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DEPORTES

Ramón Fonst.
Ramón Fonst.
 
por Nelson de la Rosa Rodríguez
Desde hace algunas décadas el deporte cubano se encuentra entre los mejores del mundo. Resultados importantes en campeonatos del Orbe y Juegos Olímpicos avalan tal afirmación. Sin embargo, aunque la mayor parte de esos logros corresponden a los últimos 40 años, no hay dudas de que nuestra Isla siempre ha tenido excelentes deportistas.
¿Sólo Pelota y Boxeo?

La alta maestría alcanzada actualmente por entrenadores y atletas en diversas disciplinas ha hecho pensar a muchos, que antes del triunfo de la Revolución, el deporte cubano sólo consistía en pelota y boxeo.

Es cierto que esos deportes siempre contaron con gran arraigo y no faltaron estrellas que brillaran tanto en Cuba como en el extranjero. Ahí están los peloteros Emilio Sabourin, Adolfo Luque, Miguel Ángel González, Martín Dihigo, Cristóbal Torriente, Orestes Miñoso, José de la Caridad Méndez, Juanito de Call, Conrado Marrero, Antonio “Quilla” Valdés, Sandalio Consuegra, Andrés Fleites y Julio “Jiquí” Moreno, por sólo mencionar a unos pocos y Campeones Mundiales de Boxeo como Eligio Sar-diñas, “Kid Chocolate” y Gerardo González “Kid Gavilán”. Pero el resto de las disciplinas no quedó tan rezagado como se piensa.

A pesar de no contar con todo el apoyo del gobierno ni con métodos adecuados de preparación, el deportista cubano se las ingenió para sobresalir apoyado en el talento y la perseverancia.

Como primer referente tenemos al legendario esgrimista Ramón Fonst Segundo, quien se destacó en los Juegos Olímpicos de París en 1900 y San Luis 1904. En esas lides totalizó siete medallas de oro siendo aún el deportista cubano más laureado a ese nivel. Fonst, que comenzó a entrenar en el “Club Gimnástico” de Prado 86, también representó a Cuba en varias ediciones de los Juegos Centroamericanos, en los que alcanzó seis títulos dorados.

A su retiro, Ramón Fonst fue presidente del Comité Olímpico Cubano desde 1941 hasta 1946, período en el cual le dio gran importancia a las clases de Educación Física en las escuelas y las competencias inter planteles.

Contemporáneo con Fonst es el especialista en Billar Alfredo de Oro, uno de los mejores del mundo en todos los tiempos, según la revista especializada Billiard Digest que, en el número correspondiente al mes de noviembre de 1999, publicó una lista de los 50 billaristas más destacados de la historia. El cubano De Oro figuró en la cuarta plaza atendiendo a sus 31 Coronas Mundiales, de ellas 18 en forma consecutiva. El deportista, cuyo primer título lo alcanzó en 1888, se mantuvo jugando hasta los 71 años y pese a vivir la mayor parte de ellos en Estados Unidos, nunca dejó de recibir una pensión vitalicia del gobierno cubano. El mismo año en que Alfredo de Oro ganó su primer Campeonato Mundial (1888) nació en La Habana el genial ajedrecista José Raúl Capablanca. Es tan influyente su carrera en el ámbito mundial que la Federación Internacional (FIDE) designó la fecha de su nacimiento: 19 de noviembre, para celebrar anualmente el “Día Mundial del Ajedrez”.
Poseedor de un talento innato, ganó el Campeonato Mundial en 1921 en La Habana frente a Enmanuel Lasker y lo perdió en 1927, en Buenos Aires, ante Alexander Alekhine, quien siempre rehusó darle la revancha.

Capablanca ganó los torneos más importantes de su época, entre ellos los de Nueva York, San Sebastián y San Petesburgo. También representó a Cuba en la Olimpiada Mundial de Buenos Aires 1939, donde ganó la medalla de oro en el Primer Tablero. Era aquella la época en que Cuba era visitada por los mejores jugadores del mundo, los cuales eran asiduos a las sesiones del “Club de Ajedrez de La Habana”.

No hay dudas de que Fonst, De Oro y Capablanca marcan una pauta en el deporte cubano durante la primera mitad del siglo xx. Sin embargo, otros nombres también sobresalieron por derecho propio.

Ahí está el esgrimista Manuel Dionisio Díaz, quien en los Juegos Olímpicos de San Luis 1904 logró la medalla de oro en el Sable o el corredor Félix “El Andarín Carvajal” quien llegó cuarto en la Maratón debido a una colitis, que de no aparecer le hubiera reportado una medalla segura. Por cierto, un año después Carvajal regresó a los Estados Unidos y terminó tercero en una prueba de Maratón organizada por el Missouri Athletic Club.
José Raúl Capablanca.
José Raúl Capablanca.

Otra labor relevante fue la medalla de plata alcanzada por la pareja de Carlos de Cárdenas Cumel (padre) y Carlos de Cárdenas Pla (hijo) en la Clase Star del Yatismo, en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.

En esa misma cita el ciclista Reynaldo Paseiro terminó en el lugar 16 de la prueba de velocidad a mil metros y el pesista Orlando Garrido se ubicó séptimo en la división de 75 kilogramos.

Otras actuaciones relevantes ocurrieron en los Juegos de Melbourne, Australia, en 1956, cuando el nadador Manuel Sanguily terminó séptimo en la final de los 200 metros estilo pecho y la velocista Berta Díaz llegó a semifinales en 80 metros con vallas.

Un evento en el que Cuba siempre ha estado en la vanguardia desde el mismo comienzo son los Juegos Centroamericanos. En esas lides sobresalió el nadador Leonel “Bebito” Smith quien alcanzó coronas en México 1926 y La Habana 1930, siempre en los 400 y 1 500 metros, estilo libre.

Es importante destacar que las primeras mujeres participantes en los juegos del área fueron cubanas, cuando en 1930 un grupo de seis tenistas desarrolló un singular torneo ganado por la capitalina María Luisa García.
Hoy, cuando Cuba vive una crisis en el área de la velocidad, recordamos a hombres como Jacinto Ortiz, quien en los Centroamericanos de Panamá 1938 corrió el hectómetro en 10 segundos y 3 décimas para igualar la marca mundial impuesta por el norteamericano Jesse Owens dos años antes.

Cómo no mencionar al velocista Rafael Fortún, tres veces Campeón Centroamericano y del Caribe en los 100 metros planos y doble monarca en los Panamericanos de Buenos Aires 1951.

De aquella época también data el triunfo de Ángel García en los 400 metros planos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en México 1954. Esa vez venció al Campeón Olímpico de Helsinki George Rhoden. En la propia justa, Alejandrina Herrera ganó la medalla de oro en el Lanzamiento del Disco.

Al deporte olímpico se le sumaban en ese entonces otras disciplinas como la Pelota Vasca, específicamente el Jai ALAI, el hipismo y hasta las carreras de autos, capaces todas de convocar en la Isla a prestigiosas figuras del deporte internacional. Quizás la mejor descripción del hecho la dio el destacado cronista deportivo Felo Ramírez al decir: “Cuando llegué de Bayamo a La Habana sentí que había llegado al sitio y al lugar exacto para disfrutar de los deportes, porque no era sólo Boxeo y Béisbol”.

Hoy, cuando Cuba es una potencia a nivel mundial en la arena deportiva, es justo reconocer también a aquellos que, sin las condiciones de hoy, brillaron con luz propia en el firmamento deportivo internacional.

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