Retornar al "Home Page" ...
 
 

  Luego de la construcción e inauguración
en La Habana de un templo ortodoxo griego, se inició la ejecución de una catedral ortodoxa rusa muy cercana a la anterior, pero esta vez impulsada por un proyecto arquitectónico mucho más ambicioso que prevé una amplia y rica utilidad futura.
 

La Habana acoge
nuevo templo ortodoxo

 

La Habana acoge nuevo templo ortodoxo. Cartel que anunciam la obra en construcción.
por
Yarelis Rico Hernández
fotos: Orlando Márquez
Pareciera que un cordón ortodoxo quisiera ceñir la tan cubanísima y habanera Avenida del Puerto. Primero fue la construcción de una pequeña y algo oculta catedral ortodoxa griega, justo en el jardín “Madre Teresa de Calcuta”, adjunto al
antiguo Convento de San Francisco de Asís, después, luego de un breve correr del tiempo, se comenzaba a ejecutar una obra aún más compleja arquitectónicamente: la catedral ortodoxa rusa. Ambos templos, el primero ya finalizado y el segundo sin concluir, suscitan muchas y variadas interrogantes entre quienes suelen transitar por el norte de la vieja Habana.

En materia religiosa sorprende el hecho de edificar dos templos pertenecientes a una confesión poco conocida en Cuba, mientras que a la hora de valorar el aspecto constructivo, hay quienes consideran que las nuevas obras rompen con el paisaje arquitectónico y urbanístico de la zona. Ciertamente, hoy ambas se alzan y se imponen, como queriéndose integrar a la cotidianidad del habanero
La inauguración oficial de la catedral
está prevista para el 8 de diciembre
de 2007, y será presidida por el
Patriarca ortodoxo Alexei II.

Según el monje sacerdote (hieromonje) Mercurio, representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Cuba, fue por el año 2002 que el metropolita Kirill Gundjaev, jefe del departamento de las Relaciones Externas del Patriarcado de Moscú, visitó la Isla y le comentó al presidente Fidel Castro acerca de la posibilidad de abrir aquí un templo donde algunas personas y familias rusas pudieran tener sus celebraciones religiosas, y que de alguna manera se convirtiera también en el lugar de la cultura rusa para el pueblo cubano.

“Fidel aprobó la idea como una muestra de cortesía del pueblo cubano hacia pueblo ruso, tomando en consideración los fuertes lazos de amistad e historia que unen a ambos países. Nos dieron tres lugares para escoger uno donde construir la catedral. Nosotros preferimos éste, pues está muy cerca de la pequeña sede de la Iglesia Ortodoxa Griega, de la que Rusia recibió la fe cristiana en el siglo x. Profesamos las mismas creencias y empleamos los mismos ritos, sólo nos diferenciamos en algunos aspectos más bien culturales. Declaramos siempre que la fe ortodoxa no es una fe nacional, sino universal (católica).”

Aun cuando la Iglesia Ortodoxa Rusa pretenda propagar su fe en la Isla, la existencia de una catedral en Cuba permitirá a los feligreses que llegaron a esta tierra desde la desaparecida Unión Soviética, participar de la liturgia y nutrirse de la fe, pues hasta el momento utilizaban iglesias católicas para sus celebraciones.

“Una vez concluida la obra, continuaremos allí los cursos de formación en la fe que veníamos impartiendo dos veces por semana –comenta el sacerdote Mercurio–, al tiempo que insistiremos en convertir la catedral en el sitio de la cultura rusa dentro de La Habana y toda Cuba. Todo el que lo desee podrá
La obra en fase constructiva...
Monje sacerdote (hieromonje) Mercurio, representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Cuba.
Monje sacerdote (hieromonje) Mercurio,
representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Cuba.
disfrutar aquí de nuestras películas, nuestra música, adquirir o leer libros de autores clásicos rusos, no solamente relacionados con la religión, sino sobre variados temas, pues Rusia es un país de mucha cultura y tradición. La entrada es abierta para todo el que quiera venir, desde llegar para hacer una pregunta, pasar algún curso, incluso, participar de la liturgia.”

El 14 de noviembre de 2004 se colocó la primera piedra en el lugar escogido para construir la hermosa catedral dedicada a la Virgen María, su icono de Kazán. Tiempo después, justo el 14 de febrero de 2006 se comenzaban a levantar los primeros muros del templo, el cual debe inaugurarse oficialmente el 8 de diciembre de 2007, momento que será presidido por el Patriarca ortodoxo ruso Alexei II.


