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Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguen, que retrasen el descanso,
que coman un pan de fatigas;
¡si Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
El Señor como herencia te dará hijos,
como salario el fruto de tu vientre:
son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud;
dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza.
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Vea además nuestra nueva sección " Lente curioso" |

Caridad en "El Rincón"
El abandono familiar y el rechazo social impiden que un buen número de pacientes aquejados por la enfermedad de Hansen (lepra) logren una recuperación emocional satisfactoria.
Ante esta realidad, las Hijas de la Caridad cubren con su entrega la falta de comprensión y de amor con la misma capacidad de sacrificio y altruismo personal que por más de siglo y medio ha identificado el trabajo de esta congregación religiosa en el
Hospital de San Lázaro.
(ver artículo). |
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