Monseñor Juan García, presidente de la
COCC, recibe al cardenal Bertone a su
llegada a Cuba. |
por Yarelis RICO y Orlando MÁRQUEZ
fotos: Orlando MÁRQUEZ
El Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone SDB, visitó nuestro país del 20
al 26 de febrero. Junto a la Iglesia en Cuba, el cardenal Bertone conmemoró el décimo aniversario de la inolvidable visita del Siervo de Dios Juan Pablo II. Fueron días de intensa actividad, tanto “física como espiritual”, según palabras del Secretario de Estado. Fue una visita pastoral que evidenció el grato recuerdo que conservamos de Juan Pablo II. Miles de fieles, y otros no creyentes, recibieron, saludaron y aplaudieron al enviado del Papa Benedicto XVI en las cuatro diócesis que visitó. Ese cálido gesto fue “el regalo que más conmovió” al cardenal Secretario de Estado.
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La llegada
El cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede, arribó a La Habana el miércoles 20 a las 11:10 p.m., iniciando así seis días de intensa actividad para conmemorar el décimo aniversario de la histórica visita que hiciera a la Isla el Papa Juan Pablo II. Fue recibido en el aeropuerto internacional “José Martí” por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, el nuncio apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonazzi, monseñor Juan García, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) y otros obispos cubanos. Acudierontambién a recibir al alto representante de Benedicto XVI, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, y la señora Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba. Tras el recibimiento, el cardenal Bertone y sus acompañantes se trasladaron a la Nunciatura apostólica.
Contento de estar en Cuba
La mañana del jueves 21, a las 9:45 a.m. como estaba previsto, el cardenal Tarcisio Bertone se reunió con la COCC en la Casa Sacerdotal “San Juan María Vianney”. Al llegar, fue recibido por el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y seguidamente saludó a los obispos cubanos. A la cita acudieron también los retirados y eméritos: Pedro Meurice, de Santiago de Cuba; Héctor Peña, de Holguín, y José Siro González, de Pinar del Río. Por motivos de salud no estuvo presente el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García.
En la Casa Sacerdotal le esperaban varios periodistas. Aunque rehusó contestar preguntas, declaró sentirse “contento” por este viaje. “Me siento contento de estar en Cuba, con el pueblo cubano”.
Durante el encuentro con los obispos, que se prolongó hasta el almuerzo, el cardenal Bertone les entregó un mensaje enviado por el Santo Padre, donde expresaba que “rememorar diez años después aquellas inolvidables jornadas para la Iglesia y el pueblo cubano, vividas también bajo la mirada emocionada de todo el mundo, es sin duda un deber de gratitud para con mi venerado Predecesor, así como manifestación de un ardiente propósito de renovar el auténtico impulso evangelizador que él dejó profundamente impreso en el corazón de todos”.
En otra parte del mensaje, tras evocar los valores cristianos presentes en el alma de la Nación cubana, Benedicto XVI dice a los obispos que el “alma cubana… hoy necesita de vuestra generosa solicitud pastoral para reavivarla cada vez más, mostrando que la Iglesia, centrando su mirada en Jesucristo, tiende a hacer el bien, a promover la dignidad de la persona y, sembrando sentimientos de comprensión, misericordia y reconciliación, contribuye a la mejora del hombre y de la sociedad”.
En sus propias palabras a los obispos, el cardenal Bertone manifestó que “el Papa conoce bien la situación de la Iglesia cubana, la lleva en su corazón y la tiene muy presente en sus oraciones. Por eso espera con vivo deseo la próxima visita ad limina de los obispos cubanos (a fines de abril), para poder así encontrarlos personalmente y estrechar los vínculos de comunión que tan fuertemente unen a los Pastores de esta noble Nación con la Sede Apostólica”. Así mismo, dijo confiar en que la celebración del décimo aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba “contribuya a dar un nuevo impulso a las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica en Cuba, para que en espíritu de respeto y entendimiento mutuo, la Iglesia pueda llevar a cabo plenamente su misión, estrictamente pastoral y al servicio de sus fieles, con la debida libertad”.
Escuela para aprender de Jesús
En horas de la tarde del jueves 21 de febrero, y durante su primer día de visita a Cuba, el señor cardenal Tarcisio Bertone SDB, transmitió a los alumnos del Seminario Archidiocesano “San Carlos y San Ambrosio” el saludo paterno de Su Santidad Benedicto XVI, quien de manera especial “los mantiene presentes en su oración” para que Dios “los sostenga en su gracia” en el camino que recorren para llegar a ser pastores de su rebaño.
El Secretario de Estado de la Santa Sede recordó a los seminaristas que la Iglesia tiene puestos sus ojos en ellos, como motivo de esperanza para quienes aman a Cristo y se esfuerzan por difundir su Evangelio. Les alentó a convertirse en futuros sacerdotes que sobresalgan por su doctrina y celo apostólico, con dedicación intachable a su misión evangelizadora.
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En un diálogo ameno, el cardenal Bertone identificó el tiempo en el Seminario como una escuela para aprender de Jesús mediante una continua profundización en su palabra y misión. “Permanezcan con Él –precisó–, y asuman sus mismos sentimientos, identifíquense con su afán por hacer en todo momento la voluntad del Padre, imiten su entrega generosa y déjense conquistar por su amor sin límites”.
De imprescindible catalogó el estudio riguroso, ordenado y concienzudo, que no debe limitarse a la mera superación de unos requisitos académicos, pues la trascendental labor que les aguarda exige de una preparación integral, profunda y completa, que devele una sólida formación humana y cultural.
