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Desde el Seminario

Desde el Seminario

por Rogelio Dean Puerta


Llegan las vacaciones y como es natural, los seminaristas también tenemos las nuestras.

Llegan las vacaciones y como es natural, los seminaristas también tenemos las nuestras. Como cada año, el curso termina a finales de junio para recomenzar el siguiente a mediados de septiembre, después de la fiesta a Nuestra Madre de la Caridad. Cada seminarista regresa a su familia, a su diócesis, disponiendo de dos meses para compartir con ésta. Pero, ¿qué hacemos los seminaristas en tanto tiempo de vacaciones?

Cada diócesis tiene su ritmo, su estilo de vida y de trabajo. Si bien el seminario recesa, la vida de nuestras diócesis continúa y los seminaristas no podemos estar ajenos a ésta. Nos toca entonces combinar el tiempo que dedicamos a nuestros familiares y amigos, con otras actividades que tienen variados objetivos.

Una de estas actividades parece ser una noble tradición de comunión, que los seminaristas diocesanos de La Habana, tengamos un tiempo juntos de convivencia en un entorno recreativo, como vía para ir creando desde el seminario una “auténtica familia”, que aportará una riqueza “clave” al integrarse en el futuro a un mismo colegio presbiteral. Con la continua y valiosa ayuda de monseñor Rodolfo Loiz (sacerdote responsable de los seminaristas de La Habana), podemos decir que pasamos días de sano esparcimiento y disfrute del compartir mutuo y con nuestro obispo, con el cual pasamos una buena jornada.

Entre playas, campismos y apostolado veraniego, renovamos fuerzas para continuar nuestra vida en el seminario...
Podemos decir también que no falta en nuestras vacaciones el tiempo de apoyo a la Pastoral Juvenil y vocacional de la diócesis. Con gusto apoyamos los campamentos y convivencias juveniles en las diferentes vicarías episcopales, así como encuentros de jóvenes becados y grupos vocacionales.

Disfrutamos también el regreso por un tiempo a nuestras comunidades de origen, allí donde nació nuestra vocación, donde somos especialmente recordados y donde se ora mucho por nosotros. Es bello visitar a nuestra gente, “dar una mano” en el trabajo de la pastoral parroquial, así como encontrarse con ese “viejo” grupo de jóvenes al que pertenecimos, que aunque sea por caminos diversos, continuamos unidos por grandes vivencias que resisten en la memoria el paso del tiempo.

Intentamos cuidar mucho nuestra vida sacramental y de oración en el tiempo de vacaciones. Aunque con distinto ritmo y horario, debe mantenerse intensa: de Dios no se toman vacaciones.

Entre playas, campismos y apostolado veraniego, renovamos fuerzas para continuar nuestra vida en el seminario: El “viejo caserón” que se comienza a extrañar cuando pasa algún tiempo, junto a los rostros de muchos otros hermanos seminaristas.

Nos volveremos a encontrar entonces en la edición de Palabra Nueva de septiembre para contarles siempre algo nuevo desde el seminario. ¡Felices vacaciones!

Seminario Diocesano “San Carlos y San Ambrosio”. ******************************************************************************************************************************
Ya estamos recibiendo cartas, frutos de nuestra sección habitual. Nos alegran mucho
y nos animan siempre a seguir adelante. ¡Anímate y escríbenos al seminario!

Seminario Diocesano “San Carlos y San Ambrosio”.
Apartado Postal: 180. C.P. 10 100, Municipio Habana Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba.
E-mail: seminaristas@arzhabana.co.cu

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