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Un nuevo campeón
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por Nelson de la Rosa Rodríguez
fotos: EFE
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La Serie Nacional de Béisbol,
ya es historia y los aires beisboleros
se remontan ahora más a la participación cubana en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
Sin embargo, considero apropiado,
sin hacer leña del árbol caído, repasar
algunos aspectos del también llamado
Clásico Cubano. |
La temporada comenzó en el mes de diciembre y, que yo recuerde, fueron al menos tres las posibles fechas señaladas para el inicio de la misma, incluso una de ellas, prevista para los primeros días del mes de octubre; todo motivado por la posible presencia cubana en la Serie del Caribe, hecho que lamentablemente no se concretó.
Tal situación trajo consecuencias para los equipos participantes, muchos de los cuales detuvieron la preparación previa a la justa por el temor a que los atletas no llegaran en la forma óptima a la lid. |
Comenzado el torneo se notó un alza en los promedios de pitcheo y una baja a la ofensiva debido a la utilización de una pelota con menos bote, a lo que se unió la reglamentación de hasta cien lanzamientos como máximo en el trabajo de los lanzadores.
La medida, copiada a partir del Clásico Mundial, se tomó como precaución para cuidar los brazos de los lanzadores. Y aunque como método profiláctico pienso que es buena, lamentablemente en nuestro béisbol no todos los equipos tienen los lanzadores con calidad suficiente para relevar de forma acertada cuando el abridor cumple su trabajo. Fueron muchos los conjuntos que llegaron ganando a la parte final y luego el relevista no pudo detener la ofensiva rival.
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Sin embargo, algo quedó claro, es necesario desarrollar relevistas intermedios y cortos. De eso se habla desde hace mucho tiempo, pero justamente ahora es que se le descubre su valor. Estoy convencido que a la vuelta de poco tiempo la mayoría de los equipos podrá exhibir buenos relevistas, eso sí, habría que ver si las selecciones nacionales los incluyen en su nómina, pues en más de una oportunidad los relevistas en eventos internacionales han sido pitchers abridores, recuérdese el nombre de Pedro Luis Lazo, por solo poner un ejemplo.
La Serie tuvo un justo campeón. Santiago de Cuba fue el equipo más ganador en la ronda eliminatoria y demostró su valía en la ronda de los play off, viniendo de abajo para derrotar a Camagüey en cuartos de final y luego luchar a brazo partido con Villa Clara en la semifinal antes de superar a Industriales en la porfía por el banderín. Antonio Pacheco ha sido capaz de sacarle el máximo a un grupo de peloteros en el que se combinan jóvenes como José Julio Ruiz, Michael Castellanos y Héctor Olivera, así como veteranos de la talla de Rolando Meriño y Norge Luis Vera.
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Durante días en toda Cuba
se habló sólo de Béisbol
en centros de trabajo, peñas
deportivas, escuelas...
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Industriales esta vez se quedó por debajo de lo alcanzado el año anterior y no sólo porque perdió la corona. Ahora no fue el equipo arrollador de ediciones anteriores. Su bateo y defensa tuvieron índices nada envidiables y el pitcheo, que parecía seguro, falló en las postrimerías.
Muchos argumentan que al equipo le afectó el largo descanso antes de la finalísisma, y puede ser cierto. Ahora, ni frente a La Habana (pese a la barrida) ni ante Santiago funcionó la ofensiva como se esperaba (excepto Mayeta) y la defensa dejó que desear.
Del resto es bueno significar que Villa Clara volvió a clasificar y estuvo a punto de ser nuevamente finalista. No creo, como dicen algunos, que a ese equipo le falten talentos. Pensar así sería no reconocer a hombres establecidos en la pelota cubana como Ariel Pestano, Eduardo Paret, Ariel Borrero, Andy Zamora, Luis Borroto y Yolexis Ulacia. A ellos se unen jóvenes como Dayán Viciedo, Leonis Martín, Freddy Asiel Álvarez y Juan Yasser Serrano. Es cierto que el conjunto bateó muy poco, pero eso llevaría otro análisis. |
La Habana, pese a sus detractores, clasificó por tercer año consecutivo a la post temporada y esta vez superó el cuarto lugar de la Serie 45. Un pitcheo bien estructurado con abridores, relevistas intermedios y cerradores sacó adelante un conjunto autor de más de cien errores en la ronda clasificatoria y una pobre ofensiva con la sola excepción de Juan Carlos Linares (llegó muy cansado a los play off) y Ernesto Molinet.
Imposible resulta en este equipo dejar de mencionar al novato José Antonio Iglesias, Candelita, quien a pesar de sus 17 años (comenzó la Serie con 16) jugó en los finales como un torpedero consagrado, sin tener en cuenta las grandes concurrencias del “Capitán San Luis” y el siempre impresionante Latinoamericano.
Esa actuación del joven pelotero sorprendió a muchos, pero los que lo han seguido de cerca saben que ha integrado las selecciones nacionales desde los nueve años y en sus vitrinas descansan ya varios títulos de Campeón Mundial y Panamericano.
Es justo destacar la labor de Jorge Fuentes al frente de Pinar del Río. Ese equipo paseó la distancia en la ronda clasificatoria, pero ya al final cedió ante La Habana en una serie en la que salieron como amplios favoritos. No obstante, quedó claro que en sus filas hay talento suficiente para aspirar a más en venideros certámenes.
Por último quisiera detenerme en lo que significó el play off como espectáculo. Quizás como nunca antes se vivió la final en todo el país, aunque creo justo decir que se debió en gran medida a la presencia de Industriales. |
Una final entre Santiago y Pinar del Río hubiera sido lo más justo si tenemos en cuenta lo ocurrido en la ronda de noventa juegos, pero estoy seguro que no tendría el mismo sabor.
La presencia de Industriales nunca resulta indiferente, unos lo apoyan hasta el delirio y otros hacen fiesta al verlo perder. Así ha sido, es, será… y cada uno tendrá sus motivos para amarlo o para odiarlo. Tiene Industriales la capacidad de hacer que muchos de sus detractores cambien de equipo a medida que avanzan las rondas. En la etapa final fueron muchos los aficionados espirituanos, luego crecieron los parciales de La Habana y luego la mitad de Cuba se volvió santiaguera.
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Considero muy bueno el ambiente creado. Durante días se habló únicamente de Béisbol en centros de trabajo, peñas deportivas, escuelas y demás lugares. No sólo hablaban los hombres, también las mujeres y los niños expresaban sus ideas y hasta se convertían en directores de equipo cuestionando tal o más cual decisión.
No olvido que hasta en la Pascua Joven 2007 (¡toda una bendición!), todos estaban al tanto del tercer juego entre Santiago e Industriales.
Es buena la intención de sacar al mercado afiches, banderitas, gorras y pullovers de los equipos protagonistas de la final, lástima que los precios aún no estén al alcance de la mayoría de los aficionados, más si tenemos en cuenta que se venden en pesos convertibles, una moneda casi vedada para los que cobramos un salario medio.
En breve, los eventos internacionales marcarán el interés de los aficionados, pero a fines de año nuevamente el también llamado Clásico Cubano volverá a llenar los estadios de cada provincia. Entonces habrá un nuevo espacio para la polémica y los comentarios. |
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