Acompañado por el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana y por el nuncio apostólico en Cuba
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Al finalizar la misa en la Plaza de la Catedral, el cardenal Bertone saludó a los fieles. |
monseñor Luigi Bonazzi, el cardenal Tarcisio Bertone se reunión también con el equipo de formadores de este histórico colegio donde cursan sus estudios jóvenes de las once diócesis de Cuba.
En horas de la noche, todos los seminaristas asistieron a la santa misa que ofició el representante de la Santa Sede en la Plaza de la Catedral de La Habana.
La Iglesia busca ampliarse
“Colocada como llama en el corazón de la humanidad, como levadura y sal entre los hombres de cualquier raza y cultura, la Iglesia pide ser reconocida y respetada en su misión, sin ánimo de imponer, sino de proponer el evangelio a cuantos encuentra en su camino.”
Así conducía su homilía el cardenal Tarcisio Bertone SDB, durante la celebración Eucarística queofició en la Plaza de la Catedral de La Habana el jueves 21 de febrero.
El atrio de la histórica Catedral se convirtió en un gran presbiterio que acogió además a la casi totalidad de los obispos cubanos, entre ellos el arzobispo de laArquidiócesis, cardenal Jaime Ortega Alamino, y el nuncio apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonanzzi, quienes concelebraron junto al visitante.
Pequeña resultó la plaza de la Catedral para abrigar a los miles de fieles que desde comunidades lejanas se trasladaron desde bien temprano hasta el corazón mismo de la Arquidiócesis para participar de la Eucaristía y transmitirle a Su Santidad el saludo cordial y amoroso de una Iglesia viva.
Ante todos los que participaron en la misa, entre quienes estaban además, pastores de otras confesiones cristianas, autoridades del gobierno y Estado cubanos, religiosos y religiosas, así como personal diplomático acreditado en la Isla, el también miembro de la familia salesiana, destacó que “la realidad de la Iglesia en Cuba a través de los siglos ha sido una presencia beneficiosa marcada por una intensa acción educativa de promoción humana y de respeto a la vida de toda persona”. Aseguró que, fiel a las enseñanzas de Cristo, “la Iglesia aspira a estar cada vez más presente y activa en medio de la sociedad con las modalidades propias del mundo actual, llevando a cabo su
A su llegada al aeropuer apremiante misión de to de Santa Clara, el carenseñar, sanar, asistir denal Secretario de Estadoal pobre y promover fue recibido por monseñorla dignidad de todos Arturo González, obispolos seres humanos”. diocesano, y autoridadesAntes de concluir, el Secretario de Estado del Vaticano transmitió dó a la sede episcopal, enla cercanía espiritual galanada con las banderasde Su Santidad, quien, de Cuba y la Santa Sede yprecisó “sigue con paun gran retrato deterna solicitud la vida Benedicto XVI junto a sude la Iglesia en Cuba y Secretario de Estado. Unaha oído bien la invitamultitud de personasción del cardenal Jaiaguardaban al visitante denme Ortega de visitar la tro y fuera del edificio. AllíIsla”. En el año 2005, el propio cardenal Bertone transmitió al Papa la invitación del entonces presidente cubano Fidel Castro.
Especial emoción despertó la entrega al cardenal Ortega de una casulla del papa Juan Pablo II como recuerdo de la visita del Sumo Pontífice a Cuba en enero de 1998.
Junto a religiosos y religiosas
A las 7:30 de la mañana del viernes 22, el cardenal Bertone celebró la eucaristía con las religiosas carmelitas y dominicas de clausura, en el Convento Santa Teresa de las Madres Carmelitas Descalzas, en El Vedado.
Después de desayunar en la clausura con las religiosas, el cardenal Secretario de Estado se trasladó al templo que se levanta junto al Convento, donde se reunió con representantes de la Conferencia Cubana de Religiosos (CONCUR), tanto cubanos como extranjeros, que prestan sus servicios en la Isla. Algunos de ellos se trasladaron desde otras diócesis para compartir con el enviado pontificio. La hermana Gloria Pérez Pupo MIC, presidenta de la CONCUR, dio la bienvenida al cardenal en nombre de todos.
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Encuentro con los religiosos en la Iglesia y Convento de Santa Teresa. |
En sus palabras a los religiosos y religiosas, tras indicar “el afecto e interés de toda la Iglesia” por quienes desarrollan su servicio pastoral en Cuba, los animó a sobreponerse a la difícil situación que suelen enfrentar: “Que la penuria de medios o las insuficientes infraestructuras, así como otras delicadas situaciones, sean para ustedes, más que una contrariedad, una oportunidad privilegiada para vigorizar la confianza en Dios, cuyos designios de amor nunca defraudan. Sus ansias de superación y su perseverancia en el bien obrar mostrarán la belleza de nuestra fe y serán un remedio eficaz ante los posibles brotes de secularización y abatimiento”.
Al finalizar su discurso a los miembros de la CONCUR, el cardenal Bertone sostuvo un |
animado diálogo con los presentes, lo que le permitió conocer de primera mano cómo desarrollan su misión evangelizadora en Cuba. Acompañaron al cardenal esa mañana el nuncio apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonazzi, y monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana y encargado de las relaciones con la CONCUR por la COCC.
Santa Clara: la ciudad del Papa
A las cinco de la tarde, el cardenal Tarcisio Bertone partió desde el aeropuerto “José Martí” hacia Santa Clara. El viaje se realizó en un avión cedido por las autoridades cubanas para todo el traslado entre las diferentes diócesis. En la comitiva que acompañó todo el tiempo al Secretario de Estado de la Santa Sede estuvieron, entre otros, el cardenal Jaime Ortega, monseñor Juan García, monseñor Luigi Bonazzi y Eumelio Caballero, viceministro de Relaciones Exteriores.
