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texto Yarelis RICO HERNÁNDEZ

 
Entre amor y sombras
 
 

( II Parte y Final )

“Venid a mí todos los que estáis fatigados
y sobrecargados, y yo os daré descanso.”
mateo 11, 29

 
Estaba en la prisión de Atlanta, Estados Unidos, cuando me dijeron que tenía el SIDA. Nos habían hecho unos análisis y mi resultado, y el de otros presos, dio alterado. El recluso que estaba a mi lado, cuando le dieron la noticia salió corriendo y ese mismo día se ahorcó. Creo que tomé todo aquello con más calma; me preocupaba, por supuesto, pero no tenía nada que perder.

Salí de Cuba por el Mariel en el 80, y en el 86 Inmigración me retuvo por seis meses, que sin causa alguna se convirtieron después en años en la cárcel de Atlanta. Allí vi mucho abuso, los agentes de Inmigración se reían de los reclusos y les decían: ‘Mira cómo me fumo tu libertad’; la ponían en la cachimba y la prendían.

Washington me mandó la libertad cinco veces, de eso me enteré por casualidad. Lo supe cuando me llamaron para darme lo que sería mi quinta oportunidad para ser libre. Pero esa también me la enmarañaron; me cogieron un pantalón que yo le había comprado a otro recluso, y resultó que era robado, pertenecía a la institución. Les dije que podía enseñarles quién me lo había vendido. No me hicieron caso... Y por aquel dichoso pantalón me negaron mi libertad.


Lo devolvieron a Cuba en 1990. Fue uno de los tantos presos cubanos que protagonizó la Rebelión de Atlanta. Desde su regreso vivió internado en el sanatorio habanero de Nazareno. Hoy, Luis Ángel Ramírez acaba de regresar al hogar de la niñez, la adolescencia, a la casa que en el momento de su partida aún compartía con sus padres y sus hermanos. Ya no es aquel joven que soñaba con escapar de su realidad y lanzarse a conocer el mundo, aquel novato cuya única aspiración era vivir mejor. Tiene 51 años.

Ahora vivo de mi máquina de coser, eso me despeja y me ayuda. Por cierto, dígale al padre Félix, que anda por ahí como loco buscándome una máquina de coser, que ya tengo la mía. En Cuba no hay dos como él. Recuerdo cuando lo conocí, vino, me saludó y empezamos a hablar como si nos conociéramos de toda la vida. Lo admiro por su sencillez, su honestidad. Jamás se ha valido de arengas religiosas para conversar, eso sí, tiene una capacidad para escuchar, y si es para aconsejar, ni se diga.

Tomo regularmente mi cóctel, aunque después de tantos años de vida con la enfermedad me he convertido en un estudioso de la medicina verde y la uso con frecuencia para prevenir determinadas patologías, tengo hasta mis propias recetas naturales con las que he logrado aumentar el conteo de CD4*, bajar el colesterol, en fin, soy un poco médico de mí mismo. Sigo con la disciplina del sanatorio, no paso malas noches, camino poco…

Conseguí trabajo en Comunales, recogiendo basura, pero como para empezar no me garantizaban los medios de protección higiénica, no pude incorporarme. Imagínate, a los seis meses de trabajo es que te dan ropa, botas, guantes y todo eso. Yo no puedo trabajar sin protección y menos en la basura. Sé que es muy complicado y riesgoso, pero necesito trabajar.

Encontrar empleo se hace muy difícil para nosotros. Tengo un amigo, también seropositivo, que consiguió un trabajo como custodio, lo aprobaron y hasta le dieron la fecha para comenzar. Pero cuando habló sobre su condición le inventaron mil excusas para que no se incorporara. Después de pelotearlo mil veces, le salieron con que tenía antecedentes penales. Fue un ¡no! diplomático y grosero a la vez.

