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DEPORTES


 
- Armando Capiró. El toletero de Santiago de las Vegas.
por Fernando Rodríguez Álvarez.

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por Nelson de la R. Rodríguez.
 

   
por Fernando Rodríguez Álvarez
Armando Capiró.

Armando Capiró
El toletero de Santiago de las Vegas

Armando Capiró fue temido y admirado a la hora de pararse en el home. Hablar de él, de sus hazañas, no es fácil; no caben en estas líneas, tal vez ni en un estadio. Dotado del mejor brazo en el jardín izquierdo cubano después de 1959, integró el equipo Cuba como su cuarto bate hasta que le dio paso a Pedro José Rodríguez. Se convirtió entonces en el tercer hombre –el más completo– en el line up, en una época en la que la tanda antillana era una verdadera trituradora.

Capiró fue el primer bateador en dar más de 20 jonrones –22 en total– en un campeonato nacional. El récord lo marcó en 74 juegos con bate de madera, y estuvo a punto de lograr la triple corona, pues con 337 de average quedó a cuatro puntos del champion bate. Capiró fue también el primer pelotero cubano en llegar a 100 jonrones en Series Nacionales; el que más jonrones

acumuló con bate de madera: 97 en 11 Nacionales y 2 Selectivas, sin contar los cuatro que dio en la Serie de los Diez Millones. Hombre rápido, de muy buenos promedios ofensivos, conformó la legendaria Tanda del Terror de los capitalinos. Internacionalmente también dejó su huella indeleble.

Por todos esos datos y por sus imperecederas hazañas es considerado por muchos el mejor jardinero izquierdo del Béisbol cubano. Para mí es uno de los diez mejores jugadores de la pelota cubana después de 1959; elegido, con toda justicia, entre los 100 atletas más destacados del siglo xx en nuestro país.

Fernando Rodríguez: ¿Cómo fue tu niñez?
Armando Capiró: Fue muy dura. Perdí a mi mamá a los nueve años. Me criaron mis tíos Alejo y Mercedes Laferté. Estudiaba, y en los ratos libres, limpiaba zapatos para sostener a la familia. Alejo era tapicero y mi hermano y yo teníamos que ayudarlo. Para jugar pelota sacaba el tiempo de “abajo de la manga”, fíjate que en medio de los Juegos Escolares, a veces llegaba mi tío y me sacaba cuando más emocionado estaba porque tenía que ayudarlo en el trabajo. Entonces, por el camino, en ocasiones, yo le decía a mi hermano: “vete tú, yo me quedo”, pues era el mayor. Así, poco a poco, me hice pelotero y llegué a los juveniles, después segunda categoría… hasta que pasé a las Series Nacionales de primera categoría.

FR: ¿Quién te enseñó a batear?
AC: Creo que eso fue natural, como un don, pues aunque me ayudó mucho Juan Ealo, había aprendido solo desde chiquito. Recuerdo que en los juveniles, al ver las líneas que yo bateaba, Pedro Chávez le dijo a su sobrino: “bueno, ya puedo retirarme porque llegó mi relevo en Santiago de las Vegas.

FR: También lanzabas en tus inicios...
AC: Fui pitcher en los juveniles y lancé un juego de relevo en mi primera Nacional defendiendo a Occidentales contra Las Villas y lo gané. Relevé durante tres inings y ganamos 2 a 1. Ese día di tres ponches; a Blandino y a Montejo, ¡tremendos bateadores! También jugaba primera y el campo corto que me gustaba bastante. Me dediqué a los jardines nada más cuando dejé de lanzar. Jugué center field y a veces cuando hacía falta también la primera. Me gustaba más el izquierdo, lo elegí porque me era más cómodo.
FR: Sin embargo, eras fabuloso en el right por el tremendo brazo que tenías.

AC: Sí, pero jugué nada más en el right field de forma íntegra en el tope con los profesionales de México y en los Panamericanos de Puerto Rico, debido a que tenía problemas en la pierna y estaba más lento. Además, Muñoz y Marquetti jugaban como regulares, alternándose entre la primera y el bateador designado, y conmigo en el right field se reforzaba más la ofensiva y entonces no descansaba la pierna, estando lesionado como estaba de los meniscos.
FR: ¿A cuáles peloteros admirabas más en tus inicios?
AC: A Chávez, Cuevas, a Tony González, el torpedero, a quien yo seguía mucho, incluso en los juegos provinciales. Recuerdo que una vez en mi niñez yo dije en uno de esos juegos que yo llegaría a Series Nacionales y jugaría con ellos. Ya en mi época de pelotero y después de retirado a Lázaro Pérez, Felipe Sarduy, Omar Linares, Casanova, Urquiola, Wilfredo Sánchez, Félix Isasi, Víctor Mesa. No quiero que se me quede ninguno, en fin, todos los que han tenido gran calidad.