A su llegada al aeropuerto
de Santa Clara, el cardenal
Secretario de Estado
fue recibido por monseñor
Arturo González, obispo
diocesano, y autoridades
locales. Inmediatamente el
cardenal Bertone se trasladó
a la sede episcopal, engalanada
con las banderas
de Cuba y la Santa Sede y
un gran retrato de
Benedicto XVI junto a su
Secretario de Estado. Una
multitud de personas
aguardaban al visitante dentro
y fuera del edificio. Allí
fue agasajado con los versos musicalizados
del poeta y prócer nacional
José Martí, interpretados por un coro
de niños, a quienes obsequió un rosario
bendecido por el Santo Padre.
Al canto de “cultivo una rosa blanca… para un amigo sincero”, el cardenal Bertone respondió que quería ser un amigo sincero de esta diócesis, que visita por tercera vez, y como prueba de ello mostró a todos el pectoral que llevaba en esa ocasión, un regalo del obispo Fernando Prego, ya fallecido y primer pastor de esta sede.
En sus palabras de bienvenida, monseñor Arturo González, obispo de Santa Clara, expresó su profunda gratitud al “poder compartir unas horas con Su Eminencia el cardenal Bertone y sus acompañantes, que indudablemente será para nosotros un paso del Señor, un momento de gracia. ¡Qué pena que sean tan pocas! –agregó en tono humorista y melancólico–, pues como decimos en Cuba, ‘la alegría en casa de los pobres dura poco’”.
Hablando español, el Secretario de Estado de la Santa Sede agradeció el canto de los niños, especialmente de una niña solista del coro a quien sonriente le llamó “digna de la Scala de Milán”. El cálido recibimiento concluyó con la famosa “Guantanamera” interpretada por el coro de niños, mientras un sonriente Secretario de Estado de la Santa Sede batía palmas y movía ligeramente los pies al ritmo de la música.
Tras la cena ofrecida por el obispo, tuvo lugar un concierto de música cubana interpretado por dos coros locales. Al final de la noche, monseñor Arturo González obsequió al cardenal Bertone un báculo elaborado con maderas preciosas, obra de un artesano bayamés.
La mañana del sábado 23, el cardenal Tarcisio Bertone se trasladó a la zona preparada para la celebración eucarística, no lejos del lugar donde Juan Pablo II celebrara su primera misa en Cuba, el 22 de enero de 1998, dedicada a la familia. En esta ocasión, la misa se celebró en la calle conocida como la Doble Vía, en una de cuyas aceras se levantó el conjunto escultórico dedicado al fallecido pontífice.
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En Santa Clara, junto a monseñor Arturo González, obispo de la diócesis. |
Varios miles de fieles se concentraron desde horas tempranas en la zona, con banderas cubanas y de la Santa Sede, carteles que identificaban sus parroquias y fotografías de Juan Pablo II. Concelebraron junto al cardenal Bertone varios obispos cubanos, así como el nuncio apostólico en Cuba. En representación de las autoridades civiles estuvieron el vicepresidente del Consejo de Estado Esteban Lazo, el ministro de Cultura Abel Prieto, y Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba.
En su homilía, el Secretario de Estado de la Santa Sede invitó a todos a tener “la valentía de ser testigos de la caridad de Cristo allá donde estemos, ya sea en el hogar o en la fábrica, en |
el hospital o por la calle. Las circunstancias podrán cambiar, lo que debe permanecer inmutable es nuestra identificación con los sentimientos y las actitudes de Jesús. Entonces, lograremos con su gracia edificar una civilización en donde la mentira, la injusticia, la opresión o la violencia sean derrotadas por la fuerza del perdón y la verdad”.
El cardenal usó el báculo que recibió la noche anterior, y al concluir la santa misa obsequió al obispo González una casulla con el escudo de Juan Pablo II, un cáliz y una reliquia de santa Clara de Asís.
La ciudad de Santa Clara, ubicada 300 kilómetros al este de La Habana, es una prueba de la singularidad que vive la Iglesia Católica en Cuba: aunque con no pocas limitaciones para desarrollar su misión pastoral, logró levantar aquí un bello monumento público para honrar la memoria del desaparecido Papa. Al concluir la eucaristía se procedió a la inauguración y bendición de la obra. En sus palabras para la ocasión, el cardenal Bertone expresó: “El monumento erigido aquí al recordado Pontífice es también un signo de que aquella peregrinación suya sigue iluminando hoy a la Iglesia y a los cubanos que anhelan los más altos valores espirituales para ellos y su querida Patria”.
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El monumento está compuesto de un amplio arco, truncado en su parte izquierda donde, visualmente, intercepta una torre circular rematada en cruz, que se eleva más de siete metros sobre el suelo. Debajo del arco, sobre un pedestal, una estatua dorada de Juan Pablo II saluda con su mano derecha mientras en la izquierda lleva su famoso báculo del crucificado. Al fondo, la obra se completa con una pared de ondulantes elevaciones que recrea en su superficie la imagen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, cuyo manto rompe las proporciones y se prolonga horizontalmente, como queriendo abarcar todo el espacio. La escultura de Juan Pablo II, de 2.20 metros de alto y elaborada en Italia, es un regalo del cardenal Bertone, y fue integrada en el monumento diseñado y construido por especialistas de Santa Clara.