Cuando Luis Ángel habla de libertad le brillan los ojos. Confiesa que tuvo tranquilidad y atención en el sanatorio de Nazareno, de donde decidió salir hace muy poco tiempo porque deseaba el aire libre de todos los días, ver personas diferentes, estar con su familia. Además, la casa que comparte con sus hermanos está en malas condiciones constructivas e higiénicas: no tiene instalación sanitaria, la cocina se filtra...; piensa que por su condición de seropositivo tal vez sea más fácil hallar una solución para su vivienda.
Luis Ángel muestra el colchón donde duerme, que a través de gestiones personales, le facilitaron en el sanatorio de Nazareno.
Luis Ángel muestra el colchón donde duerme, que a través de gestiones personales, le facilitaron en el sanatorio de Nazareno

DEL DICHO AL HECHO

La implementación en Cuba del Sistema de Atención Ambulatoria y la descentralización a la atención primaria del programa de lucha contra el SIDA llevó consigo una campaña para ampliar la información sobre el tema dentro del personal de salud y en la sociedad en general. Y aunque resulta bastante amplio el conocimiento acumulado en un período relativamente corto, aún no está lo suficientemente generalizado, incluso, entre médicos y paramédicos.

Jorge Escalona Hernández es seropositivo. Pertenece al grupo de prevención (GPSIDA) del sanatorio de La Habana. Trabaja voluntariamente como promotor de salud. Opina que las campañas de prevención en Cuba tienen una gran carga informativa, ello ha contribuido a derrumbar falsos conceptos sobre la enfermedad, romper tabúes, sin embargo son muchos los que todavía temen contagiarse por tocar a una persona infectada con el virus, abrazarla o darle simplemente la mano. Para él, el esfuerzo no puede limitarse a los grupos GPSIDA o a los centros de prevención, debe ser un objetivo que incluya a un mayor número de instituciones en el país.

“Me mantengo durante el día en el sanatorio porque siento una inclinación especial por la Medicina. Hice unos intentos por trabajar, pues soy una persona fuerte y nunca he tenido recaída, pero no tuve suerte, siempre aparecía una justificación para no emplearme. A pesar de que se informa tanto por los medios de comunicación y hasta por nosotros mismos que desarrollamos labores de prevención en comunidades, escuelas y organismos estatales, no somos aceptados casi nunca en los lugares donde vamos a buscar trabajo. Y todo por un gran temor a la enfermedad… Esto sucede incluso dentro del sector de la salud. Hay personas que llegan a un hospital y cuando dicen que tienen SIDA, cunde el pánico. A esa hora no hay quien quiera atenderlo, y en ocasiones se han sorteado el caso como si fuera un castigo.”

La discriminación social es, sin dudas, una cuestión que afecta profundamente las vidas de las personas infectadas. En ello incide la fuerte carga simbólica que convierte al SIDA en un tema tabú y en un estigma para quien lo padece. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) en la Isla registra desde 1997 una resolución que permite al paciente o portador del VIH acogido al Sistema de Atención Ambulatoria desempeñar sus funciones habituales, siempre y cuando lo desee. Dicha regulación sólo reviste cambios si se demuestra que la admisión del paciente conlleva riesgos de contagio para terceras personas.

Entre los reglamentos de la disposición del MTSS está el gestionar empleo para aquellos individuos que antes de contraer el virus no tenían vínculo laboral, pero manifiestan su deseo de trabajar. La Resolución 13/97 deja claro además que el día en que el trabajador asista a la consulta médica mensual o semanal, debe considerarse el caso como licencia retribuida y se le abonará el importe del salario correspondiente a esa jornada.

Jorge Escalona Hernández, promotor voluntario.
Jorge Escalona Hernández, promotor voluntario.

Para Gloria Pouzada, especialista principal del Centro Provincial de Prevención de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/SIDA en Ciudad de La Habana, en la medida que se ha trabajado hacia el interior de las instituciones para que cumplan con esta disposición estatal han disminuido los casos de personas con VIH que han perdido el empleo o no aceptadas laboralmente por su condición.

“No quiero decir que eso no ocurra, pero cada vez son menos las quejas que tenemos en cuanto a este tipo de problema. Legalmente, no hay ninguna empresa cubana que pueda decirle a una persona con VIH: ‘no te empleo porque tienes SIDA’, y no hay ninguna empresa cubana que pueda quitarla de su puesto de trabajo. Por citar un ejemplo, si se trata de un enfermero de terapia intensiva, se le sugiere que no debe trabajar en esa área porque es una unidad cerrada, y en ella hay una cantidad considerable de gérmenes que pueden perjudicar su salud. Entonces se le dan opciones de otros puestos de trabajo, pero sin afectarle su salario. Aunque lo pongan de recepcionista en un policlínico, se le debe mantener el mismo sueldo que cuando se desempeñaba como enfermero de una terapia intensiva. Pongo este ejemplo porque Salud Pública es uno de los sectores que más personas infectadas tiene.”