II

De las interioridades constructivas de la catedral ortodoxa Rusa en La Habana, conversamos con Oscar Jaime Rodríguez Cunill, arquitecto de la obra, y el ingeniero estructural, Pedro Rodríguez Sánchez, quienes coincidieron en afirmar que se trata de la obra más grande y más compleja que se ha hecho en La Habana Vieja en los últimos tiempos. Por sus características muy particulares, se ha salido de la dinámica ejecutiva normal y ha habido que tomar medidas para garantizar concluirla en fecha, sin dejar de mencionar que resulta altamente costosa, pues sobrepasa los 2 millones de euros.


Ambos especialistas participaron en la ejecución del templo ortodoxo griego. Al respecto, el ingeniero Rodríguez Sánchez detalla:

“Emprendimos el templo griego a partir de fotos y una vez concluida la obra fue que visitamos Grecia. Al detenernos en sus construcciones religiosas, observamos que nos mantuvimos bastante fieles a lo que se quería. Pero si bien se trata de una construcción bizantina, y preservamos la mayoría de los elementos de este estilo, optamos por incluir algunos detalles muy nuestros, muy cubanos, como el enchapado exterior con piedra jaimanita y la mezcla con la cerámica roja.

”En la rusa no mantuvimos esa intención, pues el proyecto inicial, concebido por un arquitecto ruso, tiene un aire bien contemporáneo, aunque para esta obra sí visitamos previamente Rusia y vimos varias catedrales e intercambiamos además con arquitectos e ingenieros especializados en este tipo de construcción.”
El arquitecto, Jaime Rodríguez Cunill junto al ingeniero, Pedro Rodríguez Sánchez.
El arquitecto, Jaime Rodríguez Cunill, quien ofrece detalles sobre la obra, junto al ingeniero, Pedro Rodríguez Sánchez. Ambos son hoy feligreses de la Iglesia Ortodoxa.

La inversión y ejecución de ambas catedrales ha corrido a cargo de empresas de la Oficina del Historiador, y para garantizar mayor durabilidad en una como en la otra se han utilizado materiales tradicionales pero resistentes. El ladrillo, por ejemplo, resultó muy factible para la estructura pues su pequeño tamaño le permite adaptarse a cualquier forma; ello facilitó y agilizó la ejecución de los elementos curvos y de bóvedas, propios del estilo bizantino.

Rodríguez Cunill advierte que aunque se partió de una imagen inicial concebida por un arquitecto ruso, el equipo de especialistas cubanos analizó a fondo esta primera propuesta y se reelaboraron muchísimos aspectos a fin de convertirlo en un proyecto más ejecutivo que diera respuesta a la obra… El estudio previo también contemplaba la preocupación, casi unánime, de que la nueva catedral, de estilo bizantino, rompería con el entorno arquitectónico de la zona, a lo que agrega:

“Una preocupación que se tuvo también antes de emprender la griega, pero aquella queda mucho más oculta, por cierto, algo que ha recibido serias críticas. De cualquier forma, es bueno tener en cuenta que la arquitectura nuestra se caracteriza por el eclecticismo. Nosotros somos muy eclécticos. La ciudad de La Habana tiende a un sincretismo de elementos del pasado en una interpretación formal intencionalmente nueva. Tenemos muchas construcciones de la primera mitad del siglo xx, y de tiempos de la Colonia especialmente, que maravillan por su calidad y variedad.”

Tres objetos de obra conforman todo el espacio físico de la catedral ortodoxa: a un lado, el campanario, al centro, el edificio del templo, mientras que al otro lateral tienen su sede las oficinas de la diócesis, donde se ubica además, un pequeño hostal para recibir y hospedar a los visitantes.

“El edificio central –explica Rodríguez Sánchez– se desarrolla en dos plantas, ubicándose el templo en el piso superior. La planta baja será el área de servicios, entre los que se encuentran ya concebidos, biblioteca, laboratorios de computación, aulas, tienda para la venta de suvenires religiosos, cocina, baño, etcétera.”

La decoración de interiores, que incluye mobiliario, lámparas y en especial la elaboración de un fastuoso iconos-tasio de madera esculpida, corresponderá a especialistas rusos. De igual manera, se traerán desde Rusia las cúpulas, las campanas y las cruces.

