| Amando la sabiduría |
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por padre Narciso de la Iglesia |
¿Dónde está la clave del progreso? |
HEGEL y punto. Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Fuera gorras que estamos ante uno de los grandes filósofos de la historia. Pero se lo advierto desde el principio: difícil de leer y más difícil todavía de entender porque su aportación es muy compleja. Pero vamos a hacer un esfuerzo. Con algo nos quedaremos. Se lo pondré fácil. Seguro que habrá oído la palabra dialéctica. Pues bien, el nombre de “dialéctica” está especialmente unido al nombre de Hegel, hasta el punto de que el adjetivo “dialéctico” sirve para caracterizar muy precisamente toda su filosofía. También se le tiene como el prócer del idealismo alemán. Bueno, más adelante se lo explico casi todo.
Hegel (1770-1831) nació en Stuttgart, Alemania, en el mismo año en que nació el poeta Holderlin y el músico Beethoven. El dato es para que lo sitúe. Tuvo un vivo entusiasmo por la Revolución francesa y era un apasionado de la Antigüedad griega. Su primera gran obra Fenomenología del espíritu es del 1807. Otra gran obra será Ciencia de la Lógica. Se puede decir de él que fue un teórico o intelectual puro. Ahí queda eso. Pero vayamos a lo más sobresaliente de su filosofía, aunque sólo sean dos o tres cosas.
Hegel pensaba que la base del conocimiento humano varía de generación en generación. No existe ninguna “verdad eterna”. El único punto fijo al que puede |

Georg Wilhelm Friedrich Hegel. |
agarrarse el filósofo es a la propia Historia. Pero una Historia en constante cambio. Todos los pensamientos que van surgiendo de las tradiciones de las personas que han vivido antes que nosotros y las condiciones materiales que rigen nuestra propia época, contribuyen a determinar nuestra manera de pensar. Por lo tanto, no se puede afirmar que una determinada idea sea correcta para siempre. La razón es algo dinámico. Y lo que ayer estuvo bien puede que hoy ya no valga. La razón es “progresiva”, el conocimiento del hombre está en constante ampliación Y de esa manera “progresa”. ¿A que no está mal lo que dice nuestro amigo Hegel? Pues atento a las consecuencias. Van después. Sigamos.
La Historia es una larga cadena de reflexiones. Toda idea evoluciona y se sustenta sobre la base de otra idea anterior que la contradice, produciéndose una fusión entre dos maneras opuestas de pensar. Esta tensión se anulará en cuanto surja una tercera idea, que recoja lo mejor de los puntos de vista de las dos precedentes. Bueno, pues esto es la famosa evolución dialéctica. Y a las tres fases del conocimiento Hegel las llamó “tesis”, “antítesis” y “síntesis”.
¿Que todo esto es muy teórico? Pues sí, señor. Aunque, bien pensado, así es como se progresa: usted dice lo suyo, yo digo lo mío, seguro que los dos tenemos razón, y que de ambos puede salir una luz nueva. Pero, entiéndame bien, una vez que usted hable o proponga algo, me tiene que dejar hablar a mí, dar mi opinión, porque si no... aquí no hay quien prospere o mejore. Más bien, iremos los dos para atrás como los cangrejos. Y tenga por cierto que lo que es sensato es lo que tiene posibilidad de sobrevivir. Venga de usted o de mí. ¡Así que déjeme opinar, por favor! Y ¿cuál es lo más sensato, lo que es bueno y lo que es malo? La Historia nos lo dirá algún día, pero lo que sigue vivo es lo correcto o, al revés, lo correcto es lo que sigue vivo. Vuelva a leer la frasecita y repiénsela. Tiene miga.
¿Otra consecuencia al hilo de lo anterior? Según Hegel no es posible darse de baja en la sociedad. Uno que se encoge de hombros ante la sociedad en la que vive se convierte en un payaso. Todos nos necesitamos, todos somos necesarios para que ésta tenga vida.
Interesante, ¿verdad? Pues no se me eche para atrás y participe, diga, hable, intervenga, se comprometa que de la “lucha de contrarios” ¡entre hermanos!, sin violencia, claro está, podemos alumbrar un mundo al gusto de todos con el Maestro en medio como nos lo dejó dicho: “porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Punto. JESÚS DIOS. |
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