Cristo de La Habana Mármol de Carrara, 20 m. de altura
En 1956 se convoca un concurso para la elegir el diseño de una figura de Cristo que iría ubicado en las alturas de Casablanca, en la Bahía de La Habana. Jilma Madera, escultora cubana, preparó un proyecto a partir de un modelo en yeso de tres metros de alto con todas las proporciones y detalles deseados; la autora obtiene el premio y se erige la obra que hoy podemos disfrutar.
Para ultimar detalles y materiales de la pieza, la artista viajó a Carrara, provincia de Toscana en Italia, región que posee los mejores mármoles del mundo, y después de un corto tiempo la obra quedó resuelta en 77 piezas, las cuales viajaron a La Habana en barco. Siguiendo este diseño, después de cuatro meses de montaje, la obra se inauguró el día de Navidad de 1958.
Según señaló la propia artista, resulta “una estatua llena de vigor y firmeza, con un rostro que refleja la serenidad y el estar seguro de sí mismo” y contiene todo un excelente ejercicio en el uso de la luz, conjugando la síntesis y la armonía de los volúmenes. |
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La obra de Jilma está llena de energía; con líneas suaves ha sido capaz de dar un conjunto repleto de fuerza y carácter.
Entre sus obras más importantes se encuentra el busto de José Martí colocado en la cima del Pico Turquino en la Sierra Maestra el 28 de enero de 1953, como
conmemoración del Centenario del natalicio del Apóstol.
En la ciudad de San Cristóbal existe un museo donde se recogen aspectos de su vida y de su obra.
Fallece a los 85 años de edad. |