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Sede del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en la ciudad de Bogotá, Colombia.

En la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en la ciudad de Bogotá, Colombia, se produjo esta entrevista con el sacerdote chileno Signey Fones, secretario general adjunto de este organismo eclesial. El tema no podía ser otro que la V Conferencia General, que se celebrará el próximo mes de mayo en la ciudad de Aparecida, Brasil.

V Conferencia del Episopado Latinoamericano
Luz para el continente


texto y fotos: Raúl LEÓN


En las cuatro Conferencias anteriores ha habido unas ideas-fuerza que han motivado las reflexiones. ¿Será así también en esta V Conferencia?

“Esta Conferencia está motivada por un cambio impactante en el mundo, si bien hay algo que no ha cambiado desgraciadamente que es el asunto de la pobreza, más bien se ha agravado. Ese impacto inmenso es el de la globalización, pero no sólo de tipo económico, pues es también una manera de pensar, una manera de vivir, una manera de sentir, de la cual tal vez no nos hemos dado cuenta porque nosotros mismos somos parte de ese proceso. Responder en qué sentido eso favorece o desfavorece la evangelización y en qué sentido ésta se hace más urgente, es una idea-fuerza en esta V Conferencia.”

¿Cuáles son los criterios que se tienen en cuenta para convocar estos Encuentros?

“Yo diría que el gran criterio es la necesidad de tal encuentro, no porque pasaron tantos años y hay que hacer uno, no, eso no es criterio, como tampoco es criterio una celebración de cualquier cosa. En realidad se trata de una fuerza expresiva muy grande de toda la Iglesia. Creo que el criterio fundamental es que se han sucedido unos tremendos cambios que exigen también una reflexión, un momento de oración, un momento de discernimiento nuevo en el continente y por supuesto en la Iglesia de este continente, porque todos cambiamos. La globalización como estilo de vida ha afectado también a la Iglesia. Esto hay que discernirlo, hay que verlo desde una nueva perspectiva, y también ver lo positivo de los cambios, más allá de una aparente amenaza, y verlos como una oportunidad, yo creo que eso es muy importante. Lo que nos mueve a todos nosotros a preparar esta V Conferencia es este desafío de los cambios que se han producido en el mundo latinoamericano y por supuesto en nuestra Iglesia latinoamericana, pues somos parte de ese mundo.”

¿Qué pasos concretos se darán en nuestra Iglesia latinoamericana para que la Conferencia de Aparecida no conste sólo en un documento teórico o quede como un evento más? ¿Hay algunos mecanismos que se van activar, algunas estrategias?

“Cuando se comenzó a pensar en la V Conferencia, se dijo que no queríamos que terminara en un libro, no estamos haciendo algo para una biblioteca. Evidentemente habrá un libro, ya que ahí queda constancia de lo que se hizo. Pero el objetivo está dado con el tema de la Conferencia, teniendo en cuenta este cambio que hay en el mundo y en la Iglesia hoy. Nosotros queremos reactivar el discipulado, de modo que cada católico se sienta como un seguidor de Jesucristo y actúe como tal, o sea, no ser sólo un seguidor en sentido tradicional de la Palabra, sino ser un seguidor activo, pues cada uno tiene una responsabilidad frente al mundo donde está plantado. Por eso el lema habla de discípulos misioneros. Esperamos, entre otras cosas, que en la Conferencia se definan nuevos itinerarios y estrategias para la formación de los católicos, que hagan de cada persona un católico activo y misionero, responsable de lo que está pasando en nuestro mundo; y a eso estamos llamados, a crecer en la misión de cada católico.
Sacerdote Signey Fones, secretario general adjunto del CELAM.
Sacerdote Signey Fones,
secretario general adjunto del CELAM.

