¡Cristo vive! Fue esta la expresión repetida por casi un millar de jóvenes reunidos en la casa salesiana de Peñalver los días 5 y 6 de abril, para celebrar la resurrección del Señor. La Pascua Joven 2008 marcó la edición 25 de estos encuentros en nuestra arquidiócesis, y sirvió también para reflexionar sobre lo acontecido desde la primera, celebrada en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced en 1983. |
por Orlando MÁRQUEZ HIDALGO |
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Convocados por la Comisión diocesana, los jóvenes habaneros comenzaron este año su celebración a las 3:00 p.m. del sábado 5, con una reflexión bíblica y una caminata desde el Primer Anillo de La Habana hasta la finca de las religiosas salesianas. Vinieron de toda la diócesis, eran jóvenes de entre 16 y 30 años, y no faltaron católicos extranjeros que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
En esta ocasión hubo también sana alegría, tanto música para bailar y karaoke con premios para los mejores intérpretes, como voleibol y dominó. Sin embargo, las cosas han cambiado. Antes, una mañana y una tarde de un mismo día bastaban para que los jóvenes celebraran |
su encuentro pascual, pero desde hace dos años se comienza en la tarde y se prolonga hasta el otro día, por lo que se debe pernoctar en el campo pascual. El sacerdote Israel Pérez está a cargo de la pastoral juvenil diocesana y explica las razones del cambio. “La Pascua joven había caído en una monotonía que los muchachos estaban ya rechazando. Ahora es más masivo, vienen hasta los catecúmenos, pero este encuentro con Cristo se da con seis horas de vigilia de oración en la noche, la presencia de varios sacerdotes para el que desee confesarse o conversar. Queremos explotar los elementos que propicia la noche, las luces, la fogata, con el uso de textos bíblicos como el de la zarza ardiente, cuando Moisés encuentra al Señor, y los jóvenes encuentran a Jesús en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, que permanece expuesto toda la noche”.
Al ponerse el sol concluyeron los juegos y los bailes. Tras la comida se proyectó un video con las historia de estas celebraciones. A continuación monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, habló sobre el Cristo resucitado que espera a todos en la eucaristía. Grupos de jóvenes se acercaron a la confesión, otros rezaron ante el santísimo. Después de la bendición con el Santísimo llegó el tiempo para el descanso. Unos pudieron dormir sobre las mantas colocadas en el suelo, otros pasaron la noche en vela, rezando o repasando la experiencia del día.
La Pascua Joven concluyó con la Santa Misa presidida por el pastor de todos, el cardenal Jaime Ortega, iniciada a las 7:00 a.m. del domingo. Siguiendo el evangelio del día –el encuentro de Jesús resucitado con los discípulos de Emaús–, el arzobispo de La Habana invitó a los presentes a ser discípulos y llevar, a los jóvenes de nuestra sociedad que no conocen la Fe, la Verdad de Cristo resucitado que supera toda falsa expectativa.
Atrás quedaba la celebración pascual de los jóvenes habaneros. ¿Qué ocurrirá en los doce meses que nos separan de la próxima? El padre Israel dice que tras 25 años, los retos de la pastoral juvenil han cambiado también. “Estamos pasando de una pastoral de eventos, como son las convivencias de verano, los campamentos de verano o la misma pascua joven, a una pastoral de seguimiento o de proceso sostenido para que los jóvenes mantengan vivo su encuentro con Jesús y se impliquen en la pastoral de su comunidad”.
De este modo los jóvenes regresaron a su vida diaria. Saben que, efectivamente, Cristo vive. Dar testimonio de ello al mundo es su compromiso. |
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