Los esfuerzos por eliminar la discriminación son prácticos y factibles, no requieren de varitas mágicas. Todo hombre tiene derecho a la vida, a la integridad física, a la salud, a la libertad de pensamiento y a la prosperidad. En la medida que haya más conciencia sobre ello en la sociedad habrá también más claridad y menos prejuicios alrededor del SIDA. La información, la educación y la asistencia a las personas con VIH crean un clima que conduce a la tolerancia y el respeto.

Aunque por su baja incidencia, el SIDA no es un problema de salud en el país, el Estado cubano prioriza la atención a los pacientes seropositivos, apoyando económica y legalmente su tratamiento.

Doctor Jorge Pérez. Doctor Jorge Pérez. “La tasa cubana de SIDA –puntualiza el doctor Jorge Pérez, subdirector de Atención Médica del IPK– es la más baja del Caribe, y está entre las 18 más bajas del mundo. En nuestro país, la gente muere por enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer u accidentes, pero los fallecidos por SIDA no representan un por ciento elevado. Nosotros comenzamos a aplicar los antirretrovirales de producción nacional desde el año 2001 a todos los pacientes que requirieran el tratamiento, sin distinción alguna. La eficacia de estos productos permitió reducir en un 70 por ciento las enfermedades oportunistas en las personas infectadas con la pandemia en el último lustro.”

Monseñor Juan de Dios Hernández s.j, obispo auxiliar de La Habana, asegura que de la Iglesia nunca ha salido una palabra de condenación hacia la persona

que vive con VIH/SIDA. “Por el contrario, ha dedicado totalmente medios e instituciones a estos hermanos enfermos. Su palabra de misericordia hecha gestos concretos nos puede conmover de verdad. La cuarta parte de los servicios a los enfermos VIH que se hacen en todo el mundo pertenece a instituciones de la Iglesia Católica”.

“YO OS DARÉ DESCANSO”

Con la seguridad de que junto a la difusión del SIDA se ha venido manifestando una especie de inmunodeficiencia en el plano de los valores existenciales la Iglesia orienta su labor de prevención hacia dos objetivos fundamentales: informar y educar para una madurez responsable. Más allá de miedos infundados pero también de falsas esperanzas, insiste en una información correcta y completa, como lo exige la dignidad personal de cada hombre.

A la luz de este ideal, Cáritas Cubana desarrolla un proyecto, presente ya en todas las diócesis del país, dirigido a personas viviendo con VIH, y que tiene como objetivo general ayudarles para que vivan con más dignidad. Sobre los orígenes del proyecto comenta su coordinador nacional, el licenciado Miguel Ángel Ponce:

“Con la aparición y posterior aumento de los casos SIDA en Cuba, nuestra Iglesia tenía que acercarse y enfrentar bajo sus conceptos esta nueva realidad. Había que abrir la mente a un problema que ya teníamos aquí. A fines de la década del 90, se empiezan a organizar desde las cáritas diocesanas visitas a los sanatorios y a las casas de las personas infectadas, al mismo tiempo en algunas parroquias se les abría un espacio a los Grupos de Ayuda Mutua (GAM). La riqueza de los temas y los debates que generaban estas reuniones despertó el deseo y también la necesidad estratégica de Cáritas Cubana de responsabilizar personas con el desenvolvimiento de las actividades de estos equipos. Se inicia entonces un proyecto de formación de voluntarios que hasta la fecha hemos desarrollado en conjunto con el Centro Nacional de Prevención de ITS y VIH/SIDA, institución estatal con la que mantenemos excelentes relaciones de trabajo sobre la base del respeto mutuo.

”En estos momentos hay 50 voluntarios. Cada diócesis tiene un coordinador del Proyecto VIH/SIDA, quien por lo general recibe los talleres de formación en líneas como la prevención, consejería y el acompañamiento a la persona con VIH. Además de los aspectos médicos y clínicos sobre la enfermedad, le impartimos algunos temas a nuestro voluntariado para fortalecer su formación desde el punto de vista espiritual. Para eso nos auxiliamos de sacerdotes.”