Al llegar al aeropuerto “Antonio Maceo”, el cardenal Bertone fue recibido por monseñor Pedro Meurice, arzobispo emérito de Santiago de Cuba, así como por |
El cardenal Bertone inauguró el monumento
a Juan Pablo II en Santa Clara. |
representantes de las autoridades de la provincia. Lacomitiva se dirigió inmediatamente a El Cobre. A lo largo del recorrido, cientos de gen “por medio de nuestro compromiso cristiano”.
“En el santuario del Cobre –continuó el arzobispo García– se puede seguir la historia de la patria cubana, pues esta se puede escribir a través de las ofrendas y exvotos que los fieles han puesto a los pies de la Virgen como gesto de amor y agradecimiento a lo largo de estos 400 años. Porque ella congrega por igual al trabajador del campo y al científico, al deportista y al estudiante, al artista y al hombre sencillo que apenas sabe leer, al que vive en Cuba o está lejos de la Patria, a la madre que sufre por el hijo enfermo o preso y a la que se alegra por el éxito de los suyos.”
A continuación dio inicio el rezo del Rosario, en el que el canto y la música fueron también oración a Dios y a la Virgen. Música y cantos interpretados armoniosa y magistralmente por el Coro de la Catedral de Santiago de Cuba, El Cobre Steel Band, el grupo Los Guanches, el padre Jorge Catasús y todo el pueblo de Dios allí reunido. Tras finalizar cada Misterio, grupos de jóvenes colocaban delante del altar, a los pies de la Virgen, sus ofrendas: la antigua bandera cubana, la tabla donde se halló flotando la imagen de la Virgen, exvotos, flores, velas encendidas.
Antes de finalizar el rezo del Santo Rosario, el cardenal Tarcisio Bertone,
Varias veces, en una mañana soleada, el cardenal Bertone afirmó que esta era “la ciudad del Papa”, en clara alusión a la buena acogida que ha tenido el monumento, único de su tipo en Cuba. Y es que para los santaclareños la Calle de la Doble Vía, la misma que conduce a la loma del Capiro donde Juan Pablo II presidió la misa hace diez años y que acoge ahora su estatua, es ya la “calle del Papa”.
La Iglesia espera que este lugar se convierta en sitio de peregrinación, “motivo de reflexión e inspiración” para los fieles, como indicó también el cardenal Secretario de Estado. “Desde ahora –dijo–, este espacio monumental recordará a los cristianos que por aquí transiten un acontecimiento que marcó un hito en la historia de la Iglesia y de Cuba, indicándoles al mismo tiempo el compromiso de ser testigos de la verdad del Evangelio y de transmitirla a las nuevas generaciones. Es de esperar que este monumento no se reduzca a un objeto de contemplación o admiración, sino que sea un motivo de reflexión y de inspiración para proseguir por el camino de fe y de la construcción de un mundo mejor y más fraterno, que es la razón por la cual ha sido erigido”.
Con los jóvenes
La intensa jornada continuó con el traslado a Santiago de Cuba, para rezar el Santo Rosario con los jóvenes en la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad.
Al llegar al aeropuerto “Antonio Maceo”, el cardenal Bertone fue recibido por monseñor Pedro Meurice, arzobispo emérito de Santiago de Cuba, así como por representantes de las autoridades de la provincia. La comitiva se dirigió inmediatamente a El Cobre. A lo largo del recorrido, cientos depersonas saludaban a los integrantes de la caravana. Alas 5:45 p.m., en la puerta del Santuario, monseñor Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, recibió al Secretario de Estado de la Santa Sede. Unas dos mil personas ocupaban el interior del templo y sus alrededores. Un cerrado aplauso acompañó el paso del cardenal Bertone por el pasillo central del Santuario hasta que se arrodilló en el reclinatorio, frente a la bendita imagen de la Virgen, coronada por Juan Pablo II el 24 de enero de 1998.
Al saludar al cardenal Bertone, monseñor Dionisio García evocó la visita de Juan Pablo II, “sus gestos de simpatía” así como su “exhortación a mantener viva” la presencia de la Virgen “por medio de nuestro compromiso cristiano”.
“En el santuario del Cobre –continuó el arzobispo García– se puede seguir la historia de la patria cubana, pues esta se puede escribir a través de las ofrendas y exvotos que los fieles han puesto a los pies de la Virgen como gesto de amor y agradecimiento a lo largo de estos 400 años. Porque ella congrega por igual al trabajador del campo y al científico, al deportista y al estudiante, al artista y al hombre sencillo que apenas sabe leer, al que vive en Cuba o está lejos de la Patria, a la madre que sufre por el hijo enfermo o preso y a la que se alegra por el éxito de los suyos.” A continuación dio inicio el rezo del Rosario, en el que el canto y la música fueron también oración a Dios y a la Virgen. Música y cantos interpretados armoniosa y magistralmente por el Coro de la Catedral de Santiago de Cuba, El Cobre Steel Band, el grupo Los Guanches, el padre Jorge Catasús y todo el pueblo de Dios allí reunido. Tras finalizar cada Misterio, grupos de jóvenes colocaban delante del altar, a los pies de la Virgen, sus ofrendas: la antigua bandera cubana, la tabla donde se halló flotando la imagen de la Virgen, exvotos, flores, velas encendidas. Antes de finalizar el rezo del Santo Rosario, el cardenal Tarcisio Bertone, emocionado y feliz, dirigió unas palabras a los presentes. “Con los Misterios de Gozo –dijo– hemos recordado esta tarde la encarnación y la vida oculta de Cristo. Según las palabras del Ángel, María se hizo templo de Dios de una forma única: fue Madre del Hijo de Dios (…) Del mismo modo que en momentos decisivos para la cristiandad se invocó a la Virgen del Rosario como propiciadora de la salvación, también el pueblo cubano en momentos cruciales de su propia historia, se ha confiado a la Virgen de la Caridad”.
