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<< ENERO / 2007 - No.159
DEPORTES

Leinier Domínguez Pérez.
Leinier Domínguez Pérez
por Nelson de la Rosa Rodríguez
“Mis resultados son mejores cuando estoy cerca de Dios”
 

Alcanzar la categoría de Gran Maestro es el sueño de todo ajedrecista. El camino es difícil, se necesita mucho talento, estudio y constancia. Con 23 años el habanero Leinier Domínguez es uno de los mejores ajedrecistas cubanos de la actualidad. Su coeficiente Elo y los resultados en eventos internacionales así lo demuestran. El jugador, natural de Güines, conversó para los lectores de Palabra Nueva sobre diversos temas de interés.


Palabra Nueva: ¿Cómo comenzaste en el Ajedrez?

Leinier Domínguez: “Aprendí a jugar ajedrez a los seis o siete años gracias a mi papá que me enseñó en la casa a mover las piezas, pero realmente comencé de forma organizada uno o dos años después cuando el profesor Raúl Pérez visitó mi aula de tercer grado, enseñó a algunos niños y luego empecé a ir a la Academia donde poco a poco entré en juego y me empezó a gustar cada día más”.

P.N: ¿Quiénes te han ayudado más en tu desarrollo ajedrecístico?

L.D: “El primero fue Raúl Pérez, quien prácticamente me formó un estilo y me facilitó una gran cantidad de libros que hoy tienen muy poca gente. También me ayudaron mucho Dagoberto Díaz, profesor de aquí de Güines, y Luis Enrique Torres, a quien tengo como parte de mi familia. Además he trabajado con otros jugadores como el Maestro Internacional Aryam Abreu y los Maestros FIDE Carlos Manuel López y Lemay Vega. Aryam, incluso, me ha acompañado en algunos torneos fuera de Cuba.

P.N: ¿Y tu papá Aurelio?

L.D: “Él es tal vez quien más me ha ayudado en mi carrera. Siempre ha estado conmigo en todos los torneos y también ha sido una especie de guía para mí. Estoy agradecido a Dios que él esté junto a mí todavía y espero que esté todavía mucho tiempo más”.

P.N: ¿Tu mejor resultado hasta el momento…?


L.D: “Desde un punto de vista puramente deportivo, el quinto lugar del Campeonato Mundial de Trípoli, Libia, en el 2004, no tiene comparación. Llegar a ubicarse entre los cinco primeros del mundo ha sido lo máximo hasta el momento. He tenido otros torneos de los que me siento orgulloso por la calidad de mi juego y por el resultado, por ejemplo, el Campeonato Mundial Sub 18, en el que quedé segundo, los Campeonatos Nacionales que he ganado, y sobre todo, el torneo que jugué recientemente en Barcelona con categoría XIV de la Federación Internacional, en el que hice ocho puntos de nueve posibles, gané el torneo y salí airoso frente a grandes jugadores como Vasili Ivanchuk”.

P.N: ¿Y tu mejor partida?

L.D: “Mi mejor partida todavía no la he jugado. Entre las que ya jugué hay varias muy interesantes. Yo valoro mucho la calidad de los rivales y guardo con mucho cariño aquella que le gané al ruso Peter Svidler en la Olimpiada y la que le gané a Ivanchuk en Barcelona”.

P.N: El año 2006 fue muy bueno para ti en comparación con el anterior, ¿qué hiciste diferente?

L.D: “No hice nada extraordinario, simplemente me mantuve trabajando estable, analicé las partidas que perdí, traté de mejorar la elección de las aperturas y profundicé en varias fases del juego, pero lo fundamental fue la constancia en el entrenamiento”.
“Mi mejor partida todavía no la he jugado...."

P.N: Tienes un Elo por encima de 2650 puntos, ¿qué se necesita para llegar a los 2700?

L.D: “Se necesita una preparación constante. El Ajedrez avanza muy rápido, sobre todo la teoría de las aperturas. A escala internacional se juegan muchos torneos de elevado nivel y eso provoca una gran cantidad de partidas que tienen valor y es necesario irlas incorporando. También es necesario jugar buenos torneos, aunque eso está condicionado al Elo que uno tenga.

