Retornar al "Home Page" ...
 
 
BREVES

  - Bajo la lluvia... Con Nuestra Señora de la Caridad.
por orlando máquez.
- Nuevo obispo en la Diócesis de Bayamo Manzanillo.
por mercedes ferrera angelo.
- Ordenado monseñor Domingo Oropesa Lorente séptimo obispo de Cienfuegos.
por miguel albuerne mesa.


BAJO LA LLUVIA...
CON NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD



Si alguien dudaba de la auténtica devoción que convoca cada año a miles de habaneros el 8 de septiembre, fiesta de la Virgen de la Caridad, lo acontecido recientemente en La Habana es una decisiva muestra de sincero amor por la Patrona de Cuba.

Como cada año, la procesión había sido programada para las 6:00 p.m., después seguiría la Misa. Pero a las 6:10 p.m. todavía llovía, y fuerte. La gente esperaba reunida en la calle Manrique, frente a la entrada del templo, cubriéndose con paraguas, capas de nylon, toallas de algodón o, simplemente, soportando la lluvia con absoluta tranquilidad.

Por un momento se consideró alterar el programa, adelantar la misa y celebrar después la procesión. Pero conocer aquella posibilidad fue peor que la lluvia para los devotos de la Virgen morena. “¡Que la saquen! ¡Que la saquen!” Y el argumento irrefutable: si llevaban tiempo esperando bajo la lluvia, ¿por qué no mojarse caminando con la venerada imagen, motivo principal de su presencia allí?

“La sacamos”, dijo el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana. Y a las 6:15 p.m. saludaban ya a la Madre los hijos pacientes, allí todos chocando paraguas y con los pies empapados, los blancos y negros, los jóvenes y los viejos, hombres, mujeres y niños… las aceras cargadas, los balcones ocupados…

La banda de músicos tronó sus primeros acordes y se inició la peregrinación. La carroza con la Virgen en una urna, detrás el cardenal Ortega, acompañado por monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, y el párroco del Santuario de la Caridad, Roberto Betancourt, y otros sacerdotes. Los reporteros gráficos, también mojados, se esforzaban por lograr las mejores imágenes. Todos querían verla.

Todos la vieron en su recorrido ya habitual: Manrique, Zanja, Galiano, Reina, Manrique… Al final, después del Himno Nacional y ya de frente a los fieles reunidos en el interior del templo, el cardenal, satisfecho, dijo que era la mejor procesión que habíamos celebrado en los últimos años, pues a pesar de la lluvia los hijos quisieron caminar junto a la Madre, lo cual demuestra que, aunque haya dificultades, todo es posible para el que pone su confianza en Dios, y hubo aplausos de aprobación y más ¡vivas! a la Madre de todos los cubanos.

Después vino la misa, la acción de gracias a Dios por este regalo. En su homilía, el cardenal Jaime Ortega recordó que el hallazgo de la Virgen correspondió a dos indios y un negro, y que tal escena “se convierte en un símbolo para los cubanos de todos los tiempos”.

En otro momento se refirió al sincretismo, y a la necesidad de poner toda la confianza exclusivamente en Cristo: “… a veces preferimos ritos mágicos, resguardos extraños, creencias supersticiosas que llenan de temor nuestros corazones antes que poner toda nuestra confianza en Jesús que ha vencido el mal y que ha arrancado el miedo de nuestras mentes”.

El arzobispo de La Habana concluyó sus palabras afirmando que la dicha y la felicidad no pueden existir sin la fe en Dios, “pero no en un dios cualquiera –añadió–, no en dioses que nosotros nos inventemos, no en creencias que no llegan a colmar las ansias del corazón humano, que siembran en nosotros más inquietud que paz, la dicha de la fe es la liberación del corazón de todo lo que lo oprime para vivir en la gozosa libertad de los hijos de Dios”.

La Iglesia cubana se prepara para celebrar los 400 años de la aparición de la Virgen de la Caridad en la costa norte de la zona oriental de Cuba, trasladada después a El Cobre, un pueblito cercano a Santiago de Cuba, donde se levanta hoy su Santuario Nacional. La tradicional procesión pública con la Virgen de la Caridad, fue retomada en 1998, año de la visita de Juan Pablo II a Cuba, después de varias décadas de prohibición, y se practica en casi todas la diócesis cubanas.