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Con los jóvenes en El Cobre. |
Finalmente, invitó a los jóvenes a continuar propagando la obra de la Iglesia: “Queridos jóvenes, gracias por su significativa presencia, que nos habla de un país joven con un futuro prometedor. Demuestren a la sociedad actual que, como decía el Papa Juan Pablo II, ‘pueden ser modernos y seguir a Jesús’ (Oración al final de la Ceremonia de Canonización en Madrid, 4.5.2003). Ustedes son los herederos de la memoria de las comunidades cristianas que, en medio de pruebas y dificultades, han sabido transmitir a lo largo de la historia su fe genuina. Ahora les corresponde ser el presente y el futuro de la Iglesia en Cuba. Esto debe animarles a crecer cada día más en la fe y a entregarse desinteresadamente, aun a costa de sacrificios, a la causa del Evangelio, y a trabajar en favor de todos, especialmente de aquellos que más los necesitan: los pobres, los marginados, los excluidos, los enfermos”. |
Antes de concluir la velada, el cardenal Bertone obsequió al arzobispo de Santiago de Cuba una casulla con el escudo de Juan Pablo II, así como cuatro casullas con los colores de cada tiempo litúrgico al Santuario de la Virgen de la Caridad.
La diócesis, creada por Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, es la más joven de Cuba. El 75 por ciento de su territorio es rural y montañoso. En ella trabajan 12 sacerdotes, para una población de medio millón de habitantes. Al momento de su creación existían 19 comunidades, pero el trabajo pastoral iniciado por su primer obispo, monseñor Carlos Baladrón, junto al esfuerzo misionero desarrollado por sacerdotes, religiosos y laicos, y continuado por el actual obispo, ha permitido llegar hoy a más de 200 comunidades.
Después del recibimiento en el aeropuerto, el grupo encabezado por el cardenal Secretario de Estado se dirigió rápidamente a la plaza “Pedro Agustín Pérez”, en el centro de la ciudad, donde los fieles aguardaban para participar en la eucaristía, prevista para las nueve de la mañana.
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Miles de fieles procedentes de la misma ciudad como de apartadas regiones diocesanas portando carteles para identificar sus comunidades, así como otros venidos de las diócesis de Holguín y Santiago de Cuba, saludaron al cardenal Bertone y dieron vivas al Papa y a la Iglesia.
En sus palabras de saludo al enviado pontificio, monseñor Wilfredo Pino expresó su esperanza de que la misión de la Iglesia continúe ampliándose en aquel territorio. “Es verdad que sólo tenemos 12 sacerdotes y 15 templos –dijo monseñor Pino– por lo que la casi tota
emocionado y feliz, dirigió unas palabras a los presentes. “Con los Misterios de Gozo –dijo– hemos recordado esta tarde la encarnación y la vida oculta de Cristo. Según las palabras del Ángel, María se hizo templo de Dios de una forma única: fue Madre del Hijo de Dios (…) Del mismo modo que en momentos decisivos para la cristiandad se invocó a la Virgen del Rosario como propiciadora de la salvación, también el pueblo cubano en momentos cruciales de su propia historia, se ha confiado a la Virgen de la Caridad”. |

El cardenal Bertone entrega al arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García, una lámpara encendida
para ofrecerla a la Virgen de la Caridad. |
Finalmente, invitó a los jóvenes a continuar propagando la obra de la Iglesia: “Queridos jóvenes, gracias por su significativa presencia, que nos habla de un país joven con un futuro prometedor. Demuestren a la sociedad actual que, como decía el Papa Juan Pablo II, ‘pueden ser modernos y seguir a Jesús’ (Oración al final de la Ceremonia de Canonización en Madrid, 4.5.2003). Ustedes son los herederos de la memoria de las comunidades cristianas que, en medio de pruebas y dificultades, han sabido transmitir a lo largo de la historia su fe genuina. Ahora les corresponde ser el presente y el futuro de la Iglesia en Cuba. Esto debe animarles a crecer cada día más en la fe y a entregarse desinteresadamente, aun a costa de sacrificios, a la causa del Evangelio, y a trabajar en favor de todos, especialmente de aquellos que más los necesitan: los pobres, los marginados, los excluidos, los enfermos”.
Antes de concluir la velada, el cardenal Bertone obsequió al arzobispo de Santiago de Cuba una casulla con el escudo de Juan Pablo II, así como cuatro casullas con los colores de cada tiempo litúrgico al Santuario de la Virgen de la Caridad. |
Bajo el sol de Guantánamo
El domingo 24 de febrero, a las 8:00 a.m. se despidió el cardenal Bertone de la ciudad y arquidiócesis de Santiago de Cuba. Treinta minutos más tarde, el avión que le trasladaba aterrizó en el aeropuerto de Guantánamo, donde le esperaba monseñor Wilfredo Pino, obispo de Guantánamo-Baracoa, junto a representantes del gobierno provincial.
La diócesis, creada por Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, es la más joven de Cuba. El 75 por ciento de su territorio es rural y montañoso. En ella trabajan 12 sacerdotes, para una población de medio millón de habitantes. Al momento de su creación existían 19 comunidades, pero el trabajo pastoral iniciado por su primer obispo, monseñor Carlos Baladrón, junto al esfuerzo misionero desarrollado por sacerdotes, religiosos y laicos, y continuado por el actual obispo, ha permitido llegar hoy a más de 200 comunidades.