P.N: ¿Cómo acceden los jugadores cubanos a los fuertes torneos internacionales?

L.D: “Con mi Elo o el de Bruzón, cercano a los 2650, es todo a nivel de comunicación directa con los organizadores. Son gestiones que se hacen de manera individual, nosotros tenemos en la Federación Cubana la ayuda de Vilela que se comunica con los organizadores y trata de gestionar las invitaciones.

P.N: Los Premios en metálico que se dan en los torneos internacionales, ¿ustedes los reciben de forma íntegra?

L.D: “En el Ajedrez los premios en metálicos no son muy considerables como ocurre en otros deportes. De los premios más importantes están los que se entregan en los Campeonatos Mundiales Absolutos, como el que yo jugué en Trípoli en el 2004 y en el caso de nosotros, al menos a mí, se me ha entregado totalmente. Yo recuerdo que, con idea sobre todo de ayudar al movimiento del Ajedrez en Cuba que en aquel momento estaba tomando fuerza, hice una donación de parte del dinero para que se utilizara en bien del Ajedrez y también había un proyecto para mejorar la Academia de Güines, hacerla más grande y funcional, tristemente eso no se pudo llevar a cabo, pero bueno, todavía queda alguna idea por ahí. Mi objetivo era mejorar las condiciones de los ajedrecistas. En mi caso particular utilizo parte de las ganancias para comprar libros de Ajedrez, que son muy caros y mejorar mi computadora cada vez que puedo”.
... la computadora ayuda pero no es tan considerable como pudiera ser la de un entrenador. Los consejos prácticos y humanos son irreemplazables.
P.N: La computación ha logrado un gran desarrollo en el Ajedrez, ¿crees que la computadora puede sustituir al entrenador?

L.D: “Eso es imposible. En realidad los conocimientos de la gente que sabe y conoce de ajedrez profundamente no se pueden reemplazar. Es útil para los ajedrecistas que ya tienen un nivel alto y la pueden utilizar para estudiar las aperturas y otras fases del juego, pero básicamente para los ajedrecistas que empiezan y no tienen un nivel muy elevado, la computadora ayuda pero no es tan considerable como pudiera ser la de un entrenador. Los consejos prácticos y humanos son irreemplazables.


P.N: ¿Qué opinas de los duelos entre el hombre y la computadora?

L.D: “En el futuro las computadoras van a ser invencibles en la medida en que tengan una mayor memoria y capacidad de cálculo, pero en la actualidad, al juzgar por las partidas que vi del reciente match con Vladimir Kramnik, todavía no hay una gran diferencia. La computadora aparentemente ganó de una forma convincente, pero cuando uno mira las partidas se da cuenta de que Kramnik no juega peor que la computadora, simplemente hay partes del juego en que es mejor la computadora y en otras Kramnik fue superior”.

P.N: No siempre los ajedrecistas cubanos pueden participar en torneos internacionales con un entrenador. ¿Esa ausencia te ha afectado alguna vez?

L.D: “El caso más conocido es el del Mundial de Trípoli en el que fuimos Bruzón y yo solos, sin ningún entrenador. Yo pude avanzar casi hasta las finales. Bruzón perdió antes y como estaba ahí se quedó ayudándome como un entrenador en ese momento, pero después tuvo que marcharse y me quedé solo en un momento crítico. Estaba jugando un match con Radjabov y en las partidas rápidas no hay ni tiempo de descanso entre una y otra y en ese momento, en que terminas de jugar y tienes que volver a escoger una apertura determinada para hacer tablas o para ganar, es muy útil una persona que, desde afuera, mientras tú vas jugando, esté pensando en el planteamiento que uno puede hacer en la otra y en la estrategia a seguir. Un consejo en ese momento es muy útil y me hubiera hecho una falta tremenda en aquel momento.

P.N: Háblame de tus raíces cristianas.

L.D: “Mi familia por parte de mi mamá es cristiana, por lo que desde que nací estoy educado en la doctrina cristiana bautista. Mi abuelo materno y mi mamá (ya fallecida) me educaron desde pequeño en la fe y ya después que yo crecí pude entender lo que era. Actualmente visito la Iglesia Bautista de aquí de Güines y tengo mucha fe en Dios.
P.N: Ser cristiano, ¿te hace mejor deportista?

