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Adios a Antonio Canet.

por Osmany Pérez AVILÉS

Adios a Antonio Canet.

…Las casas y los tejados están ahí,
tan rojos sus tejados como siempre,
el pintor los observa desde su óculo,
sabe que mañana tomarán formas
bajo sus manos,
sabe que quizás ya no serán rojos,
que tal vez el tren salga
con retraso o que llueva…

josé lezama lima


Del otro lado de la Bahía de La Habana, subiendo por un costado de la Iglesia de Nuestra Señora de Regla hasta el Parque de Las Madres, permanece a salvo de las ruinas del tiempo la casa construida en 1825 por la familia Facciolo, cuna del héroe Eduardo Facciolo, a quien se le honra con el título de fundador de la conciencia patriótica.

En el antiguo ventanal de la residencia, cada 28 de septiembre se tiende la bandera cubana en honor al joven Eduardo, quien a los 23 años fue asesinado en la Fortaleza de San Salvador de la Punta por conspirar en su inmueble, unido a otras figuras de renombre del siglo XIX como Cirilo Villaverde, Domingo del Monte y Narciso López, en la creación del primer periódico revolucionario-independentista La voz del pueblo cubano. Junto a una de las paredes del exterior, los niños llegan de las escuelas con sus flores y fantasías para depositarlas en la tarja que lo evoca.

Pero este importante rescate de la memoria de Facciolo no hubiera sido posible sin la ayuda del amigo Antonio Canet, pintor y grabador que en colaboración con el Historiador de la Ciudad de La Habana le devolvió la vida a la mansión declarada en ruinas, e hizo de ella una galería-taller que perpetúa la memoria del patriota. En la casa se han ofrecido además conciertos, presentaciones de libros y exposiciones. De ahí que no exageramos al decir que el histórico lugar es centro de la vida cultural del territorio reglano.

La obra de Antonio Canet estableció un retorno a las raíces, constante ejercicio de su personalidad. A él se le recuerda por la presentación de la novela Cecilia Valdés, en 1983, un libro que ilustró con doscientos grabados, que desarrolló durante cinco años “[…] para brindarnos un paseo crítico por La Habana de intramuros. (1)
Sobre su obra, Lezama escribió:

“Las casas y los tejados de Casablanca constituyen la temática de sus primeras obras, (2) [pues] impulsado por un poder casi divino (3) pintaba el lugar que le vio nacer, sus rincones, los callejones, ese ambiente singular que tomaba galas en las fiestas tradicionales […] ante tanta belleza sui generis de este humilde y acogedor lugar.” (4)

Este artífice del grabado bregaba por el reencuentro de lo remoto para trascender en plástico alborozo y encontrarse en nueva aurora. Esa mirada al pasado, el pintor la adquirió en su familia, como la tradición heredada de sus abuelos, donde el primer varón de su estirpe debe llamarse Antonio. El antepasado más interesante del que tiene conocimiento (llamado del mismo modo), se remonta al año 1409, escultor que construyó la tumba del obispo Ramón D´ Escalera y la princesa Eulalia en la Catedral de Barcelona.
Obra de Antonio Canet.
Obra de Antonio Canet.

La etimología de su apellido se recoge hacia el siglo IX. Del latín cannetum, significa cañas, botella de cerámica, juego de azar, pueblo de Barcelona. Su acepción en catalán es perro limpio y así se confirma en el antiguo escudo del pueblo Canet del Mar, a orillas del Mediterráneo.

De sus ancestros, el artista expresó:

“Mi bisabuelo Antonio Canet, emprendedor como todo buen artista, pretendió en 1849 fundar una galería de grabado [en La Habana], pero sin éxito. El trópico llenó a estos barceloneses de costumbres muy arraigadas, del colorido y la frescura tropical. Es, entonces, cuando deciden instalarse en la isla, definitivamente, en 1868. Un lugar llamado Casablanca, buen refugio para el ser sensible, es donde se asientan mis bisabuelos y donde, por fortuna, en 1942 abro los ojos por primera vez.” (5)

Canet evocaba con gran orgullo el poblado parecido al de sus parientes lejanos, el que agradeció a su familia la construcción de la Iglesia de Casablanca como dote para que el padre entrara al Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Este último, aunque no se dedicase en vida al santo ministerio, continuó amando a Dios y a una mujer: la madre de su hijo.

En la década de los años 70, cuando Canet, amigo del padre Gaztelu, sacerdote que poseía una gran colección de arte cubano, fue conducido por este último a la Iglesia del Espíritu Santo, recinto donde José Lezama Lima, Cintio Vitier, Fina García Marruz y otros intelectuales se reunían los domingos a oír misa, el artista se vinculó, por entonces, al grupo Orígenes.

Por esa relación entre escritores, Canet se destacó como diseñador gráfico de libros –ya he mencionado las ilustraciones de Cecilia Valdés– y asimismo trabajó en la edición española de la novela modernista Lucía Jerez de José Martí, donde el artista ha interpretado con impar ternura las escenas de la novela y ello le imprime especial valor a esta edición. (6)

Antonio Canet murió el pasado 13 de enero. Este cubano, el primero en recibir el Pin de Oro que entrega el Ayuntamiento de Chipiona, en Cádiz, España, y merecedor de numerosos premios nacionales como la Medalla por la Cultura Nacional, era miembro de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos de la UNESCO.

Mientras escribo estas líneas, recuerdo que en los días que lo conocí le confié la realización de un grabado para homenajear a la poetisa cubana Serafina Núñez, un encargo que realizó con una abierta disposición, la cual le caracterizaba ante todo lo relacionado con el arte y la literatura.

Sus restos reposan en el Cementerio de Regla, pueblo ultramarino de la periferia, el que ha de agradecerle la única galería de arte del municipio y su aporte desinteresado a la cultura local y nacional.

Canet, que no temió a las parcas tejedoras [ni] mucho menos al enigma del olvido (7) –parafraseando los versos de Virgilio Piñera, dedicados al pintor– será para siempre un artista plástico, digno del más sincero respeto y gratitud.

notas:
1- Abelardo Estrada: “Tres Cecilias” en revista Unión, La Habana, año 1981, p. 106.
2- José Lezama Lima: “Alegría en la pintura” en La visualidad infinita. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1954, p. 313.
3- Antonio Canet: “Semblanza de Canet” en radio Ciudad de La Habana, 1990.
4- Ídem.
5- Ídem.
6- Palabras de Eusebio Leal en la presentación del libro Lucía Jerez en Plegable de la galería-taller Antonio Canet donde aparece una breve referencia del artista.
7- Virgilio Piñera: “Oda al pintor”. Escrito en 1978 con la dedicatoria “A Canet, paleta florida” permanece inédito.


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