Ese mismo día, se celebra también la festividad de la Virgen de Regla, cuyo Santuario Nacional se encuentra ubicado en el pueblo de Regla, frente a la Bahía de La Habana.

/ Por Orlando Márquez

NUEVO OBISPO EN LA DIÓCESIS DE BAYAMO MANZANILLO
En la mañana del sábado 25 de agosto se celebró en la Catedral del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo la consagración y toma de posesión del nuevo obispo de esa diócesis, monseñor Álvaro Beyra Luarca.

A las 9:00 a.m., monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y administrador apostólico de Bayamo-Manzanillo entró a la Catedral con el obispo electo acompañados por aplauso de todos los asistentes.

Poco después comenzaba la ceremonia con la participación de todos los obispos cubanos y algunos invitados de varias diócesis, especialmente de Holguín y Guantánamo, así como de las arquidiócesis de Camagüey y Santiago de Cuba.

Luego de escuchar la Palabra de Dios, el canciller de la diócesis padre Luis Carlos Peña leyó el texto de la Bula de Su Santidad Benedicto XVI con el nombramiento del nuevo obispo.

En la homilía, monseñor Juan García, arzobispo de Camagüey, luego de reflexionar sobre el acontecimiento a partir de las lecturas proclamadas, presentó al nuevo Pastor que como un novio fiel de su amada Iglesia se apresta a servirle y a cuidar de ella.

Monseñor Dionisio García, primer obispo de la diócesis y consagrante principal, junto a monseñor Meurice, arzobispo emérito de Santiago de Cuba y monseñor Juan García, impusieron las manos al nuevo pastor. La unción, la entrega del báculo y el abrazo de los obispos presentes al nuevo prelado, culminaron el rito de la ordenación.

/ Por Mercedes Ferrera Angelo / Fotos Gustavo Andújar.

ORDENADO MONSEÑOR DOMINGO OROPESA LORENTE
SÉPTIMO OBISPO DE CIENFUEGOS

En la mañana del sábado 15 de septiembre de 2007 fue consagrado en la S.I. Catedral de Cienfuegos el nuevo obispo de la sureña diócesis cubana, monseñor Domingo Oropesa Lorente.

Asistieron a la celebración litúrgica S.E. Cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Emilio Aranguren, obispo residencial de Holguín, S.E. Cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana y monseñor Luigi Bonazzi, Nuncio Apostólico en Cuba, entre otros obispos cubanos y españoles que se sumaron a todos los religiosos, religiosas y fieles cienfuegueros.

De manos de monseñor Juan García, arzobispo de Camagüey y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Domingo Oropesa recibió el anillo como símbolo de la fidelidad del nuevo obispo a la Iglesia; la mitra, en señal de su dignidad de Pastor, y el báculo, como signo que indica su función de regir el rebaño a él confiado.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de monseñor Emilio Aranguren, quien agradeció a todas las personas e instituciones civiles y religiosas que lo ayudaron en su labor apostólica durante su gobierno pastoral en la diócesis de Cienfuegos.

Luego de que se diera a conocer el Decreto Pontificio y monseñor Demetrio Fernández, obispo español, leyera el Mandato Apostólico, monseñor Juan García desarrolló su homilía tomando como referencia el estribillo de una canción popular que dice: Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí, para recordar que diez años atrás, mientras monseñor Emilito la cantaba, el padre Domingo decía: Toledo es la ciudad que más me gusta a mí.

Enumeró algunas virtudes y bondades de esta ciudad y pidió a monseñor Domingo que enseñara cómo lograr que personas de distintas creencias, diferentes opiniones sociales y políticas dialoguen, se escuchen, se respeten y no se maltraten de palabras ni de obras.

/ Por Miguel Albuerne Mesa

Regresar al Home
Sumario Breves Opinión Religión Sociedad Segmento Internacional Glosas Cubanas