L.D: “Cuando uno está cerca de Dios y tiene una relación íntima con él todo sale bien, la vida marcha mejor y aquí también se incluye el deporte. Creo que mis resultados son mejores cuando estoy más cerca de Dios”.

P.N: ¿Cómo es un día normal en la vida de Leinier Domínguez?

L.D: “En etapa de entrenamiento me levanto temprano a estudiar Ajedrez y en eso estoy casi todo el día hasta por la tarde en que hago un poco de preparación física. Cuando regreso de algún torneo hago cosas diferentes, lo mismo me voy a un lugar de vacaciones que me quedo en la casa viendo la televisión o me voy a hacer deportes con mis amigos, aunque generalmente paso más tiempo entrenando que “refrescando”. También paso tiempo con mi novia Gisell, con la que tengo una hermosa relación desde hace 4 años, ella estudia Física Nuclear, nos llevamos muy bien y creo que sin dudas hice una buena elección”.

P.N: ¿Qué importancia le atribuyes a la familia?

L.D: “Desde pequeño percibí un sentimiento familiar muy fuerte. También tuve que pasar por escuelas deportivas internas y nunca estuve contento con estar fuera de la casa. Incluso en la actualidad, cuando me encuentro jugando torneos fuera de Cuba, estoy deseoso de regresar para estar con mi familia, sobre todo con ese círculo reducido que forman mi papá, mi hermano y mi novia. Añoro mucho eso y siempre voy a hacer lo posible por pasar mucho tiempo con ellos. Ese apoyo es muy importante para mi carrera”.

P.N: ¿Qué ha significado compartir tu carrera con Lázaro Bruzón?


L.D: “Uno siempre se ha sentido motivado por los resultados del otro y está claro que el hecho de coincidir en el tiempo nos ha ayudado mucho a los dos. Cuando uno tiene mejores rendimientos y se va un poco delante en el Elo el otro se motiva mucho, no quiere quedarse atrás y eso lo hace esforzarse más y por lógica va tener mejores resultados. Esa rivalidad sana nos ha ayudado a subir y creo que sin ella no hubiéramos alcanzado el nivel que tenemos.

P.N: ¿Crees que han influido en la popularidad del Ajedrez en Cuba?


L.D: “Sin dudas tener figuras de nivel internacional motiva a los aficionados a seguir el deporte en general. Yo, mirando desde afuera, veo otros deportes que me gusta seguir y si hay una persona ahí cerca que uno conoce y tiene buenos resultados eso hace aumentar el interés y la popularidad de ese deporte.”.

P.N: ¿Qué otros deportes prefieres?

L.D: “A mí me gustan todos los deportes, pero en realidad prefiero el Fútbol, sigo las informaciones y hasta lo juego con mis amigos. Entre los clubes admiro al Real Madrid y como selección nacional a Argentina y Brasil, aunque más Argentina”.

P.N: Te has confesado admirador de Robert Fischer y Garri Kaspárov…

L.D: “Los admiro a ellos por encima de los demás. A Fischer, por su perfección y claridad de juego, creo que es uno de los trebejistas que más “duro” ha jugado el Ajedrez por decirlo de una manera popular y también es admirable en él su combatividad y su ansia de victoria en todo momento. Esa es una cualidad que también posee Kaspárov, quien además es dueño de un excelente estilo universal. Ambos tienen aperturas muy parecidas y varias de ellas han sido mis mejores armas desde pequeño”.

P.N: En el Ajedrez, ¿qué elogios valoras más?

L.D: “Cuando alguien que conoce de Ajedrez me compara con Fischer o Capablanca por alguna partida que haya disputado. Está claro que ese nivel todavía está lejos, pero uno aspira a mejorar y estar entre los mejores. Por eso cuando me comparan por algo con esas figuras me satisface mucho”.

P.N: Muchas gracias.
Para los lectores de Palabra Nueva un gran saludo del G.M. Leinier Domínguez.

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