La relación entre el voluntario católico y la persona infectada parte del respeto. De los seropositivos y pacientes SIDA hay siempre una postura de consideración hacia el lugar que les ha abierto las puertas. La Iglesia, además de brindarle un espacio donde puedan reunirse e intercambiar experiencias les ofrece momentos de gran espiritualidad que ellos agradecen mucho.

El proyecto de Cáritas Cubana se amplía actualmente hacia el acompañamiento a la persona que vive con VIH desde que es diagnosticada, sin embargo no es fácil encontrar mujeres u hombres, incluso dentro de la misma Iglesia, que quieran trabajar con seropositivos, una por el riesgo y la nebulosa que rodea la enfermedad, y otra, por la condición o comportamiento de vida que ellos tienen.

“No perdonar –afirma monseñor Juan de Dios Hernández s.j.–, es una postura grave que invalida el seguimiento al Dios de Jesucristo. El “Abba” “papito” de Jesús se descubre desde el perdón. Comprendo, por desgracia, que hay muchos hijos e hijas “mayores” que están perdidos a pesar de seguir en casa. Esos son los que no tenemos la valentía y el coraje de perdonar y por lo tanto, corremos el riesgo de no ser perdonados.”

También la prevención, dirigida principalmente a niños y jóvenes, se inserta dentro del Proyecto VIH/SIDA de Cáritas Cubana. La elaboración de mensajes que llegan a las nuevas generaciones a través de charlas y plegables, a iniciativa de las cáritas diocesanas, convidan a un redescubrimiento de la sexualidad vivida en un amor casto, total y personal en el seno de la unión estable de pareja. La familia, considerada primera escuela de la vida, es también receptora de estos mensajes.

“El deseo nuestro, como parte de la Iglesia –precisa Maritza Sánchez, directora de Cáritas Cubana– es que nuestros jóvenes aprendan a vivir la castidad, la abstinencia y la fidelidad como posibilidad de un mejor conocimiento de la persona, una opción que les ofrece ventajas: protege su salud, les apega a sus valores espirituales o morales, y les permite tomar el control de sus propias vidas. No es un trabajo fácil, pues lo desarrollamos en medio de un bombardeo informativo que en nuestra consideración no va al fondo del problema y se limita a presentar el condón como la principal barrera para detener el progreso de la epidemia.”

¿Cómo puede la Iglesia llevar este mensaje a los más jóvenes en medio de una realidad que parece desbordar los dominios de la moralidad? ¿Cómo transmitirlo a las nuevas generaciones y que no parezca una ilusión?

Para monseñor Juan de Dios Hernández s.j., el primer paso sería enamorar a los jóvenes de Jesús y su Reino para que vivan la sexualidad desde Dios. Lo más bello –precisa– es concebir la
Maritza Sánchez, directora de Cáritas Cubana.
Maritza Sánchez, directora de Cáritas Cubana.

sexualidad como buena, querida por Dios, hecha por Él. Por tanto, la actitud de los jóvenes hacía ella, será conocerla, cuidarla, amarla y respetarla. Verla como un regalo de Dios y no como una cruz o maldición.

“En la medida en que la relación hombre-mujer vaya cambiando en dirección de la fraternidad, del servicio mutuo, del respeto, que es en definitiva la dirección evangélica, la vivencia de la sexualidad cambiará notablemente. Esa mirada evangélica nos hace decir: la castidad, es una virtud al servicio del amor, lo que afirma la bondad radical de la sexualidad.

”Se cree popularmente, que la castidad es sólo no tener relaciones genitales. Es un error. La castidad es un amar realmente según el estado de vida que se ha escogido. Si se escogió el matrimonio, la castidad significa tener relaciones conyugales por amor, con entrega, sin egoísmo y una fidelidad probada a la pareja. Por eso se habla de la castidad en el matrimonio. Si se escogió la vida religiosa o el sacerdocio, la castidad significa amar profundamente a los demás.

