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Desde el Seminario...

Desde el Seminario...

S.E. Cardeal Jaime Ortega junto a Seminaristas...

por Rogelio Dean Puerta*

“Dar espacio” es uno de los mayores y primeros actos de amor que debería generar siempre nuestro corazón. Por lo general damos espacio a algo o a alguien que va tomando o puede tomar cierta importancia para nosotros, para nuestras vidas.

En la Iglesia Católica, fundada por Cristo sobre la simiente de los apóstoles, cobra un papel fundamental la presencia activa de santos pastores, consagrados a la guía amorosa y paternal del pueblo de Dios. ¡Qué tristeza y qué pena cuando grandes extensiones de nuestra población no pueden contar aún, con los servicios de un sacerdote que de manera estable, acompañe su caminar lo más de cerca posible!

El seminario diocesano de La Habana San Carlos y San Ambrosio, es la institución encargada de acoger y formar a los jóvenes, que con la aprobación del obispo, desean consagrarse a Nuestro Señor en la entrega radical a su servicio por medio del sacerdocio ministerial. En las manos de esta histórica institución, “cuna de la nacionalidad cubana”, están puestas buena parte de las esperanzas de nuestra Iglesia.


Los que somos parte de esta bella realidad: formadores, seminaristas, colaboradores; no nos cansamos entonces de procurar siempre un mayor “espacio” en la mente y el corazón de los que serán los principales beneficiados de los resultados de la noble labor del seminario. Es por eso que nos hemos querido hacer presente en nuestra revista diocesana con una modesta sección, donde procuraremos darles a todos sus lectores, una Palabra siempre nueva y de interés para todos, sobre la vida y quehacer de nuestra institución, que intenta ser casa y escuela de hombres de comunión.

Son muchas nuestras necesidades en las cuales todos pueden ayudar de alguna manera. Necesitamos tu oración fiel y perseverante, tu cercanía y amistad que se puede concretar en visitas, mensajes, cartas, llamadas telefónicas. Puedes pedirle a tu párroco nuestros nombres para “personalizar” mejor el amor. Las iniciativas las dejamos a tu creatividad fraterna. Lo importante es que todos tengamos claro que el seminario no es una institución cerrada en sí misma, sino abierta y sostenida por la comunidad cristiana.

Caminamos hacia el sacerdocio diocesano 52 seminaristas de todo el país, de los cuales cinco ya han recibido en este curso la ordenación diaconal. Nuestra arquidiócesis cuenta con el grupo más numeroso, actualmente somos 14; seguidos por la arquidiócesis camagüeyana y la diócesis de Santa Clara con 9 respectivamente. Forman también parte de la familia del seminario como externos, 12 seminaristas religiosos de seis órdenes, institutos religiosos y sociedades de vida apostólica que prestan servicio en nuestro país. El equipo de formadores, directores espirituales y el claustro de profesores, nombrados por el Sr. Arzobispo, cuentan con una gran competencia e idoneidad en el cumplimiento de sus funciones; aval que ha posibilitado la filiación académica de la institución en el área de las Ciencias Teológicas, a la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana. Este hecho abre la posibilidad de la continuidad de estudios superiores a los estudiantes egresados del seminario.

Es justo reconocer la positiva interacción formativa del Seminario de La Habana, al recibir candidatos al sacerdocio con estudios previos en los Seminarios: San Agustín, de Camagüey, y San Basilio Magno, de Santiago de Cuba.
¡Nuestra familia está presentada! En la edición de marzo de Palabra Nueva, presentamos a nuestro nuevo padre Rector; continuaremos tratando de llegar a ustedes por medio de esta sección, abriendo un “espacio” que les hará “cómplices” de nuestra aventura de amor.

* Seminarista de la Arquidiócesis de La Habana.


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