiera conectado, no te la puede llevar tan lejos como él, no tengas miedo”.
Por tal motivo, si alguien se decidiera a escribir su propia historia del béisbol moderno y omitiera el nombre de George Hermann “Babe” Ruth, tendría que volver a escribirla.
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Fuentes utilizadas:
- Archivo personal del autor .
- “Béisbol: términos y anécdotas” . Rogelio Augusto Letusé Lao. Editorial Científico Técnica. |
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