FR: ¿Cómo era el pitcheo en aquella época?
AC: Era bastante fuerte. Habían muy pocos equipos, primero eran cuatro y después aumentaron a seis. Los bates aquellos no tenían la calidad de los de ahora que son de roble, fresno y majagua buena. Tuvimos problemas con los bates, pues no alcanzaban, no habían suficientes, se partían, muchas veces jugamos con bates partidos. Cuando di los 22 jonrones casi todos fueron con un bate rajado, lo tenía lleno de esparadrapo, todo entisado. Las pelotas no eran muy vivas, eran muertas, no con la calidad de las de ahora. Se daban jonrones, pero pocos.

FR: ¿Cuándo integras por primera vez el equipo Cuba?
AC: En el 70, cuando los Centroamericanos de Cartagena. Mi rendimiento fue bueno ese año y estuve muy bien en los entrenamientos de la preselección. Bateé de 19-11 en los Centroamericanos y eso que falté a dos juegos. Después hice el equipo para el Mundial de ese año que fue un equipo y un torneo duros.



FR: Es curiosa la anécdota con Roberto Clemente que mandó a su pitcher a lanzarte con distintos tipos de lanzamientos y conectaste tan bien que le orientó hacer lo que se le ocurriera, de cualquier forma ibas a batear; tú eras para él un big leaguer…
AC: Sí, eso fue cuando el Mundial del 72, Clemente era el manager de Puerto Rico. En ese juego acumulé de 6-4, abrí con jonrón contra Sandalio Quiñónez. A ese lanzador ya le había dado jonrón en los Centroamericanos, en Barranquilla. Realmente le bateaba muy bien a los zurdos, no los perdonaba. Le conectaba duro a lanzadores buenos como Changa, Rigoberto Betancourt, Mario Fernández. Los zurdos son difíciles y abundan poco, por lo que no es frecuente enfrentarse a ellos.

Debido a eso un zurdo con control hace un daño tremendo. El mismo Leopoldo Márquez que no tenía velocidad hacía mucho daño. Fuimos compañeros durante mucho tiempo y recuerdo que dominaba a Muñoz.

FR: ¿Tus mejores amigos?
AC: Muchos, pero uno de los principales es el ya desaparecido Lázaro Pérez, aunque me llevaba bien con todos mis compañeros… con Montejo, Laffita, Wilfredo, Osorio, Jiménez… Creo que era querido por ellos. También Cheíto y Muñoz.

FR: ¿Cuáles fueron los pitchers más difíciles para ti?
AC: Omar Carrero. Era un pitcher incómodo, pero a veces le bateaba. Era difícil para todo el mundo, ya que lanzaba lateral, lo mismo pegado que afuera, y se preparaba para lanzarte de acuerdo con la forma en que te pararas en el home. Su bola de costalazo era muy incómoda cuando se movía. Internacionalmente fue Buro Hoorton, aunque dice Tony González que yo era el que mejor le daba, pero recuerdo que le conectaba de frente. Siempre le bateaba bien a los rompimientos y él tenía la nuckle ball en curva que no era fácil. Juan Ealo nos dijo antes del comienzo de un juego que nos íbamos a enfrentar a un pitcher de mucha calidad. Tenía razón, pues nos hizo buen estrago. Nos ganó un juego y el otro lo perdió contra José Antonio Huelga en un gran duelo, Huelga incluso le dio hit.

FR: ¿Los mejores jonroneros de la pelota cubana?
AC: Por etapas: Marquetti, Cheíto, Muñoz, Lázaro Junco, Rogelio Martínez, Kindelán. Ahora está Joan Carlos Pedroso. En la actualidad no abundan, no sé por qué. Será porque la pelota es muy viva y hay más desarrollo físico en el país. No sé qué está pasando, se han perdido los sluggers. Yo les aconsejaría a los peloteros de hoy que no se prepararan tanto para dar jonrones, deben tratar de conectar más, ya que los buenos bateadores buscan batear, producir, no dar jonrones cada vez que se paran en el home. Esa era mi característica, no me preparaba siempre para dar jonrón, sino líneas, hit, extrabases. Ese es un problema que yo veo ahora, tienen que olvidar los cuadrangulares y tratar de chocar la bola.

FR: ¿El jonrón no se busca?
AC: Sale, a veces lo buscas y lo das, pero eso no es fácil, fíjate que el hit es difícil, dime tú el jonrón. A veces lo busqué, cuando hacia falta. Un día hablando con Cheíto me dijo: “lo que hay que hacer es prepararse para el jonrón”, porque él tenía esa característica, pero yo otra, trataba de conectar… Dime tú, ¡pararse a dar jonrones siempre!
FR: ¿Momentos más felices?
AC: Fueron muchos: algunos de mis jonrones que decidieron, como en los Panamericanos de México 75. Ese jonrón fue contra los americanos y estaba lanzando por nosotros Changa Mederos. Mi batazo empató el juego. En los Panamericanos del 79 di jonrón de emergente contra Venezuela. Me habían dado un descanso por las molestias en la rodilla, y los mismos peloteros le decían al director que no entendían cómo yo iba a permanecer en el banco con lo bien que estaba al bate, y en ese momento venía a lanzar un zurdo. Marquetti fue el que le pidió que me pusiera y los venezolanos criticaron mucho a su director por traer al zurdo sabiendo que yo podía salir de emergente. Bueno, le di jonrón con bases llenas y empaté el juego a 7 carreras. Ese
Total en 3 Panamericanos:
vb
ca
h
2b
3b
hr
ci
bb
k
tb
slu
ave
89
20
28
7
0
7
23
3
9
56
629
315
Total en 3 Centroamericanos:
vb
ca
h
2b
3b
hr
ci
bb
k
tb
slu
ave
96
38
49
9
4
7
41
11
3
90
938
510
Total en 6 Mundiales:
vb
ca
h
2b
3b
hr
ci
bb
k
tb
slu
ave
239
63
81
13
6
11
60
23
19
144
603
339
partido termino en el décimo ining con un hit de Puente. Tampoco puedo olvidar la serie de los 22 jonrones. Estaba en un gran momento, participaba en los entrenamientos del equipo Cuba y le entraba a las series en gran forma. La gente piensa que el entrenamiento del equipo Cuba es sólo para eventos internacionales, pero realmente te sale después. No se hacían pesas, sino mucho antebrazo y muñecas. Era una preparación dirigida al rompimiento de muñecas, no a la fuerza, así era yo como bateador.