”La bondad radical de la sexualidad –recuerda el también obispo auxiliar de La Habana– nos libera para amar a los demás viéndolos como pensamos en su totalidad y no reduciendo las personas a objetos sexuales. Por eso el amor desde el evangelio, en nuestra sociedad contemporánea, es un signo profético en una cultura que está obsesionada con la genitalidad, en una cultura que prefiere el orgasmo a la intimidad personal, el ‘funcionar bien’ (técnicas) al compartir gratuito.

”Se trata de encontrar a Dios en la sexualidad incluida la genitalidad. Que la manera como se vive la sexualidad y dentro de ella la genitalidad sea ocasión de obedecer el designio de Dios sobre los hombres y mujeres que Él ha creado. Tradicionalmente se ha sacado a Dios de la sexualidad por relacionarla con el mal y el pecado. Ahora estamos invitados a poner la sexualidad al servicio del amor, como corresponde al designio de Dios desde nuestra sexualidad y todo nuestro ser.”
Monseñor Juan de Dios Hernández s.j., obispo auxiliar de La Habana.
Monseñor Juan de Dios Hernández s.j., obispo auxiliar de La Habana.

En consonancia con el ideal que debe acompañar cualquier ejercicio de Pastoral de Salud, la misión de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos, ha estado constantemente sostenida por la fe y alimentada por la oración.

Desde las primeras entregas del Premio Esperanza, iniciativa promovida por los GAM del país, diversas cáritas diocesanas lo han recibido en la categoría de Solidaridad, entre ellas la de Guantánamo-Baracoa (premio nacional), Bayamo-Manzanillo, Camagüey, Holguín y Pinar del Río. También le fue otorgado a una promotora de la diócesis de Cienfuegos, y en más de una ocasión a sor Farah González h.c., religiosa que desde finales de la década del 80 ha mostrado un alto sentido de humanismo y compromiso en la lucha contra esta enfermedad.

Cada año a partir de 2004, en el mes de diciembre, y durante la realización de la Campaña del Día Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA, la Línea de Apoyo a Personas Viviendo con VIH/SIDA otorga estos premios que buscan reconocer el trabajo de aquellas instituciones, organismos, organizaciones y personas que se hayan destacado en las actividades de prevención y solidaridad hacia la comunidad de personas afectadas por el virus. El nombre Esperanza representa el sentimiento humano anhelado por científicos, técnicos, familiares, amigos y seropositivos en la búsqueda de la cura definitiva de esta epidemia que cada día afecta más a la humanidad.

“LA FE ME SALVA”

Esta es una historia real, vivida por su protagonista en La Habana. Cumpliendo la voluntad del entrevistado, cambié su santo y seña.

Juan Hivo escribe. Su talento, el que Dios le dio, es poner en palabras lo que las personas quieren decir. Sé que se siente incómodo en el papel de entrevistado… Es mejor dejarle hablar, escucharle… que tome él las riendas del relato.

Todo lo verdadero que ha ocurrido en mi vida ha sucedido a partir de mi encuentro con el Señor. Encuentro que pienso puede ocurrir muchas veces en la vida, unas conscientes y otras inconscientes, pero cuando se produce un encuentro consciente, grande, entonces queda ese como el gran encuentro.

Cuando todavía en mí no se había producido un encuentro verdadero con el Señor, me pasaba la vida buscando. Desde que vienes a este mundo Él te acompaña, pero no lo ves, no te encuentras con Él, eso no significa que no está. ¡Es tan grande lo que siento...! Eso me llena de tanta alegría, y me lo creo tanto. Yo soy un hombre de fe. La fe es el gran regalo que Dios me ha hecho. Todo lo que ocurre en mi vida, malo o bueno, lo veo a la luz de la fe. Soy un miserable, un pecador, pero me siento salvado por la fe.

