Joseph Blatter, Presidente de la Federación Internacional.
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por Nelson de la Rosa Rodríguez
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Fútbol Mundial...
El dilema de la altura.
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Apagados los ecos de las competencias internacionales de clubes y la Copa América, el Fútbol sudamericano se dispone a comenzar en breve las eliminatorias con vistas a la Copa Mundial de Sudáfrica 2010 con un gran dilema: el veto de la Federación Internacional a los estadios ubicados en una altura superior a los 3 mil metros sobre el nivel del mar.
En mayo pasado la entidad rectora del Fútbol Mundial prohibió la celebración de partidos de selecciones nacionales en ciudades a más de 2 500 metros de altitud con el objetivo de proteger la salud de los jugadores y el juego limpio. En tal sentido, La Paz en Bolivia, Bogotá en Colombia, Quito en Ecuador y Cuzco en Perú, no podrían ser sedes de partidos internacionales de selección.
La noticia tuvo una gran repercusión en esos países y comenzó una ola de protestas que incluyó desde simples aficionados hasta los gobernantes. Un mes después la FIFA rectificó su decisión y permitió los partidos a una altitud de hasta 2 999 metros.
Joseph Blatter, Presidente de la Federación Internacional, puso sobre el tapete la existencia de motivaciones médicas detrás de la decisión original y de razones éticas en torno a su nuevo tratamiento. “Ésta se convirtió en una gran discusión política, sobre una decisión que se tomó exclusivamente para proteger a los jugadores”. “El aspecto médico es muy importante a la hora de tener en cuenta el límite de 2 500. Pero con un margen de tolerancia, ese límite podría ir hasta debajo de 3 mil metros”, dijo en Conferencia de Prensa.
El cambio en el límite deja afuera de la prohibición a la ciudad ecuatoriana de Quito, elevada 2 800 metros sobre el nivel del mar y a la capital colombiana, Bogotá, a 2 640 metros. Pero la decisión sí afecta a los estadios de La Paz (3 650 metros sobre el nivel del mar), en Bolivia y Cuzco (3 400 metros), en Perú, donde no podrían disputarse encuentros clasificatorios para la próxima Copa del Mundo.
Más allá de las conjeturas deportivas y políticas, la decisión de la FIFA está relacionada con el criterio médico de que los deportistas no pueden adaptarse de la noche a la mañana para jugar en estadios demasiado altos con respecto al nivel del mar.
La doctora Conchita Leal, miembro de la Sociedad española de Medicina de Auxilio y Socorro de Montaña, asegura que la altitud sí afecta el rendimiento físico. En estudios realizados se ha demostrado que con la altura hay un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.
Según los especialistas, hay incluso personas muy susceptibles, deportistas de élite o no, que a los 2 mil 500 metros de altura ya desarrollan el llamado “mal de montaña”.
El “mal de montaña” o “mal de altura” está provocado por la poca presión de oxígeno que existe en las zonas de altitud elevada y que aparece en las personas expuestas a un ascenso relativamente rápido.
La causa exacta del mal de altura es desconocida, aunque los investigadores piensan que la insuficiencia de oxígeno puede dañar la función de las bombas de sodio que se localizan en las membranas celulares. Sin un volumen suficiente de oxígeno, las bombas permiten que se eleven los niveles de sodio intracelulares. Como resultado, se origina una entrada excesiva de agua en las células lo que provoca la tumefacción, o edema, una situación muy peligrosa si se produce en los pulmones y alrededor del cerebro. |
Estadio Hernando Siles,
La Paz, Bolivia. |
Los síntomas habituales del mal de altura son cefaleas, aumento del ritmo de la respiración, trastornos del sueño, y algunas veces náuseas. Estos síntomas, que en conjunto se denominan mal de montaña agudo, aparecen en casi un 20 porciento de las personas que ascienden en menos de un día a una altitud superior a 2 400 m sobre nivel del mar. Se piensa que la cefalea es producida por el edema cerebral. El aumento del ritmo respiratorio está causado por la combinación de una menor presión del oxígeno del ambiente y la inflamación y engrosamiento de los tejidos a través de los cuales debe pasar el oxígeno durante la respiración. |
El mal de altura puede evitarse y se recomienda la aclimatación mediante un ascenso lento. Los síntomas generalmente se evitan descansando durante 24 horas a una altitud de 2 mil metros, y ascendiendo no más de 600 m por día más allá de los 2 mil.
Los médicos consultados por la Federación Internacional coinciden en que un jugador que esté a nivel del mar y que sube a la altitud no puede rendir a toda su capacidad durante las primeras 24 horas después de su llegada. Además, los jugadores se pueden hacer daño. A más altura, dicen los expertos que hay personas susceptibles que pueden llegar a sufrir un colapso cardíaco o hasta un edema pulmonar. No obstante es posible disputar campeonatos de fútbol en cualquier sitio, siempre que haya la aclimatación adecuada.
En realidad, y así lo ha dicho, el Presidente de la FIFA, no se trata de prohibir la práctica del Fútbol en esas ciudades altas. En ellas se pueden seguir realizando los Campeonatos Nacionales e incluso los certámenes internaciones de clubes, el veto es para los partidos a nivel de selección nacional debido a que en la mayoría de los casos los equipos llegan un día para jugar al siguiente y ese poco tiempo de adaptación es perjudicial.
No creo que se trate de favorecer a Brasil o a Argentina por encima de los países andinos. Ellos siempre van a clasificar a los Mundiales jugando en la altura o en el llano. Lo que sí está demostrado es que los llamados países altos tienen cierta ventaja cuando juegan como locales, superioridad que perderían ahora con el veto, quizás ese es el motivo de las protestas. No olvidemos que cuando se juega en la altura los equipos locales anotan la mayoría de los goles en el segundo tiempo cuando ya el gasto físico del rival resulta excesivo. Recordemos que en el Campeonato Mundial de México, cuando se unió la altura con el calor, hubo futbolistas que perdieron en un solo partido más de cinco libras.
El Fútbol es quizás el deporte con más acción en el mundo y, en ocasiones, los jugadores tienen que jugar hasta tres partidos en la semana y muchas veces con viajes trasatlánticos incluidos. Por lo tanto se impone cuidar su salud.
Es cierto que muchos deportistas van a entrenar en la altura, pero una cosa es estar en una base de entrenamientos por tres semanas y otra es llegar y competir al siguiente día.
La medida aún no es definitiva, en el mes de octubre se realizará un Encuentro Internacional para estudiar la práctica del Fútbol en condiciones extremas incluyendo la altura. Quizás para esa fecha exista más claridad en el asunto, pero por el momento Bolivia y Perú tendrán que programar sus partidos de selección nacional en ciudades que no alcancen los 3 mil metros sobre el nivel del mar. |
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