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por Maritza Vega ORTIZ
fotos: Cortesía del entrevistado

  Coco Freeman: Un camino para salvar el mundo.

“…ahora reconozco que
cuando hice las cosas
a mi manera,
todo aquello que construía
con mis manos y mi talento
lo fui destruyendo también,
pero con él lo recuperé todo”.

 

Uno de los retos que enfrenta cualquier persona en la vida es encontrarse a sí mismo. El ser humano lleva, en su naturaleza, las contradicciones propias de la existencia: se vive o se muere; se cree o no se cree. Sin embargo, más allá de todo concepto filosófico o teológico es el propio hombre quien tiene la oportunidad de descubrirse, de elegir su camino. Y este camino es más seguro si le conduce a Dios.

Francisco José Freeman (Coco) tenía 17 años cuando en su natal Palma Soriano, no imaginó que aquel pequeño y grueso libro que su madre tomaba cada atardecer al concluir las labores del hogar, pudiera contener la escritura con el mensaje que algún día cambiaría el curso de su vida.

Por entonces, era un muchacho alegre, bonachón, más bien pícaro, que no se medía para burlarse de Daniel, un joven cristiano que resultaba objeto de las bromas del resto de sus compañeros. Un buen día vio llegar a su hogar al padre de Daniel, pastor de la Iglesia Bautista local, en compañía de otro hermano. Le sorprendió que quien llegaba fuese precisamente el padre del muchacho a quien maltrataban porque defendía su fe cristiana. Más aún, porque los visitantes (con una sonrisa a flor de labios y modales que dejaron prendidos en su memoria) no venían a pedir cuentas por las chanzas de las que Daniel era víctima, sino a dar y compartir el mensaje del Evangelio con otra hermana: la madre de Francisco José.

Años después, en la década de los noventa, Coco había dejado atrás su imagen de origen campesino y subía a la cumbre de la música popular cubana. Dotado de una portentosa voz melodiosa, con timbre especial que le identificaba de inmediato entre los bailadores o conocedores de géneros tan difíciles como el bolero, sin dejar de incursionar en la balada, la Nueva Trova, el son, la guaracha y la improvisación, pronto logró convertirse en uno de los cantantes salseros más cotizados entre las agrupaciones más prestigiosas del momento y entre las cuales aún trascienden los registros alcanzados en toda su obra musical.

En octubre de 1994 lo llamó Adalberto Álvarez para sustituir nada más y nada menos que a Rojitas. Después comenzó su trabajo con José Luis Cortés, el Tosco (director de NG La Banda). Una etapa que califica como “aprendizaje constante, divertido”, que requirió además de un “corazón sano” para enfrentarse a las osadías y ocurrencias del Tosco en el escenario.

Entre las anécdotas que se imponen viene una conclusión aplastante: “Sí, el tiempo de trabajo junto a José Luis Cortés fue de mucha utilidad para mi formación. Como músico y compositor él es una cátedra. Me fui de NG La Banda, pero nuestra relación continúa bien. Consideré que ya era hora de hacer algo propio, pero aún así me ha asegurado que puedo contar con su ayuda y que si me va mal, puedo regresar pues allí tengo mi plaza. Todavía me ve y me invita a trabajar con él”.

Es, precisamente, como integrante de NG que Coco Freeman comienza a tener grandes encuentros con Dios. Su carrera estaba en la cúspide…

Coco Freeman en una de sus actuaciones.
Coco Freeman en una de sus actuaciones.


“Esta es una profesión que de por sí es bien difícil, sobre todo cuando alcanzas la fama. Detrás de una sonrisa muchas veces se esconde bastante hipocresía y eso va lacerando el corazón y, en el mejor de los casos, te vas haciendo igual a los demás, hasta que ese mundo se va metiendo en tu interior, de tal forma que llevas eso a tu hogar, a tu vida, y si careces de una guía, de una fortaleza espiritual, permaneces ciego, no avanzas porque vas por el camino incierto. Yo iba cayéndome y levantándome solo.”