Después del recibimiento en el aeropuerto, el grupo encabezado por el cardenal Secretario de Estado se dirigió rápidamente a la plaza “Pedro Agustín Pérez”, en el centro de la ciudad, donde los fieles aguardaban para participar en la eucaristía, prevista para las nueve de la mañana. Miles de fieles procedentes de la misma ciudad como de apartadas regiones diocesanas portando carteles para identificar sus comunidades, así como otros venidos de las diócesis de Holguín y Santiago de Cuba, saludaron al cardenal Bertone y dieron vivas al Papa y a la Iglesia.
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Monseñor Wilfredo Pino (derecha) acompaña al cardenal Bertone en la procesión de entrada de la misa celebrada en Guantánamo. |
En sus palabras de saludo al enviado pontificio, monseñor Wilfredo Pino expresó su esperanza de que la misión de la Iglesia continúe ampliándose en aquel territorio. “Es verdad que sólo tenemos 12 sacerdotes y 15 templos –dijo monseñor Pino– por lo que la casi totalidad de nuestras comunidades debe reunirse en casas, portales, pasillos y patios a la sombra de árboles, hasta el día en que se nos permita construir los templos que necesitamos. Los terrenos, las tablas de palma, las pencas de guano para los techos y el deseo de muchísimos cubanos de que se les construya su iglesia, ya los tenemos. Confiamos también en que muchos jóvenes generosos de esta diócesis escuchen la voz del Señor que los llama al sacerdocio y sepan responder valientemente a su llamada”. |
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| Así comenzó la Santa Misa, correspondiente al Tercer Domingo de Cuaresma. El estrado de la plaza fue presbiterio, desde donde el cardenal Bertone dirigió su homilía a los presentes. Comenzó sus palabras agradeciendo a todos por su presencia. “En este clima de fiesta y de alegría espiritual quiero darles a todos las gracias por su acogida: sé que desde hace tiempo se han preparado con gran esmero para esta visita mía y soy consciente del trabajo que les ha costado. Gracias por todo a cada uno de ustedes”. Añadió que traía para todos el saludo del Papa Benedicto XVI, quien “sigue y anima su camino de vida cristiana en esta querida Comunidad diocesana… a la que las pruebas y los sufrimientos la han hecho todavía más solícita y firme en la fe”. Al referirse al crecimiento anunciado por el obispo diocesano, advirtió que este hecho “representa un gran signo de esperanza, no sólo para su tierra y para su Iglesia local, sino también para la Iglesia universal y para el mundo entero”.
Tras referirse al pasaje evangélico del día –el encuentro de Jesús con la mujer samaritana que le da de beber–, invitó a todos a seguir con fidelidad a Cristo, que no defrauda, y se refirió a la crisis que golpea a tantas familias. “Sé de los sufrimientos presentes en el corazón de muchos jóvenes y conozco también el dolor de los niños y adolescentes que han padecido la separación de sus progenitores y los ha obligado a crecer sin disfrutar de la unión de sus padres. Esto ha provocado en ellos a menudo un dramático desequilibrio afectivo, con nocivas consecuencias a largo plazo para el desarrollo armónico de la persona”. Por tal motivo, invitó a los padres a “no escatimar sacrificios para mantener unida la familia, siendo ejemplo de fidelidad matrimonial, buscando siempre el bien del cónyuge y no dejándose vencer por caprichos dañinos. Este ejemplo ayudará a los hijos y les mostrará que se pueden vencer las dificultades de la vida con el respeto mutuo, con el diálogo franco, con la oración en familia y con un amor sincero y profundo”.
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Finalmente, refiriéndose al momento presente de la sociedad cubana, dijo: “El Papa desea que éste sea un período en el cual el pueblo cubano crezca unido y solidario gracias al diálogo paciente y perseverante, gracias a gestos de reconciliación y de pacificación que abarquen a todos los sectores de la sociedad. Sólo con el camino de la concordia y la comprensión se curan los corazones, y se sanan definitivamente las heridas provocadas por las tensiones del pasado”.
Antes de dar la bendición final, el cardenal Secretario de Estado entregó un crucifijo a cada representante de todas las comunidades eclesiales de la diócesis, y obsequió al obispo diocesano un cáliz, una casulla y un busto de San Antonio María Claret, quien fuera obispo de toda la región oriental en el siglo XIX. Monseñor
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Más de 200 comunidades católicas existen hoy en Guantánamo. |
Wilfredo Pino solicitó al cardenal Bertone que entregara el premio correspondiente al Primer Lugar, obtenido por un equipo diocesano, en la copa de volleyball “Juan Pablo II”. Al concluir la santa misa, todos los presentes hicieron el recorrido hasta la sede del nuevo Obispado de Guantánamo-Baracoa, el que sería inaugurado esa mañana por el cardenal Tarcisio Bertone. Horas más tarde, el cardenal Secretario de Estado y el grupo que le acompañó en su recorrido pastoral a Santa Clara, Santiago de Cuba y Guantánamo, regresó a La Habana.
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Últimos días en La Habana
La mañana del lunes 25, el cardenal Tarcisio Bertone fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque. En el encuentro oficial en la sede de la Cancillería cubana, participaron además representantes del Gobierno cubano y del Comité Permanente de la COCC. Ambas partes conversaron sobre la Iglesia y su lugar en la sociedad cubana. Al concluir el encuentro, el cardenal Bertone y el ministro Pérez Roque ofrecieron una conferencia de prensa conjunta.