”En América Latina, donde la Iglesia ha sido una Iglesia de mayorías, generalmente no existe esa conciencia de misión tan fuerte. Nos damos cuenta de que somos una mayoría en los números, pero en la práctica no tanto, entonces se necesita volver a adquirir conciencia de misión, de responsabilidad. De la V Conferencia esperamos intercambio de experiencias para hacer de toda la Iglesia algo más activo frente al mundo; y hablo de la Iglesia como Pueblo de Dios, no hablo sólo de los obispos sino de cada cristiano, para que seamos más activos, y de ahí saldrán algunas iniciativas en concreto sobre este tema.”

¿Cómo ve usted a Latinoamérica hoy desde el punto de vista social y eclesial?

“Concretamente en lo social existe el drama de la pobreza y de la iniquidad de nuestra sociedad. Cada país ha tratado de desarrollar una cultura social, económica y política que le ayude a salir adelante, pero aun los que han logrado aparentemente mejores efectos, tienen una iniquidad interior muy fuerte. Yo diría que en estos últimos tiempos, por los resultados de las elecciones presidenciales que se han realizado en el continente, se ve que hay una búsqueda para ver cómo se sale de esta crisis. No sé si las soluciones que están ensayando algunos países son buenas o no, eso no está decidido, lo que sí está claro es que todas estas elecciones indican la necesidad de hacer algo positivo con respecto a la desigualdad social que existe en esos países. Si esos caminos no son la solución, muestran al menos la necesidad de enfrentar estos problemas.
Santuario de Nuestra Señora de Aparecida.
Santuario de Nuestra Señora de Aparecida.

”Por otro lado, la Iglesia también está reflexionando sobre estos cambios porque hoy existen problemas reales que hay que borrar. Si las soluciones que se están abordando en distintos países son lejanas, ajenas a una visión católica del hombre, una visión del evangelio del hombre, de la mujer y de la familia entonces vamos por mal camino. La convicción más profunda es que el Evangelio hace más plenamente humano al hombre y mientras se va haciendo menos presente el Evangelio más deshumanizado se vuelve.”

¿Según su información y experiencia, que podría aportar la Iglesia cubana en esta Latinoamérica que usted ha descrito?

“Yo creo que tendría un aporte. A raíz de los cambios que tuvieron lugar en Cuba, de estas búsquedas de soluciones, de repente el católico se encontró que el medio no lo estaba sosteniendo, entonces el católico en Cuba es católico porque quiere serlo, no porque el medio lo está sosteniendo. Yo creo que de ahí ha surgido una pastoral nueva, una manera de evangelizar, una manera de encontrarse como católico, una manera de lo que se puede aportar como católico a la sociedad cubana y así la pastoral ya no se va haciendo a partir de multitudes sino a través del contacto con las personas. La convicción del cristiano surge del encuentro, no de ideas, sino del encuentro personal. Esto es un ejemplo de pastoral que tiene mucho carácter en la Iglesia cubana. Es algo muy grandioso lo que se está viviendo en la Isla y esto se hace necesario para toda nuestra Iglesia continental.”

¿Qué criterios deben prevalecer para no alterar la esencia de esta V Conferencia?

“Es muy importante saber que esta V Conferencia no es un parlamento, sino un momento de oración, de discernimiento; es encuentro con Jesucristo en el que se van a intercambiar muchas ideas buscando siempre una respuesta desde el mismo Jesucristo. Por tanto, todos los católicos, vayan o no a esta cita, tienen una responsabilidad con la V Conferencia a través de la oración, el ofrecimiento y el sacrificio. Deseamos que esta V Conferencia sea un momento iluminado por el Espíritu Santo para todo el Episcopado latinoamericano, y en concreto para los delegados que se van a reunir con el Santo Padre en Aparecida el próximo mes. Hago, pues, una invitación a todas las iglesias, en particular también a la Iglesia en Cuba, a la comunidad que se reúne en la casa, la comunidad parroquial, a la Iglesia en general, a orar con la oración que el Papa Benedicto XVI nos regaló para pedir por el éxito de esta V Conferencia.”

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