”Al producirse el gran encuentro con el Señor, mi vida se transformó. Sufrió un cambio radical. Al obrar Dios en mi vida, vi que era real, que no era una creencia ni un absurdo ni una leyenda, sino algo real. Obró en mi vida y cuando esto ocurre se produce un cambio incuestionable. Pasa a ser una experiencia personal y nadie puede decirte que no es real. A partir de ese momento obró en mi vida, en mi hogar y en mi carrera. Entonces estuvo en mí el deseo de ser una mejor persona. Creo que el Señor siempre bendijo mi carrera, pero lo hizo más en el momento en que le entregué mi vida. Yo decidí vivir por Él. Ya siendo cristiano me di cuenta de que el don de cantar, del arte, llega a la sensibilidad de las personas mucho más fácil que mil palabras; y la música es algo celestial. Es capaz de tocar el corazón de las personas más duras. Comprendí que este talento, estos dones –porque evidentemente lo son, yo aprendí primero a cantar y después a hablar– los quería poner al servicio de Dios como puse mi vida.”

¿Cómo cree que han asimilado las personas su mensaje cristiano?

“Percibo que ha llegado. Él, empezó a obrar en las personas a través de mi música, puso en mí la inspiración. De hecho yo no soy compositor, ni tengo temas que hablen del amor mundano, del amor secular. Sin embargo, cuando comencé a interpretar canciones que hablaban de mis propias experiencias llegaba más a la gente. En iglesias que me invitaban para que cantara, ocurrió el quebrantamiento de algunas personas. Así decidí que como mi mensaje llegaba, lo mejor era ponerlo al servicio del Señor.”

¿Qué significa para usted el Ministerio Musical Cristiano?

“Un Ministerio es una gran responsabilidad. Los Ministerios no los buscamos nosotros mismos. Ahí está la diferencia, Dios te da esa responsabilidad. Sientes que quiere trasmitir a través de ti un mensaje. Que quiere usar este Ministerio. Su objetivo es que se conozca que Él ama a sus hijos, que es el indicado para mostrar el camino para salvar a este mundo. Y si esto ocurriera, la vida pudiera ser mejor. Desgraciadamente los hombres hemos justificado buscar la paz con la guerra. En realidad buscamos la paz donde no existe la paz y buscamos la felicidad y el bienestar en cosas que realmente no son bases fuertes para sostener la vida. A mí me pasó: yo quise fundar mi vida sobre una base que es muy cambiante, que es muy débil, que se sostiene en el dinero, en los viajes, en la vanidad. Las personas para las que canto ahora van a escuchar un mensaje bíblico. Por eso un ministerio artístico es más recepcionado por todos.

”Nuestro Ministerio lo integramos tres personas. Yo soy el intérprete y el que compone los temas de las canciones, pero conmigo trabajan dos hermanos que son muy importantes para mí. Son mis consejeros, las personas que me ayudan y preparan los conciertos. Somos tres personas que nos sentimos comprometidas y trabajamos con mucho respeto y disciplina.

”Tengo vivencias. Por ejemplo, una anciana se me acercó después de culminar un concierto para decirme: ‘Gracias hermano’. Yo no comprendía qué había hecho para merecerlas. Me explicó que ella tenía una situación difícil con un hijo, declaró su atribulación al punto de haber cejado un poco en su fe y, que a través de uno de los temas recogidos en el disco que adquirió en un concierto, Dios le ministró y ella recuperó su fe.

”Desafortunadamente hay quienes caen presos del alcohol. Esta droga día a día se traga a muchos. Y al igual que otras, tan o más nocivas, provoca en el ser humano su lado más violento. La droga es peor que la bomba atómica. Cada día se traga a más gente y, en nuestro propio país, a pesar del estricto control sobre ella, de las campañas, incluso televisivas, sabemos que hay consumo y eso es penoso y doloroso. Por eso, si hay una parte bien delicada en nuestra sociedad actual y a nivel mundial, es la juventud. Quisiera que mi música llegara más a ella.”

¿Cómo puede catalogar su vocación cristiana?

“La vida cristiana no puede catalogarse como una vocación. Para mí ser cristiano es una necesidad. Las personas necesitan conocer a Cristo porque Él dijo: ‘Yo soy el único camino, soy la verdad y soy la vida’. Él es el camino, Él es la solución, Él es la respuesta, Él es la puerta por la que todos deben entrar. Él no violenta la puerta para entrar si tú no la abres. Él quiere que tú por fe y por amor le abras la puerta y lo dejes entrar. Dentro de mi vida cristiana tengo la vocación de tener un Ministerio, de predicar el Evangelio. Pero mi primera necesidad es ser cristiano.”

¿Cuánto ha crecido desde que lleva a Jesús en su corazón?