Luego tuvo lugar una recepción ofrecida por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba al cuerpo diplomático acreditado en Cuba con motivo de la visita del cardenal Secretario de Estado. Después de saludar a los presentes, el cardenal Bertone dirigió un breve discurso a los diplomáticos, unas “breves palabras –dijo– a las relaciones entre la Iglesia y el Estado, dada su relevancia en la historia pasada y reciente de la Nación cubana”. Tras citar la instrucción Dignitatis humanae para exponer el concepto de libertad religiosa de la Iglesia, añadió que “la libertad religiosa no sería integral y verdadera si no comportara también una dimensión pública, ya que la misma naturaleza social del ser humano exige la posibilidad de expresar externamente los actos internos y profesar su credo de manera comunitaria. Por lo tanto, la libertad religiosa no pertenece sólo al individuo, sino también a la familia, a los grupos religiosos y a la Iglesia misma. Un Estado que quiera respetar esta libertad no puede eximirse de crear condiciones propicias para el desarrollo de la vida religiosa, de manera que los ciudadanos tengan la posibilidad real de ejercer sus derechos y cumplir con sus obligaciones espirituales”. Así mismo, afirmó que “Iglesia y Estado son dos instituciones que han de poder dialogar al mismo nivel”, y lograr resultados que sean “respetados y tutelados por ambas partes”. Finalmente, indicó que la Iglesia necesita libertad para desarrollar su actividad pastoral, de acuerdo con sus propias normas, “sin que esto sea considerado por parte de los fieles como una concesión, una gracia o un simple favor de la autoridad civil. La libertad religiosa no debe ser ‘concedida’, sino ‘reco
Echó por tierra los argumentos que erróneamente limitan el actuar de la Iglesia a quienes quieran adherirse a ella y no le otorgan, por tanto, algún lugar en la constitución de una ética social. En este sentido, aclaró que “la Iglesia ofrece una sabiduría milenaria, que pone a disposición nocida’” por la constitución del país, al tiempo que la Iglesia “está llamada a respetar… las leyes del país”.
A las 4:00 p.m., el Secretario de Estado la Santa Sede arribó al Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde ofreció la conferencia “La cultura y los fundamentos éticos del vivir humano”. Hace diez años, Juan Pablo II visitó este lugar, donde reposan los restos del Siervo de Dios Padre Félix Varela, para encontrarse con representantes del mundo de la cultura de Cuba.
Con una imprescindible evocación al padre Varela y a Juan Pablo II, a quienes calificó como “egregios modelos de humanidad”, reconocidos unánimemente como hombres de paz y de bien, incluso por aquellos que no comparten sus ideales ni sus creencias, el cardenal Bertone compartió con importantes y reconocidos intelectuales cubanos sus reflexiones sobre la cultura como apoyo e inspiración para la ética.
Luego de alertar sobre las teorías relativistas que dejan fuera de sus consideraciones grandes cuestiones de la existencia humana, como los problemas de la ética y la estética, la metafísica y, sobre todo, el problema de Dios, el cardenal Bertone destacó la necesidad de “postular con fuerza la existencia de un orden de verdades que trasciende los condicionamientos personales, culturales e históricos y que conserva validez permanente”.
Echó por tierra los argumentos que erróneamente limitan el actuar de la Iglesia a quienes quieran adherirse a ella y no le otorgan, por tanto, algún lugar en la constitución de una ética social. En este sentido, aclaró que“la Iglesia ofrece una sabiduría milenaria, que pone a disposición de todos los pueblos y todas las culturas, convencida además de que es posible un diálogo y un enriquecimiento mutuo (…) Ella, al proponer con respeto su propia visión del hombre y de los valores, contribuye a la creciente humanización de la sociedad”.
En consonancia, el representante de la Santa Sede alentó a encontrar caminos concretos para que “cultura y ética, Iglesia y sociedad, puedan colaborar en la construcción de un mundo más humano, anclado en los grandes valores de nuestra sociedad: la libertad, la paz, la solidaridad, la justicia y el desarrollo integral de la persona, de todo el hombre y de todos los hombres”.
La jornada del lunes concluyó con una cena ofrecida por el Cardenal Tarcisio Bertone en la Nunciatura Apostólica, al Comité Permanente de la COCC y a representantes del gobierno cubano. Entre los últimos, asistieron los vicepresidentes Esteban Lazo y Carlos Lage.
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Durante el encuentro con la familia Salesiana, el cardenal Bertone saluda a Sor Flaminia, religiosa italiana que llegó a Cuba en 1930. |
El martes 26 de febrero concluiría la visita a Cuba del cardenal Secretario de Estado. No obstante, este día mantendría bien ocupado al enviado pontificio. La jornada se inició a las 7:30 a.m. con un encuentro con la “Familia Salesiana” en la casa de las Hijas de María Auxiliadora en Peñalver. Siendo él mismo salesiano de formación, el cardenal Secretario de Estado quiso sostener este encuentro, que comenzó con una misa en la capilla que, durante años, ha acogido a miles de jóvenes en las convivencias de verano de la arquidiócesis de La Habana. Estuvieron presentes sacerdotes salesianos que prestan servicios en varias diócesis cubanas, así como religiosas y laicos miembros de los Cooperadores salesianos y las Devotas de María Auxiliadora.
