Amando la Sabiduría
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por Narciso de la Iglesia Rodríguez, sdb |

David Hume |
Abrir bien los ojos |
George Berkeley |
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Esta vez van tres filósofos por el precio de uno: Locke, Berkeley y Hume. Juntos y no revueltos que aunque cada uno tuvo su propia personalidad y brillo particular, los tres fueron creadores y embajadores del EMPIRISMO nacido en el siglo xviii que, por ingleses e irlandeses se acuñó como empirismo inglés, clara reacción al racionalismo del siglo anterior de los señores Leibniz, Espinosa y, sobre todo, Descartes del que ustedes ya saben mucho. |
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¿Qué dicen estos “profes” ingleses? Casi nada. En “román paladino” y para que lo entienda todo el mundo: no te fíes de las ideas. Ni de las que van ni de las que vienen, ni de las tuyas ni de las de otros. Son humo, como “paja que arrebata el viento”, por decirlo con palabras que la Sagrada Escritura atribuye a la existencia de los malos. Las ideas de la cabeza engañan, sean de la cabeza tuya o de la del vecino, sean las que produce uno o las que salen de un grupito de creídos pensadores. Lo que vale es la experiencia. Así de claro: lo que uno toca con sus manos, ve con los ojos de la cara, oye con sus oídos, huele con sus narices… y lo interioriza.
Si yo fuera catedrático de universidad lo expresaría así: el origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles externos (las cosas) y las operaciones internas de la mente (emociones, sensaciones, etcétera). Y medio en poesía: amor a lo sensible, atención a lo cotidiano, rumiarlo en nuestro corazón y ya todo es conocimiento.
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Me gustó cómo un amigo resumía eso del Empirismo: “Entre el nacer y el morir hay un arco iris de experiencia”. Entonces, como son dos días los que vivimos… si no tocas, ves, oyes y hueles con tus propios sentidos no sabes lo que son las cosas por mucho que otros te lo digan. Todo depende de la propia experiencia
Locke, por ejemplo, dice: “¿Osará alguien decir que quienes viven del fraude y la rapiña tienen principios innatos de fidelidad y justicia?” (Ensayo sobre el entendimiento humano, I, 2, 2). ¡Qué va, lo han aprendido viendo a su alrededor! El Creador no se lo grabó en el disco duro de su cabeza al nacer. Eso no es una idea con la que vinieron a este mundo. Lo vieron, probaron, les gustó y… ¡todo mío que ancha es Castilla! |
John Locke |
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Hume apuntará: “Si para conocer nos limitamos única y exclusivamente a la razón, a lo que salga de la cabecita… apañados estamos que de ahí no saldrán más que errores o, en el mejor de los casos, incertidumbres, pero nunca certezas ni verdades (Investigación sobre el entendimiento humano)”. Y Berkeley: “la mesa, el lapicero, la silla… todo no son más que el conjunto de las sensaciones que de esas cosas poseemos”.
Estos señores nos invitan a pisar tierra y, viendo a mí alrededor, creo que en esta nuestra necesitamos ser un poco más empiristas. Abrir bien los ojos, ver por uno mismo para darnos cuenta si nos engañan. No fiarnos del mundo de las ideas que no tienen fundamento en la realidad y esa es lo que importa.
Bueno, esto es algo de lo que dicen los empiristas. Juzgue usted por sí mismo, nunca mejor dicho: mire su propia experiencia a ver si es verdad que la vida no son ideas sino hechos que “obras son amores y no buenas razones”. Vaya, me quedó bien este final.
Termino. Si Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, no hubiera venido a palpar nuestra propia carne haciéndose carne, a vernos con su mirada compasiva, oír las súplicas del enfermo a las puertas de Jericó o sentir con sus mismas manos la humillación de su pueblo… no hubiera tenido experiencia de nuestra realidad, y ni ahora ni entonces nos entendería. Él sí que se hizo experiencia viva y tuvo completo conocimiento de esta tierra que pisamos. Se hizo en todo semejante a nosotros y así nos ha llegado a conocer hasta el fondo. Creo que fue un gran empirista, empirista divino. Mejor: un Dios muy humano. |
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