Retornar al "Home Page" ...
 
 

Poesçia Religiosa
por Jorge Domingo Cuadriello
 


Considerado como uno de los más importantes autores de la literatura cubana, José Lezama Lima (1910-1976) vivió siempre volcado hacia la poesía. Sus amplios conocimientos y su asombrosa facilidad para elaborar ingeniosas imágenes poéticas lo llevaron a forjar una obra, si bien compleja, de meridiana importancia, que abarca además los géneros de novela, ensayo y cuento. Con Paradiso (1966) trazó nuevas rutas para la novelística hispanoamericana y con la revista Orígenes (1944-1956), que dirigió, las letras nacionales alcanzaron cotas insospechadas.

La fe en la religión católica, de la que nunca abjuró, también se halla presente en su poesía, que asimiló diversos estilos y posee un lenguaje muy elevado.

Lezama Lima
José Lezama Lima.
  Sonetos a la Virgen (I)

Deípara, paridora de Dios. Suave
la giba del engañado para ver
tuvo que aislar el trigo del ave,
el ave de la flor, no ser del querer.
El molino, Deípara, sea el que acabe
la malacrianza del ser que es el romper.
Retuércese la sombra, nadie alabe
la fealdad, giba o millón de su poder.

Mi esposa María Luisa

En la azotea conversable,
con riesgo de tu vida,
lees la Biblia.
Era toda su casa
que ahora tropieza con el humo.
Lees la Biblia
donde una hoja
traspasa el agua
y las generaciones.
Lees con temblor, recordando los hermanos
muertos, el Salmo 23.
Tu madre se lo leía
al hijo que se va a morir.
La hija se lo lee
a la madre a la hora
de la paz de Dios.
Eres la hermana que se fue,
la madre que se durmió
en una nube frente a la ventana.
Las cuatro, a mi lado,
me levantan todos los días
para fortalecer la mañana
y comenzar el hilo de la imagen.

 

Oye: tú no quieres crear sin ser medida.
Inmóvil, dormida y despertada, oíste
espiga y sistro, el ángel que sonaba,
La nieve en el bosque extendida.
Eternidad en el costado sentiste
pues dormías la estrella que gritaba.





Lenta, con dignidad silenciosa,
rompes la silla de los escarnecedores.
Cuando sacudes las almohadas
llenas de plumas de ángeles,
recuerdo en lontananza y repito
con precisión: en delicados pastos
me hará yacer.
Cuando la muerte sopla la puerta
de entrada, en la muralla momentánea,
traes la vara y el cayado.
Así mido la nueva extensión,
allí hay que caminar como un ciego.
Con el cayado sorprendo
la altura de la marea desconocida
y palpo la esponja de entresueño
para volver a la tierra.
Contigo la muerte fue anterior
y efímera y la vida prevalece
por amor de su nombre.

Regresar al Sumario
Sumario Breves Religión Sociedad Segmento Internacional Glosas Cubanas Deportes