En su homilía durante la misa, expresó su alegría por estar entre los salesianos, “en esta casa, donde se respira un ambiente de paz, y que se puede considerar como el símbolo de una presencia salesiana ininterrumpida”. Al evocar el trabajo de Don Bosco, |
| recordó que el santo patrono de la juventud añadió, al amor paterno y preventivo, “aquella amabilidad que invita a la persona amada a corresponder a ese amor, superando todas las barreras y deficiencias (…) Esta importante tarea no era necesaria sólo en su tiempo. Sé que todos ustedes están empeñados en ella y realizan este hermoso quehacer con ahínco y constancia”. Más adelante tuvo especiales palabras de elogio para una religiosa salesiana italiana que ha trabajado en Cuba durante ocho décadas. “No puede faltar una palabra de especial reconocimiento para Sor Gesuina Flaminia Lecchi Alborghetti, bergamasca, quien, nada más profesar como Hija de María Auxiliadora en agosto de 1930, viajó a esta noble Nación y, desde entonces, se encuentra aquí sirviendo con abnegación y modélica solicitud a Dios y a sus hermanos. La felicito sinceramente porque he sabido que pronto cumplirá, si Dios quiere, los setenta y ocho años como Misionera en Cuba y cien años de edad”. |
Al concluir la celebración, el cardenal oró en la capilla privada de las hermanas salesianas y después desayunó en compañía de todos los presentes. Al terminar el encuentro de Peñalver, el cardenal Bertone realizó una rápida visita, no programada, al Oratorio salesiano de la Parroquia María Auxiliadora, en la Habana Vieja, donde se realizan obras de mejora en colaboración con la Oficina del Historiador de la Ciudad.
El programa de la mañana concluyó con una visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), ubicada al oeste de La Habana, donde estudian medicina 10 mil jóvenes procedentes de decenas de países de América, Asia y África. Tras ser recibido por las autoridades académicas, el cardenal Bertone se reunió en un teatro de la Escuela con una representación de los estudiantes y les dirigió un discurso en el que, entre otras cosas, destacó el encuentro de Juan Pablo II, hace diez años, con el mundo del dolor durante su visita a Cuba. “Al encontrar a la comunidad de la Escuela Latinoamericana de Medicina, me viene a la mente la atención que el Santo Padre dedicó al mundo del dolor en el Santuario de San Lázaro. Con las palabras que pronunció en aquella ocasión, los saludo hoy a todos ustedes, que con competencia y dedicación utilizan los recursos de la ciencia para aliviar el sufrimiento y el dolor. La Iglesia estima su labor pues, animada por el espíritu de servicio y solidaridad con el prójimo, recuerda la obra de Jesús que ‘curaba a los enfermos’ (Mt 8, 16)”.
En otro momento afirmó que “…la necesaria especialización de los estudios superiores no debería fragmentar el saber, ni empobrecer otras vertientes de la formación intelectual, humana y religiosa. La apertura de la razón a todas sus dimensiones y a la fe, quedando a salvo siempre la debida especialización que requiere todo estudio universitario serio… En este sentido, valoro los esfuerzos que se hacen con el fin de que los estudiantes tengan espacios para participar en las actividades pastorales, litúrgicas y catequéticas que se ofrecen en esta Escuela de Medicina”.
Al finalizar sus palabras, los estudiantes obsequiaron al cardenal una estola elaborada por artesanos, y otros expresaron ideas y sentimientos sobre
su fe y su experiencia de vida en Cuba.
Al mediodía, tras concluir su visita a la ELAM, el cardenal Bertone regresó a la NunciaturaApostólica, donde se reunió por 30 minutos con representantes de la prensa católica en Cuba, a quienes respondió algunas preguntas en relación con su visita.
Durante el encuentro, el cardenal Bertone aseguró que las autoridades oficiales prometieron una mayor apertura en medios de comunicación social. Y retomando la teoría del presidente italiano Giulio Andreotti sobre la “política de los pequeños pasos”, recordó que nada es imposible y que las promesas abren paso a las esperanzas.
Reconoció además el entusiasmo de los jóvenes cubanos y del pueblo en general con su visita, la que para él, como hombre de fe, significó un acercamiento a la historia cultural y espiritual de Cuba.
Junto a los comunicadores católicos cubanos estuvo monseñor Wilfredo Pino, obispo de Guantánamo-Baracoa y presidente de la Comisión de Medios de Comunicación de la COCC.
Un último encuentro
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| A las 4:00 p.m., horas antes de regresar a Roma, el cardenal Tarcisio Bertone fue recibido en la sede del Consejo de Estado por el presidente Raúl Castro Ruz, convirtiéndose así en el primer alto representante de un Estado extranjero que se encuentra con el nuevo presidente cubano. Raúl Castro Ruz recibió también al cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, a monseñor Juan García, obispo de Camagüey y presidente de la COCC, monseñor Emilio Aranguren, obispo de Holguín, y a monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, todos miembros del Comité Permanente de la COCC, así como al nuncio apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonazzi. Por la parte oficial cubana participaron en el encuentro los vicepresidentes del Consejo de Estado Carlos Lage y Esteban Lazo, el ministro de Relaciones Exteriores Felipe Pérez Roque, la señora Caridad Diego, Jefa de la Oficina de Atención de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba, y el embajador de Cuba ante la Santa Sede, Raúl Roa. |

Antes de regresar a Roma, el cardenal Bertone
fue recibido
por el presidente Raúl Castro Ruz. |
Después de un intercambio inicial en grupo, el presidente Raúl Castro y el cardenal Secretario de Estado de la Santa Sede sostuvieron un diálogo privado durante 55 minutos.
Finalmente, a las 11:00 p.m., el cardenal Tarcisio Bertone regresaba a Roma. Antes de partir, leyó ante los obispos cubanos, las autoridades del país y la prensa que acudió al aeropuerto “José Martí”, una declaración final donde sintetizaba sus intensas jornadas vividas en Cuba.
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