III

Justo en 1988 la Iglesia Ortodoxa Rusa celebró su milenio, pues sus orígenes se remontan al llamado Bautismo de Kiev, 988, cuando el príncipe Vladimiro I, al contraer matrimonio con la hermana del emperador Basilio II, adoptó oficialmente para su reino la religión del Imperio Bizantino. En un principio la rigió un metropolitano nombrado por el patriarca de Constantinopla y luego de la destrucción de Kiev por los mongoles, la sede de la Iglesia fue trasladada primero a la ciudad de Vladimir y después a Moscú.

Ante complejas situaciones, marcadas desde los tiempos más remotos por la opresión tártara y años y siglos después por la instauración en Rusia de un poder totalitarista y ateo, la Iglesia Ortodoxa Rusa –inde-pendizada por razones políticas y religiosas del Patriar-cado Ecuménico de Constantinopla (actual Estambul, Turquía) desde 1448– se ha visto expuesta a críticas condiciones de supervivencia. Sin embargo, su fuerte arraigo dentro una buena parte de la población la convierte en la comunidad religiosa mayoritaria en el país. “En los últimos tiempos –asegura el monje sacerdote Mercurio– la práctica religiosa entre los ortodoxos es cada vez más amplia”.

Actualmente “el Patriarcado de Moscú es, sin dudas, el que con mayor número de fieles ortodoxos cuenta (...) Ocupa el quinto lugar en la jerarquía ortodoxa (que es por la antigüedad histórica y no por el número de fieles)”. 1

Pero si bien la Iglesia Ortodoxa se encuentra muy próxima a la doctrina católica, no está plenamente unida a ella a causa de algunos puntos doctrinales, como es la consideración del ministerio Petrino, según refiere monseñor Alfredo V. Petit Vergel, obispo auxiliar de La Habana.

En su opinión , “la aparición de la bella catedral rusa, justo en una barriada donde se agrupan varios templos católicos, como la Catedral de La Habana, las iglesias del Espíritu Santo, la Merced, el Santo Cristo del Buen Viaje, María Auxiliadora y el Santo Ángel Custodio, podría crear confusiones entre los fieles más sencillos de esa zona habanera”. Por ello considera oportuno aclarar que estas dos iglesias (Católica y Ortodoxa), aunque muy próximas por la tradición apostólica que hace válidos los sacramentos de ambas no están en plena comunión.

Por su parte, monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la arquidiócesis de La Habana, además de manifestar cierta preocupación por el proceso de incorporación por parte de una población ajena a esas culturas y formas religiosas que, por supuesto, difieren de nuestra tradición católica, valora la futura inauguración de un templo ortodoxo ruso en La Habana como “otro signo de una nueva etapa de apertura religiosa en la Isla y un reto a vivir un ecumenismo más concreto con esta Iglesia hermana”.
Esta será la imagen final de la catedral ortodoxa rusa.
Esta será la imagen final de la
catedral ortodoxa rusa.



A nivel internacional, la construcción de una catedral rusa en Cuba sucede en momentos de diálogo ecuménico entre la Iglesia Ortodoxa y la Católica, según lo demuestra el primer encuentro del Papa Benedicto XVI y el metropolita Kirill de Smolensk, quien preside el departamento de Relaciones Externas del Patriarcado de Moscú, en mayo de 2006, donde se reconoció “la utilidad de elaborar una posición común en materia de bioética y conjuntar esfuerzos para defender la familia y la vida humana, así como para afrontar la grave crisis moral de la sociedad rusa, que se traduce, entre otras manifestaciones, en la caída demográfica, altos niveles de criminalidad, alcoholismo, drogas y corrupción”. 2

Asimismo, “el Patriarcado de Moscú ha apoyado también la publicación en ruso de los textos teológicos del cardenal Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI”.3

En consonancia con la posición de su Iglesia en el área de las relaciones ecuménicas, el monje sacerdote Mercurio proclama como uno de los objetivos esenciales de trabajo futuro en Cuba, “encontrar ámbitos no conflictivos de colaboración con la Iglesia Católica y con todas las denominaciones religiosas”.

“Quiero dejar claro –precisa– que aquí en Cuba no hay todavía muchos feligreses y apenas se conoce nuestra fe, pero nuestra intención está en llevar a todos la fe de Cristo, de los Apóstoles.”

Notas:
1- “La Iglesia Ortodoxa”, por monseñor Alfredo V. Petit Vergel, en Revista Palabra Nueva, 2004. La Habana, Cuba.
2- “Rusia, ahora más neutral con la Iglesia”, por Enrique Carlier, en Revista Palabra, octubre, 2006. Ediciones Palabra, Madrid, España.
3- Ídem.


Regresar al Home
Sumario Breves Religión Sociedad Segmento Internacional Glosas Cubanas Deportes