Dios no es un administrador, alguien a quien tú le pidas que te de la salud y te la devuelve automáticamente, o que tú le pidas que quieras un mejor salario o un mejor puesto de trabajo y enseguida te lo resuelve. No…no. No es así. Dios existe para liberarlo a uno. Los problemas van a seguir siendo los mismos, pero como ya Él se ha metido dentro de ti, con esa fuerza tan grande, con eso te basta, con eso te liberas… Uno sigue sufriendo, tiene aprehensiones, miedos… pero lo tienes a Él. San Pablo nos dice: “Cuando soy débil, soy fuerte”. Cuando uno es débil, y en esa debilidad lo tienes a Él, significa que le das espacio, y cuando uno le hace espacio, Él viene y te hace fuerte, te da una fortaleza increíble… Esa es la fortaleza de los débiles: clamar a Dios. En el momento más difícil de mi vida yo llegué a la Iglesia de los Pasionistas, en el año 98, como las ovejas de Israel, heridas. Estaba vagando por la calle, con el papelito donde me decían que había sido diagnosticado como seropositivo. Por misterios divinos llegué allí y me arrodillé a llorar, no sé cuánto tiempo pude haber llorado; cuando me calmé un poco y miro a mi alrededor, veo allí, junto a las lucecitas del Santísimo, un cartel con una palabra bíblica que dice: “Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los aliviaré”. Dondequiera que veo esa palabra me estremezco.


El regalo de la fe hay que saber utilizarlo, gastarlo, aprovecharlo, emplearlo, pero no basta, la persona debe profesar el grito evangélico: “Creo señor, pero aumenta mi fe”. Yo, que te digo soy un hombre de fe, me la paso gritándole (está feo que lo diga), es un pedido, es un auxilio: Creo Señor, pero auméntala, auméntala, auméntala… Porque la vida es dura, y continúa…La mayor parte de la vida del hombre transcurre en la cornisa frente a la bruma… hay muchas dudas y hay pocas certezas. Los cristianos no somos turistas, que saben dónde van a comer, adónde se hospedarán, qué programa van a tener, si va al ballet mañana o al museo, somos peregrinos, no sabemos dónde nos agarrará la noche.
“Esta es la buena noticia del Reino
que trajo Jesucristo:
El amor incondicional de Dios
por todos los seres humanos
y su voluntad de salvación.
Esto lo experimentaron los pecadores
que se sintieron profundamente amados, en lugar de rechazados por Él.”


El día que me arrodillé en aquella iglesia, yo estaba muerto. Muerto en vida. Yo no tenía adónde ir, vi las torres de la iglesia y fue como encontrar un refugio, como cuando una persona está siendo perseguida, lo están buscando sus enemigos para lincharlo, ve una puerta abierta y entra. Yo no creo que conscientemente haya ido allí, no… no, no. Vi aquella puerta y me colé… entro a un lugar donde hay vida.

Buscaba salvarme, entré intuitivamente en ese lugar, vi algo que me alentó, y bueno me quedé allí, por supuesto. Y me he quedado en la Iglesia. ¿Qué busco ahora? Ya ahora tengo otra fe, ya no es aquella fe infantil, una fe tan característica del pueblo cubano, tan ecléctica, tan mezclada con elementos de tantas religiones, ya mi fe es un poco más adulta. En un primer momento, pedía ser sanado, ser curado del VIH, y nunca progresar a SIDA, y claro que ese nunca deja de ser el deseo de uno. La palabra aceptar es la palabra que yo comprendo ahora, 10 años después de ser diagnosticado, pero 50 años después de mi nacimiento. O sea, me ha llevado 50 años descubrir que la aceptación es la palabra clave para el cristiano. Aceptar con paz lo que no se puede cambiar. Yo creo que lo importante es aceptar que uno es seropositivo, después que tú aceptas eso, puedes seguir siendo la persona más alegre del mundo. Eres seropositivo ¿y…? Tienes SIDA ¿y…? , el otro tiene cáncer ¿y…?; el otro diabetes ¿y…?; el otro desde que nació es inválido. Ahí se produce el misterio. Una persona con cáncer puede ser mucho más feliz que una persona que supuestamente esté sana. Ahí está el Misterio de Cristo. Por eso se dice que los últimos serán los primeros. Eso forma parte de un concepto muy difícil de comprender, y es la gratuidad de Dios. Porque para Dios nadie merece nada, él lo da todo gratuito. Y en la vida nuestra todo es a cambio de: yo merezco esto, yo te doy tanto y tú me das tanto, pero ese trueque no existe en la vida de Dios. Bendito sea Dios porque le hace a uno comprender eso.

*Tipo de célula sanguínea al que ataca el VIH.


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