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  Amando la sabiduría
por p. Narciso de la I. Rodríguez
 
¿Quieres saber dónde empezó todo?
Esta vez nos vamos a ir, prácticamente, a los orígenes de la Filosofía. Bueno, más bien, a los primeros filósofos de los que se tiene noticia. Y bien sabe usted que cuando indagamos el origen, en lo humano, de nuestra cultura, de esta que llamamos occidental, tenemos que remontarnos siempre hasta la Grecia antigua, y de allí no pasamos. La Grecia de los siglos vi al ii antes de Cristo, un pueblo excepcionalmente dotado para el pensar filosófico, en el que suele buscarse el origen de la filosofía. Vamos a ello. Verá que le gustará conocer a los primeros filósofos y por dónde empezaron a filosofar.

¿Que por qué nació allí la filosofía? Los entendidos dicen que los griegos de antaño tenían un carácter sanamente humanista. Y es verdad porque, fíjese y puede leerlo en los libros: toda la cultura griega se desarrolla en torno al hombre y brota de la serena armonía con la naturaleza. ¡Qué enseñanza saco yo de inmediato! La comparto con usted para tener la mente despejada y pensar o razonar con lógica, de manera sana, hay que ser muy humano y estar en paz con todos y con todo lo que nos rodea. Que como la cabeza esté caliente… disparate va y disparate viene. El caos.

Cierto que hubo otras culturas como la egipcia y sobre todo las orientales con un gran caudal de sabiduría que no hay que despreciar. Pero muchos opinan que la filosofía empieza en Grecia porque el pueblo griego descubrió la razón, es decir, prácticamente sólo en Grecia se planteaban racionalmente las cuestiones y problemas y sólo allá la razón era utilizada como un medio adecuado de penetrar en la realidad. Ahí queda eso. ¡Cuánto bien, sin duda, nos ha hecho aquella gente pensante!

¿Y quiénes fueron las primeros filósofos y por dónde empezaron a hacer filosofía? Pues se pusieron a pensar en todo lo que veían y palpaban. ¿Y qué conclusiones sacaron? Bueno, señor filósofo, no se me impaciente. Poco a poco. No quiera saberlo todo de un tirón.

Pues, para empezar, tenemos a TALES DE MILETO, uno de los fabulosos Siete Sabios de Grecia, nacido en la segunda mitad del siglo vii a.C., considerado el primer filósofo que se puso a investigar sobre el origen de lo que vemos y tocamos. Había viajado por Egipto y Oriente Medio, donde aprendió conocimientos de matemática y astronomía. Y sentenció: “El agua es el principio de todas las cosas”. Ahí queda eso. Para tal afirmación se basaba en los diferentes climas, como por ejemplo el desierto, en el cual no sobrevivía nada, debido a la escasez del agua. Aunque en Egipto, existe un río, el Nilo, que era venerado como un Dios, pero que sin éste, la vida sería imposible en aquel lugar.

Actualmente, tenemos una idea bastante clara de que las primeras formas de vida se originaron en el mar y fueron abriéndose camino hacia la tierra a través de diversas etapas. Pero entonces… Así, pues, no podemos olvidarnos de Tales, un hombre sabio, con ideas reales como la vida misma. Pero no nos quedemos ahí.

Luego vendrá ANAXIMANDRO, otro filósofo de aquel legendario núcleo milesio, quien opinó que ese principio o fondo común de todas las cosas es una sustancia indeterminada, invisible y amorfa. A continuación tenemos a ANAXÍMENES, los nombrecitos se las traen, que sostuvo que el principio común de la aparente multiplicidad y variabilidad de las cosas es el aire. Por esas fechas tenemos también al matemático PITÁGORAS, del cual ya hemos hablado, quien afirma que los números constituyen la naturaleza del Universo. Luego llega EMPÉDOCLES y sentencia que son cuatro –tierra, fuego, aire, agua– los elementos que lo conforman todo, de cuya combinación se forman todos los cuerpos. Finalmente, y ya no le canso más, apareció DEMÓCRITO quien dogmatiza que el mundo material está compuesto de un número incalculable de partículas diminutas, invisibles, los átomos, que se mueven eternamente en un vacío sin límites.

¡Basta que me mareo de tanto nombrecito y tanta opinión! Entonces me dirá usted ¿con quién nos quedamos?. Otro día se lo digo con más calma. Yo, hoy por hoy, me quedo con lo de san Juan evangelista: “Al principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba junto a Dios. Y la Palabra era Dios. Todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto llegó a existir… Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,1,14). ¿Que esto no es filosofía? De acuerdo, amigo del alma. Pero, sea lo que sea, Dios es el Principio y Origen de todo. Y esto me da mucha tranquilidad.

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