Jóvenes de La Habana participaron vía satélite en el gran encuentro internacional de universitarios católicos con el Papa.
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Más de 500 jóvenes habaneros participaron, desde la catedral de La Habana, en una transmisión del Centro Televisivo Vaticano que unió, vía satélite, a universitarios católicos de cinco ciudades europeas y cinco americanas en un emotivo encuentro de oración y reflexión con el Santo Padre Benedicto XVI.
La Jornada Europea de los Universitarios Católicos, organizada desde hace varios años por la Oficina para la Pastoral Universitaria del Vicariato de Roma, ha venido dirigiendo su atención a la relación entre el viejo continente y otras regiones del mundo. Hace dos años se |
| orientó a la relación entre Europa y África; el año pasado, a Europa y Asia, y este año, en su sexta edición, a Europa y América. Estudiantes de cinco ciudades europeas: Aviñón (Francia), Bucarest (Rumania), Minsk (Bielorrusia), Nápoles (Italia) y Toledo (España), se unieron espiritualmente, gracias a la televisión, con los de cinco ciudades americanas: Aparecida (Brasil), Ciudad México (México), La Habana (Cuba), Loja (Ecuador) y Washington D.C. (Estados Unidos) y con el gran grupo reunido con el Santo Padre Benedicto XVI en el Aula Pablo VI, en Roma. Escogieron el lema: “Europa y América juntas en la construcción de la civilización del amor” y se pusieron bajo la protección amorosa de la Virgen María, Sede de la Sabiduría.
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En La Habana, desde las ocho de la mañana, y según sus vicarías de origen, los jóvenes se congregaron en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio y en las parroquias del Santo Ángel, el Espíritu Santo y el Cristo del Buen Viaje, cercanas todas a la Catedral. En esos lugares de acogida participaron en celebraciones peni-tenciales, y desde allí se dirigieron, al filo de las diez de la mañana, hacia la Catedral. Una vez en ella, dos grandes pantallas en las que se proyectaba la transmisión producida por el Centro Televisivo Vaticano y recibida vía satélite, permitían a los allí reunidos seguir lo que acontecía en las demás ciudades par-ticipantes en el evento, mientras las cámaras de una unidad de control remoto gentilmente facilitada por el ICRT, captaba y transmitía por la misma vía las acciones paralelas de los jóvenes habaneros. |
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La transmisión se inició a las 11:00 de la mañana. Apenas unos minutos después se produjo ya la primera gran ovación, con las imágenes de la entrada en el Aula Pablo VI de las delegaciones de los países participantes en la Jornada, y en particular la entrada de la bandera cubana, escoltada por el padre Yosvany Carvajal, quien se encuentra cursando estudios en Roma. A la acogida solemne de la cruz y la enseña nacional en todas las ciudades unidas en cadena, siguieron lecturas del Nuevo Testamento y de la Encíclica Spe Salvi del Papa Benedicto XVI, que se alternaban con los testimonios de vida de jóvenes españoles, brasileños y ecuatorianos y momentos de oración guiados por los obispos de sus correspondientes diócesis. |
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A continuación, mientras el coro en el aula Pablo VI entonaba el canto “Tú eres Pedro”, hizo su entrada el Papa, acogido desde todas las sedes con una clamorosa ovación. La primera parte de la Jornada concluyó entonces con una memoria de los dones del Espíritu Santo, introducida por el arzobispo de Minsk, monseñor Tadeusz Kondrusiewicz. Estudiantes de Minsk, Aparecida, Ciudad México, Loja, Nápoles, Toledo y Roma invocaron sucesivamente al Espíritu Santo según cada uno de sus siete dones, y por cada don mencionado se encendía o se colocaba una lámpara o vela ante la imagen de la Virgen. En nuestra Catedral, siete jóvenes fueron poniendo velas encendidas en los candelabros que rodeaban la imagen de Nuestra Señora de la Caridad. |
La segunda parte de la Jornada tuvo como componente principal el rezo del Santo Rosario en sus Misterios Gloriosos. Para cada misterio, previamente asignado a una de las ciudades participantes, el Papa lo enunciaba e iniciaba el rezo del Padrenuestro, al que cada uno respondía en el propio idioma. A continuación, dos jóvenes leían el pasaje bíblico correspondiente al misterio y una breve reflexión introductoria. Les seguían diez jóvenes, cada uno de los cuales iniciaba un Ave-maría, también respondida en los diversos idiomas. El Papa rezaba el Gloria y el misterio termi-naba con una oración por el pastor de la diócesis. |
En uno de los momentos más emotivos de la jornada, el primer misterio –la resurrección del Señor–, fue conducido ejemplarmente por los jóvenes cubanos, que se desempeñaron en todo momento con gran unción. El rezo del primer misterio concluyó con una oración hecha por el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega. Los restantes misterios estuvieron a cargo, según el mismo esquema, de los estudiantes de Nápoles, Ciudad México, Aviñón y Washington D.C. Todo el rosario fue rezado con profunda devoción y recogimiento.
Después del canto de las Letanías Lauretanas, conducido por los jóvenes de Bucarest, y una oración por el arzobispo de esa sede, el Santo Padre dirigió la palabra a los asistentes. Destacó el Papa lo oportuno de este encuentro entre Europa y América, en una perspectiva de esperanza, en especial en |
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momentos en que “la así llamada ‘civilización occidental’ ha traicionado en parte su inspiración evangélica”. Añadió: “Se impone por tanto una honesta y sincera reflexión, un examen de conciencia. Hace falta discernir entre lo que construye la ‘civilización del amor’, según el designio de Dios revelado en Jesucristo y, en cambio, lo que a ella se opone”.
No podían faltar los tradicionales saludos a los participantes en los diversos idiomas: español, inglés, portugués, francés, ruso, rumano y finalmente italiano.
La Jornada culminó con la entrega simbólica de un número de ejemplares de la Encíclica Spes Salvi a los participantes. En el Aula Pablo VI, la entrega la hizo el Papa, mientras que en cada una de las ciudades la hacía el obispo del lugar. Luego, el Santo Padre dio a todos su bendición apostólica.
Concluida la transmisión, que se extendió más de media hora por sobre las dos horas originalmente previstas, el equipo animador diocesano de Pastoral Juvenil presentó un audiovisual de promoción de la próxima celebración de la Pascua Joven 2008, que fue recibido con grandes muestras de júbilo. Finalmente, el cardenal Ortega agradeció a los presentes por su entusiasta respuesta a la convocatoria de la Pastoral Juvenil y la gran calidad de su participación, reconoció el buen trabajo de los organizadores y la valiosa colaboración prestada por el equipo de control remoto del ICRT y deseó a todos un buen final de la Cuaresma y una feliz celebración de la Pascua del Señor.
Fue una hermosa jornada de oración y reflexión, ejemplo de buen uso de los recursos técnicos en función de la evangelización, y ocasión privilegiada para tomar conciencia sobre la comunión eclesial y el sentido profundo de la catolicidad –uni-versalidad– de la Iglesia. |
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