| |
Literatura subterránea |
por María del Carmen Muzio |
Tengo una amiga que sólo lee bestsellers, pero no es la única. En los últimos tiempos se han incrementado los lectores de este tipo de literatura. Algunos la llaman “literatura chatarra”, a pesar de que este tipo de libros es de lo que más se vende en el mundo entero con gran éxito. Recordemos el triste caso de El código Da Vinci. No siempre es la mejor, pero no podemos descartar que entre este tipo de novelas las hay muy buenas. Es el caso de Los pilares de la tierra de Ken Follet. ¿Y quién duda de que El nombre de la rosa de un erudito como Umberto Eco sea un bestseller? La mayoría de estas obras sirven de tema para el cine en un estrecho vínculo entre manifestaciones artísticas. |
Nuestras editoriales realizan un gran esfuerzo al aumentar cada vez más su producción de libros, pero desgraciadamente, están muy lejos de hacerse eco de lo que más se lee en el mundo. Ferias del libro, Noches de los libros, con amplia venta, invitan a la lectura como medio loable de entretenimiento aparejado a la aprehensión de ampliar nuestro nivel cultural. No obstante, se abre una grieta cuando no podemos estar a la par con las últimas novedades editoriales. Así lo comprendí cuando un amigo historiador que vive en Inglaterra me envió un correo contándome cómo, después del bodrio de Dan Brown, había surgido una novela realmente interesante: La historiadora de Elizabeth Kostova. Gracias a lo que denomino como “literatura subterránea” pude leer el libro dos años después.
Ocurre que hay grupos de personas en diferentes lugares de la capital (desconozco si ocurre también en el interior del país), que se dedican a adquirir este tipo de libros y poseen especies de librerías alternativas donde se pueden alquilar estos libros, cuya venta sólo se realiza en CUC, por módicos precios que fluctúan entre 5 y 10 pesos moneda nacional. |
|
Estos lugares no poseen ningún cartel ni anuncio. Su promoción es el “de boca en boca” que corre entre los amantes a la lectura. La pregunta obvia sería cómo adquieren este tipo de libros. La mayoría de ellos entra a nuestro país, ya sea por personas que viajan al extranjero, quienes después los venden, ya sea por la Feria del Libro.
En febrero, durante nuestro magno evento de los libros, vienen muchas editoriales extranjeras. Pero el pabellón más asediado es el de Ediciones B. Si usted visita la Feria observará que en éste siempre hay una extensa cola. Y si logra entrar, encontrará en una mesa, abarrotada de bestsellers, algunos con más años que otros, donde hay que saber escoger. Se venden a 5.00 CUC. Como hay que ponerse a “bucear” entre ellos para conseguir lo que andamos
buscando, muchos le llaman también “el pulguero”. Además, como buen comerciante, el español que trae estos libros, en algunos momentos grita: “En este minuto todos están rebajados a cuatro o a tres”, según le interese incrementar la venta. Si usted acertó y en ese momento tiene la novela que andaba buscando, se la puede llevar rebajada. También, y es lo más buscado, se venden novelas de amor. Desde Corín Tellado hasta su versión más moderna con el nombre de Danielle Steele.
Hubo un año en que logré entrar. Era un sábado, el último día de la Feria. Me topé con una novela desconocida para mí del escritor inglés del siglo xix Wilkie Collins, al que conocía por haberse publicado en nuestro país La piedra lunar y La dama de blanco. No me alcanzaba el dinero y... faltando media hora para cerrar, el comerciante gritó: “Todos rebajados a cuatro”. Exactamente lo que tenía.
Sería bueno meditar por qué este tipo de libros es de los más buscados, cuando en nuestro país se publican innumerables títulos de autores extranjeros y cubanos. En mi modesta opinión, sin basarme en datos científicos, porcentajes o encuestas, estriba en que muchos de los libros que se publican no interesan a una gran mayoría del público. Decenios atrás eran publicadas grandes obras que se vendían a precios accesibles. Recordemos la primera edición revolucionaria del Quijote en 1960, hasta clásicos como Los miserables de Víctor Hugo, y los grandes del policial, del espionaje, de lo fantástico, entre otros.
La mayoría de los libros que se alquilan en estas “librerías alternativas” han sido comprados en la Feria. He conversado con algunos de sus suministradores y explican que, entre los más solicitados, están las novelas de amor y los policíacos. Si damos un vistazo a nuestras publicaciones, el déficit es justamente de estos temas.
Quedan entonces, estas librerías anónimas, donde se puede encontrar lo más insospechado. Desde una novela de la que usted acaba de disfrutar su versión cinematográfica en la televisión, pasando por una obra histórica, hasta una mala. Pero se puede elegir. Es otra opción.
|
|