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¡Cuánto amor, cuánta ternura! Es la impresión final que me quedó al contemplar la exposición de dibujos de Maydelina Pérez, en la Galería del Palacio de Lombillo, en la vieja Plaza de la Catedral. ¡Cuánto esmero en los detalles!; singular e importante mérito que se hace acompañar de un especial colorido que sólo la sabia fluidez de la artista logra desplegar en las quince obras, un Vía Crucis, un Sagrado Corazón que es, a la vez, resumen y comienzo del Ser y la Pasión.
De la Cruz a la Gloria
por Nelson García |

Sagrado Corazón de Jesús
/ Maydelina Pérez. |
La obra de Maydelina es todo un recorrido desde los iluminadores medievales hasta las palmas y tinajones del terruño, contándonos también los sucesos del Calvario desde una dimensión nueva, a la que acuden con orden, figuras y elementos que se enlazan en iconos de un acabado y refinado gusto.
La artista busca lo trascendente, como dice Roberto Méndez en el catálogo de la exposición: “¿qué significa De la Cruz a la Gloria para nuestros días? |
A muchos puede parecerle un regodeo en los signos y el arte del pasado, pero los más sutiles encontrarán aquí una sabiduría y una esperanza. La pintora, como los imagineros bizantinos, crea con los ojos del espíritu puestos en la gloria que es invisible a muchos, al mostrar un jirón de lo trascendente, encuentra su salvación y su sacrificio personal es la llamada a otros muchos. Que así sea”.
Maydelina nació hace 35 años, en Camagüey. Estudió en la Escuela Vocacional de Arte y en la Escuela Media Profesional, su obra ha obtenido numerosos reconocimientos nacionales y ha expuesto en Cuba y el extranjero.
Yo sólo espero que algún día este Vía Crucis nos sorprenda en una iglesia, a lo largo de la nave o ilustrando capítulos de algún libro prodigioso. |
Despojado de sus vestiduras
/ Maydelina Pérez. |
PALABRAS AL CATÁLOGO
EXPOSICIÓN DE LA CRUZ A LA GLORIA
DE MAYDELINA PÉREZ LEZCANO.
La devoción conocida como Vía crucis surgió en los primeros tiempos del cristianismo: los penitentes recorrían Jerusalén, siguiendo cada uno de los pasos o estaciones de la Vía Dolorosa, para rememorar, con la ayuda de los textos evangélicos los dolores de la pasión de Cristo y hacerlos suyos. Era un modo de hacer morir en ellos al hombre viejo y renacer con el Salvador en la resurrección. Siglos después, cuando la fe se había extendido por el mundo, el espacio de la Ciudad Santa se convirtió en el espacio simbólico del templo: cada hombre podía encontrar, muy cerca de su entorno cotidiano, el sitio para encontrarse con el Redentor en el tránsito entre la muerte y la vida.
Maydelina Pérez ha creado su propio Vía crucis. Esta serie de 15 piezas no es sólo un conjunto artístico, sino una ofrenda devocional, destinada a una catedral que aún no existe sino en sus sueños. Cada obra sigue una de las catorce antiguas estaciones y se añade una final, que otorga un sentido trascendente a las anteriores, aquella en que se confirma la Resurrección y con ella, la divinidad del Cristo.
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Fiel a la teología católica en que ha sido formada y a las Escrituras sobre las que medita con frecuencia, la pintora no ha querido quedarse en el dolor de Jesús, sino descubrir tras él la gloria que se anuncia. Ha asimilado perfectamente la enseñanza del apóstol Juan de la triple dimensión del amor de Cristo: amor trinitario que lo vincula al Padre y al Espíritu y del que emana un amor inagotable hacia los hombres. Eso explica por ejemplo, el que la cruz tradicional se convierta en sus dibujos en un lienzo lleno de arabescos, que más que el tránsito cruento muestre una entrevisión de la gloria.
La muestra viene a confirmar la altura del quehacer de esta creadora, marcada por la tradición de los miniaturistas de los scriptorium medievales y por la fantasía del gótico flamenco. Se vale de la tempera y el acrílico, para hacer de la cartulina un espacio que se aprovecha hasta en sus mínimas posibilidades, con un virtuosismo y un horror al vacío que hablan de una imaginación fecunda pero donde hasta el mínimo detalle tiene su sentido particular.
Roberto Méndez Martínez |
Padre perdónalos,
no saben lo que hacen
/ Maydelina Pérez. |
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