| |
|

El pintor en su taller, 1947.
El crucificado
Tinta sobre papel, 15 X 20 cm, 1944. |
|

a cargo de
Nelson García
|
|
| |
| |
|
Wilfredo Lam Castilla
Sagua la Grande, 1902 - París, 1992
Nace en Sagua la Grande en diciembre de 1902. Cursa estudios en la Academia de San Alejandro de 1920 a 1923. Inaugura su primera exposición personal en Sagua, en 1923.
Viaja a España y participa en el taller del pintor Sotomayor, director del Museo del Prado, y en las tardes asiste a la Academia Libre del pasaje
de La Alhambra. En 1928 inaugura su primera exposición personal en España. Lam se adentra en las modernas corrientes surrealista y cubista. Viaja a París en 1938 y allí conoce a Picasso, quien lo va a introducir en los grupos de artistas de vanguardia. En 1939 expone en Nueva York junto a Picasso. En 1940 trabaja en Marsella una corriente surrealista. Tras su regreso a Cuba en 1940 trabaja intensamente e incorpora elementos del cubismo y el surrealismo a la poética de los cultos afrocubanos. Durante
los años siguientes expone en Estados Unidos, Haití, Francia. En 1951 decide instalarse en París, participa en el Salón de Mayo. Para 1966 se hacen grandes exposiciones retrospectivas
de su obra en capitales de Europa.
Muere en París en septiembre de 1982. |
Esta obra, cuyo destino es desconocido, ha recibido la mejor valoración en manos de Don Fernando Ortiz: “Visiones de Lam”, en el Cuaderno de Cultura No. 1, Ministerio de Educación, 1950.
“En 1944, ya en Cuba, traza con sencillo dibujo el episodio final de la pasión de un crucificado. Clavado en la cruz, pendiente de ella por sus manos que sangran, y por un solo pie (un pie de planta triangular y enorme, pie de trabajo, como suelen ser los alegóricos de Lam) traspasado por un gran clavo. Con el tronco y el ombligo al aire, lo han desnudado de sus vestiduras, y una enagüilla cubre por pudor su masculina verija, como aquella sagrada a la que cantó Unamuno en sus sonetos más píos. En lo alto de la cruz, sobre su cabeza, aún con larga cabellera pero ya tan muerta que parece de calvario, hay una herradura como ironía de corona, con clavos que son como espinas y una mazorca de maíz, emblema del pan nuestro de cada día. Dos figuras completan el ritmo de este paso de amargura. A la diestra del crucificado está un hombre de rostro atroz y punzado de espinas, cojo, enjuto, harapiento y con algo al cinto, herramienta o arma. Con su mano derecha ofrenda al sacrificado una piña, fruta zumosa y dulce, no una esponja con hiel: y con su siniestra abierta y alzada, más alta que la cruz, increpa al redentor fallido. A la izquierda del protagonista occiso, una mujer con pechos de madre, también con herradura y clavos en su cabeza, sentada o de rodillas, mira dolorosa al crucificado, quizás su hijo, con faz transida por la aflicción. Y al pie de la cruz pasea su plumaje un gallo de tres crestas, orondo como apóstol, picudo y falso, que reniega tres veces de su maestro. La escena se asemeja a las figuras evocativas de un evangelio medieval.” |
|
|
|
|
La Catedral de Florencia es un templo gótico consagrado al culto de Santa María del Fiore, patrona de Florencia. La construcción comenzó en 1294 y concluyó en 1436. En el proyecto trabajaron reconocidos artistas, entre ellos Arnolfo di Cambio, Giotto, Andrea Orcagna y Filippo Brunelleschi, quien se encargó de proyectar la cúpula, considerada la más importante muestra de ingeniería del Renacimiento. El campanile se encuentra a la derecha de la entrada del templo. Giotto comenzó su edificación, la que se terminó según sus dibujos en 1539, después de su muerte. Tiene una altura de 85 m y está decorado con el mismo tipo de mármoles que la catedral, con relieves de Andrea Pisano y Luca Della Robbia, y esculturas de Donatello.
|
 |
|