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por Clara del PIÑAL RIVERO |
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La flor de la Pasión o Pasionaria es realmente interesante. Durante la conquista fue descubierta en tierras de América del Sur, los españoles la identificaron desde entonces como símbolo de la Crucifixión de Cristo: en ella llama la atención la corona de filamentos que pueden ser coloreados y representan la corona de espinas y las cinco llagas del Señor.
En los pistilos, de forma muy peculiar, vieron los clavos y en las anteras de los estambres los martillos que los hundieron en su cuerpo.
El conjunto de piezas florales que integran la corola (pétalos y sépalos) equivale a los diez Apóstoles, pues no contaron a Pedro ni a Judas, a uno por negar a Jesús y al otro por traicionarlo. Las hojas digitadas de la planta sugieren las manos de los perseguidores que manejaban los látigos.
Las flores de las distintas especies pueden ser blancas o púrpuras y pertenecen al género Passiflora. |
Algunas producen frutos comestibles con los que se preparan
jugos y dulces, de las más conocidas entre nosotros es el maracuyá.
Los frutos tienen una coloración amarilla o morada y son muy ricos en vitamina C.
Bibliografía:
Enciclopedia Cultural UTHEA, 1957. Ed. México, Tomo XII.
Botánica, Orestes Cendrero, 1957. |
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