“Oh, muchísimo. El objetivo de todos los cristianos es seguir su patrón. Cuando nos miramos en ese ejemplo, nos guiamos por Él, realmente crecemos. Según dice la Biblia a partir de recibir a Dios en nuestro corazón surge un nuevo nacimiento, es un nacimiento espiritual y vas dando los primeros pasos como ocurre al inicio de la vida en un niño. Y eso es hasta que lleguemos a la estatura de la plenitud de Cristo. Aunque nuestro cuerpo exterior vaya desgastándose, el interior va creciendo.

”La muestra está en que Él me ayudó y pude recuperar mi hogar, ver la relación conyugal crecer y fortalecerse día a día a pesar de que transita por los 14 años. Tenemos dos hijos, y la relación supera hoy cualquier adversidad. Está sustentada por el amor y la honestidad. Ahora reconozco que cuando hice las cosas a mi manera, todo aquello que construía con mis manos y mi talento lo fui destruyendo, pero con Él lo recuperé todo. Hoy no necesito fumar, ni beber para ser feliz, para relacionarme con las demás personas. Parece simple, pero es una manera de comprobar que he crecido como ser humano. Antes, por ejemplo, valoraba a las personas por otros conceptos y hoy no es así.”

¿Cuántos discos con letra cristiana tiene hasta el momento?

“Mi obra está compuesta por dos discos. Ninguno ha sido hecho en una disquera determinada, sino de manera independiente, con ayuda de algunos pastores y hermanos, porque los estudios se encarecen, así como los arreglos, las orquestaciones. No contamos con ningún tipo de condiciones materiales para hacer este trabajo.”

¿Cómo fue la primera presentación?

“Tras aceptar la invitación de la Iglesia Bautista del Cerro. La gente esperó para ver a Coco Freeman, el artista de la televisión. Sabían que ahora era cristiano y eso les causaba admiración. La Iglesia se llenó y yo me estaba muriendo de temor. Comencé a cantar y a contar mi testimonio.

”Siempre, mientras oraba hincado de rodillas en un rinconcito de mi casa, insistía en que quería grabar aquellas canciones para que mis hermanos las tuviesen, como otros cantantes que hacen música cristiana y los conocen en toda América y en el mundo, y los discos van para acá y para allá. Yo decía: ‘envía a alguien Señor, a alguien que me ayude’. Durante una de mis peticiones, en mi tiempo de oración, comencé a sentir la presencia del Señor. Es algo sublime, puede venir en el momento más insospechado. Empecé a sentirme quebrantado, a llorar ante Él y sentí que habló a mi corazón. Era un momento muy apacible donde lo único que se escuchaba era el sonido de mis sollozos.

‘¿Por qué pides que te mande a alguien si me tienes a mí? ¿No te soy suficiente? Empieza con lo que tienes, que yo estoy contigo’.

”Aquello me hizo llorar, es una de las grandes experiencias que he tenido directamente con el Señor. Ahí recordé un pasaje de la Biblia cuando Pablo le hace una petición y Él dice: ‘Pablo, bástate mi gracia’. Conmigo hizo lo mismo. Cuando me levanté ya tenía en la mente el nombre del músico amigo mío al que rápidamente le hablé y a precio muy barato me hizo los primeros arreglos. Era tan grande el deseo que teníamos de grabar las canciones que en una habitación reducida –de la casa Pastoral–, sin las condiciones mínimas y solamente con el acompañamiento de una guitarra y un micrófono, junto a otro hermano que canta, hicimos ese casete conjunto. Luego oramos y le dimos las gracias con pasión.”

¿A qué iglesia pertenece y cómo le ayudaron?

“La iglesia a la que pertenezco es ‘La obra evangélica de los Pinos Nuevos de Cuba’. La iglesia tiene en Santa Clara un pequeño estudio que hizo posible la realización de este último disco, por eso quedó a un nivel mucho más profesional. Fíjese como el Señor demuestra su fidelidad y cumple sus promesas. Un día me sorprendió la llamada que me hicieron de la emisora cristiana La voz, de Miami, en los Estados Unidos. Conmigo se comunicó uno de los locutores más conocidos en toda América, de apellido Bonaceti. La razón era que mi música había llegado a ellos a través de un pastor y supieron mi testimonio. No tardaron en pedirme una entrevista donde yo contase mis experiencias. Una vez más advertí cómo el Señor multiplica lo que uno pone en sus manos. Y recibí una invitación para ir a los Estados Unidos y realizar una gira de conciertos por varias iglesias. Tuve así la posibilidad de que me invitaran a más de diez emisoras y contar mi testimonio.