FR: ¿Los momentos más tristes?
AC: En el 80 hice la preselección, pero como estaba operado me dejaron fuera. Ese fue otro disgusto que sufrí, pues estaba muy bien preparado y di bastantes jonrones. También dejaron fuera a Marquetti y a Anglada injustificadamente. No me explicaron nada de la eliminación.

FR: ¿Tus jonrones más largos?
AC: Di uno en Bauta contra Manuel Hurtado en una Serie Provincial que fue decisivo, discutiendo nosotros, el equipo de Mazorra, contra Regla. Saqué la pelota por encima de la pizarra del center field, una bola mojada. Tuve otro en Villa Clara que la metí en el circo ruso, por arriba de todas las gradas, por el left field. Ese fue contra César Valdés. Di otro en Nicaro muy grande también, contra Mario Fernández del conjunto Mineros. Yo casi tuve mejor frecuencia con la madera que con aluminio, porque jugué muy poco con este último y cuando lo hice fue la mayoría de las veces con bates muy malos, en el sentido de que pesaban mucho. Era el principio del aluminio, había que adaptarse y no era fácil el swing con bates tan pesados aunque botaran más. Cuando llegué a adaptarme de verdad me lesioné.

FR: ¿Esa fue la causa de tu retiro prematuro?
AC: No, pues me operé por primera vez en el 79 y jugué la Selectiva del 80. Ese año me dejaron fuera argumentando que no estaba bien de la pierna, lo cual en parte es cierto, pero creo que me pudieron ayudar más y dejarme jugar como designado. Después tuve problemas de nuevo con la rodilla y cuando decidí no participar en un tope con Puerto Rico, Fernández Mell –presidente del Poder Popular en la provincia– entendió que lo había hecho por indisciplina y me invalidó jugar por tiempo indefinido. Años después quise regresar a las Nacionales y Manuel Morales –nuevo comisionado nacional de béisbol– no me lo permitió diciéndome que era veterano, que ya no era el mismo y no quería que se me afectaran los records. Así, a pesar de rendir mucho en la Provincial 1988-1989, con 14 jonrones, se efectuó mi retiro oficial en Santiago de las Vegas, pero como la ceremonia fue tan pobre nos hicieron otra en el Latino, la que trasmitieron por la COCO. Quería seguir jugando, pero tuve mala suerte por la pierna que nunca me quedó bien del todo y por los problemas que te comenté. Hubiera querido seguir jugando hasta un retiro normal, no haberme lesionado, pues creo que nací para jugar pelota. Era un pelotero que no me lesionaba, tenía records de juegos consecutivos.

FR: ¿Lo que más desprecias?
AC: La ingratitud y la traición.

FR: ¿Lo que más admiras?
AC: La honestidad.

FR: ¿Quisieras darme un equipo ideal donde tú estés?
AC: Como catchers a Lázaro Pérez y Medina; en primera Marquetti y Muñoz, en segunda Anglada y Pacheco; en el short a Germán Mesa y Rodolfo Puente; en tercera a Cheíto y Omar Linares; en el left field Lourdes Gourriel, y como debo poner a dos en cada posición me incluyo en esta posición; en el center a Víctor Mesa y Mantecado Linares, quien jugó muchos años conmigo; en el right a Casanova y Wilfredo Sáncheze. De manager situaría a Ramón Carneado, pues aunque no jugué con él me entrenó cuando estaba en los juveniles. De lanzadores, escogería a Vinent y Changa Mederos, aunque quedarían muchos de gran calidad fuera.

FR: ¿Quisieras decirle algo más a los lectores de esta revista?
AC: Los saludo y que es bueno recordar a los veteranos retirados, algo que se dejó de hacer oficialmente durante años y ahora está cambiando. Es muy bueno acordarse de las glorias retiradas, que se trasmitan sus hazañas en televisión y se publique todo lo que hicieron por Cuba en libros que perpetúen su memoria ante los jóvenes, quienes apenas los conocen… pues se habla poco de ellos.

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