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Eran tiempos difíciles, tiempos de desarrollo industrial y un crecimiento de capital que se apoyaba en la mano de obra barata, largas jornadas laborales y no pocas situaciones de injusticia. La población de Nueva York crecía con un gran componente de inmigrantes.
En ese ambiente socio-económico realizó su labor pastoral el Padre Varela. Un pastor de su talla no podía limitarse a atender a sus feligreses en el ámbito del templo. ¡Cuántos pobres, cuántas viudas y huérfanos! Desde hacía tiempo pensaba iniciar una experiencia francesa: las “creches”, especie de asilos dedicados a cuidar a los infantes de viudas pobres para que sus madres pudieran trabajar.
Al Padre Varela le apasionaban estos proyectos y contagiaba a los que le rodeaban. Una devota le entregó 800 dólares, no eran suficientes, pero su constancia le permitió reunir lo necesario para fundar el Asylum for the relief of children or poor widows, que subsistió hasta 1852.
De su labor como párroco nos refiere el señor Shea en su Historia de la Iglesia católica en los Estados Unidos:
“El celo del Padre Varela, como párroco, y su caridad ilimitada, harán que su nombre se recuerde siempre entre los fieles de Nueva York. Cómo podía vivir era un problema que siempre maravillaba a sus amigos, porque cuanto caía en sus manos lo repartía inmediatamente entre los pobres. Cuando no tenía dinero, echaba mano de lo primero que encontraba, hasta la ropa de cama, las cucharas de su mesa, sus propios vestidos. Y estos actos jamás hubieran sido conocidos, si los objetos de su caridad, como sucedió en dos ocasiones diferentes, no hubiesen sido arrestados por la policía, por sospecharse que habían robado lo que el caritativo sacerdote les había regalado.”
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A continuación un testimonio de una Gracia obtenida
(los testimonios han sido transcritos conforme al texto original)
La Habana, 5 de julio de 2007.
Atte.
Al: Mons. Ramón Suárez Polcari.
Estimado Padre:
Mediante esta carta quiero dar testimonio de los milagros que en Cristo Jesús, y por su gracia, se ven realizados por intercesión del Padre Félix Varela a los fieles que le aclaman con fe y seguridad. Mi relato es el siguiente:
He tenido a mi padre aquejado de una penosa enfermedad que proyectaba un deterioro y desenlace fatal inminente, por lo que nos tenía a toda la familia sumergida en gran tristeza y temor a sus momentos finales.
Como soy asidua lectora a la Revista Palabra Nueva devota y fiel admiradora del pensamiento y obra de nuestro sacerdote y maestro ejemplar Félix Varela, comencé a orarle diariamente, conociendo todos los milagros que los fieles han relatado y pedí entonces que intercediera en el momento de la muerte de mi padre y fueran abreviándose sus sufrimientos. Así mismo le rogué para que fuera acogido por Cristo Jesús y le llegara la Paz con una muerte suave, sin una desesperante agonía, si tal era la voluntad de Dios. Y así tal cual se lo pedí, sucedió. Gracias a su intercesión mi padre murió en la paz del Señor, sin casi percatarnos, suave, y serenamente ascendió a Dios.
Otro de los milagros del cual doy testimonio es el siguiente:
Tengo otro familiar operado de cáncer, y ante la triste noticia de una nueva operación por la aparición de un quiste tumoral, comencé a rogarle a su imagen, rezando diariamente la oración por su beatificación y pidiendo que el resultado del análisis de la biopsia fuera negativo y pudiera salir bien de esa nueva operación.
Nuevamente fui escuchada y la intercesión del Padre Félix Varela se hizo palpable. Mi familiar salió airoso de dicha operación y más tarde conocimos del resultado negativo de la biopsia.
Doy gracias eternas al Señor por atender los ruegos de su Siervo y fiel servidor padre Félix Varela.
Que estos testimonios puedan sumarse para la causa de su beatificación y puedan así acrecentar la fe de los creyentes y sembrar la semilla de fe y esperanza en los corazones de los aún escépticos. Cumplo así mi promesa de divulgar sus milagros.
Con todo afecto y respeto,
Liani Riviera
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ENVIE SU CARTA A:
Monseñor Ramón Suárez Polcari
Causa de Canonización del Siervo de Dios Pbro. Félix Varela y Morales.
Calle Habana #152 esquina a Chacón. Habana Vieja.
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