”Este proyecto que en un comienzo no era más que un deseo, una intención, se convierte de repente en algo palpable, un camino digno, loable. Mi obra musical cristiana consta de dos discos y en este momento estamos en la fase de composición del tercero. Ya tenemos cinco temas listos para mandar a hacer los arreglos y empezar a grabar, queremos hacer por lo menos cinco temas más. La primera compilación se titula Así será. Soy el compositor de la mayoría de los temas. Este que preparamos ahora consta de algunas versiones que hago de otros autores.”

¿Después de que optara por este camino continúa gozando del respeto y admiración de los demás?

“Más que nunca. Cuando estuve con Adalberto Álvarez y NG La Banda llegué a ser conocido, popular y la gente se fijaba en mi trabajo. Pero me di cuenta de que cuando le entregué mi vida al Señor, todo sufrió cambios para bien, tanto en mi vida personal como profesional.
Al centro, Coco Freeman junto a la autora.
Al centro, Coco Freeman junto a la autora.

”El ser cristiano me ha dado más prestigio, mayor respeto. Las personas ven que sigo siendo artista y que tengo una buena carrera, que hago bien mi trabajo, con responsabilidad, disciplina, sinceridad, sin caer en cosas o comportamientos que me alejen de Dios. Obrando de manera sana, convocas a los demás a seguir tus pasos. Hay un concepto de que los artistas son depravados y pecadores, y la mayoría –desafortunadamente– es así. Por eso he dado mi testimonio al mundo. Mi carrera ha sido mucho mejor a partir del encuentro con nuestro Creador.”

¿Cuántas cosas le quedan por hacer a Coco?

“Muchas, muchísimas… En mi vida cristiana trato de superarme y prepararme para los nuevos tiempos. Nuestro testimonio es algo que siempre vamos a tener como primer mensaje porque es nuestra vida, pero no basta, hay que prepararse.”

¿En que forma se prepara?

“Me preparo leyendo la Biblia, recurriendo a la literatura que me pueda ayudar a entender, a escudriñar las escrituras, a comprender la voluntad del Señor. Por ejemplo, soy alumno del seminario bautista de Cuba Occidental en La Habana, estoy estudiando Teología, el curso básico, para alcanzar un mayor conocimiento del mundo al que he decidido servir. Porque al leer que Dios es amor, no nos queda otro remedio que amar nosotros también. Cuando leemos en la Biblia que hay un mundo mejor, que hay una vida eterna, que hay una salvación, más queremos acercarnos a Él.”

¿Cuánto le ha hecho valorar la vida cristiana?

“Me ha hecho esforzarme para ser un mejor ser humano, aprender a valorar aún más la amistad y a mi familia. Hoy por fortuna mi esposa es mi mejor amiga. No somos un matrimonio perfecto. No estamos en la plenitud porque eso no existe, este mundo es imperfecto. Tenemos nuestras diferencias, pero ahora sabemos cómo resolverlas.”

¿Resumiría Coco el concepto de amistad?
“Una gran verdad.”

¿El amor?
“Dios es amor.”

¿Por qué lucha?
“Porque la gente conozca a Jesús.”

¿Y la familia?
“Es la primera institución que creó Dios. Algo sagrado.”

Ahora que concibe la vida de otra forma, ¿qué le trasmitiría a la familia cubana?

“Hacer de Jesús el huésped privilegiado de cada hogar. El día en que cada familia lo deje entrar a su hogar va a ser muchísimo mejor la vida en todos los sentidos, en el matrimonio, en la educación de los hijos. Porque la base de la sociedad es la familia. ¿Usted se imagina una sociedad con temor de Dios, donde los hijos se eduquen sin los preceptos bíblicos, que los hombres no se amen unos a otros? El hombre ha querido hacer eso de muchas formas, entre ellas querer negar la veracidad de la Biblia, pero no lo ha conseguido, no ha podido… y lo que ha conseguido es un mundo fraccionado, un mundo en guerra. No sólo Afganistán está en guerra, media humanidad está en guerra… Si Dios fuera el huésped ilustre de cada hogar, muchas cosas cambiarían y no viviéramos con susto.

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