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Felo Ramírez
Felo Ramírez:
orgullo de la narración deportiva
por Nelson de la R. Rodríguez

SU NOMBRE LO ESCUCHÉ POR PRIMERA vez en la voz de otro grande. Fue un día de 1990 cuando el profesor Eddy Martin nos habló a un grupo de aspirantes a narradores y comentaristas deportivos de Rafael “Felo” Ramírez, uno de los más importantes profesionales de la prensa deportiva cubana de todos los tiempos.


Confieso que jamás había oído hablar de él. Era lógico que así ocurriera, el bayamés había emigrado a Puerto Rico en 1961 y otros nombres asumieron el protagonismo. Sin embargo ahí estaba él, en la historia del periodismo deportivo, y como ocurre con los imprescindibles, siempre es y será un punto de referencia.

Hoy quiero dedicar unas líneas para que las nuevas generaciones conozcan al único narrador deportivo cubano que tiene un espacio en el Salón de la Fama en Cooperstown y que aún pasadas las ocho décadas de vida se mantiene activo trasmitiendo las incidencias de cada juego de los Marlins de la Florida junto a uno más conocido de la afición cubana, el villaclareño Luis “Yiki” Quintana.

Ramírez se inició como narrador de Béisbol en la emisora capitalina Radio Salas, en el año 1945,...


Nacido en Bayamo, Ramírez se inició como narrador de Béisbol en la emisora capitalina Radio Salas, en el ya lejano año 1945, fecha en la que llegó a La Habana complaciendo el deseo del padre quien soñaba con verlo graduado de abogado. Pudo más la pasión por el deporte y pronto dejó la carrera de Derecho. En su primera experiencia compartió honores con verdaderos maestros de la locución como Cuco Conde, Manolo de la Reguera y Orlando Sánchez Diago. En su segundo año fue seleccionado por la Asociación de la Crónica Radial e Impresa (ACRI) como el mejor narrador deportivo del año.

Poco tiempo después pasó a la plantilla de la COCO , hasta que en 1949 Gaspar Pumarejo lo contrató para trabajar en Unión Radio. Fue en esa emisora en la que por primera vez se utilizó en una transmisión la pareja del comentarista y el narrador. Al efecto, Felo Ramírez compartió las incidencias con René Molina. Esa forma de trasmitir marcó un hito en la historia de las transmisiones deportivas radiales.

Al finalizar la temporada de la Liga Profesional Cubana de Béisbol, Felo Ramírez narró desde La Habana la primera Serie del Caribe, ganada de modo invicto por el club Almendares con Fermín Guerra como manager.

Un año después, en 1950, la voz de Felo Ramírez llegaría a todo el continente con el inicio de la célebre “Cabalgata Gillete” de la cadena internacional NBC. En ese programa compartió los micrófonos con otro inmortal de la narración, el argentino Eloy “Buck” Canel, el mismo que popularizó entre otras frases aquella de “No se vayan que esto se pone bueno”. Ambos narradores se conocieron durante una Serie del Caribe en Caracas, Venezuela. Juntos, durante años, narraron un juego semanal y la Serie Mundial.

En 1954 Ramírez abandonó Unión Radio y pasó a la CMQ , planta que en su momento era la más importante de América Latina en Radio y Televisión.

El triunfo de la Revolución encontró a Felo Ramírez trabajando como siempre e incluso en 1961 unió su voz a la de Rubén Rodríguez y René Molina para trasmitir el Campeonato Mundial Amateur que se celebró en Costa Rica.

Poco tiempo después salió de la Isla y se fue a vivir a Venezuela. Rápidamente se convirtió en la voz de los Industriales de Valencia haciendo pareja con otro grande de la narración en ese país, Delio Amado León, y luego en la temporada invernal narró los partidos de los Navegantes de Magallanes.

Sin embargo, Felo Ramírez aspiraba a más, y en 1962 se fue a Puerto Rico donde se reencontró con su antiguo compañero de batería en Cuba, René Molina. Ambos comenzaron a narrar los partidos de los Senadores de San Juan y revivieron el programa “Gran Stan” con el que alcanzaron una gran popularidad.

Entre las grandes hazañas que les ha tocado narrar se cuentan, el partido perfecto lanzado por Don Larsen, en la Serie Mundial de 1956; el hit 3 mil del puertorriqueño Roberto Clemente y el cuadrangular 715 de Hank Aaron. Precisamente las grabaciones de esos momentos acompañan su imagen en el Hall de la Fama.

Felo fué honrado en el 2001 con el Premio: “FORD C. FRICK”

La entrada al llamado “Templo del Béisbol” es el acontecimiento más importante de su carrera y accedió de forma directa luego de obtener el Premio “Ford C. Frick”, el cual reconoce cada año a un narrador o comentarista deportivo por su trayectoria y contribución al Béisbol. Ford C. Frick fue pionero de las trasmisiones de Béisbol porradio y fue presidente de la Liga Nacional desde 1943 hasta 1951, año en que comenzó a fungir como Comisionado.

El Premio ha honrado a solo tres narradores latinoamericanos: el argentino Buck Canel en 1985, el ecuatoriano Jaime Jarrín en 1998 y Felo Ramírez en el 2001.


Interrogado sobre su presencia en el Salón de la Fama , Ramírez dijo: “Es difícil describir lo que uno siente, es un impacto tremendo, una mezcla de alegría y lágrimas. Nunca pensé que pudiera ocurrir a pesar de que había rumores; eso sí, siempre pensaba que si iba a ocurrir, que ocurriera en vida, y no como a Buck Canel, quien fue honrado después de fallecido”, afirmó.

La carrera de Felo Ramírez en los Estados Unidos alcanzó prominencia cuando aparecieron los Marlins de la Florida en 1993. El entonces presidente de la organización H. Wayne Huisenga contrató a Felo para narrar los partidos en idioma español. En esa primera etapa el bayamés volvió a hacer pareja con su gran amigo y compatriota Manolo de la Reguera. En 1999 se le unió el boricua Jesús “Chu” Díaz y un año más tarde compartió la cabina con otro conocido de la afición cubana, Angel Miguel “Tito” Rodríguez, el mismo que narrara para la capital los duelos de Industriales junto a Armando Fernández Lima. Lamentablemente “Tito” falleció de manera prematura y a partir de ese momento entró en escena “Yiki” Quintana.

Con los Marlins, Felo Ramírez ha sido testigo de los triunfos en las Series Mundiales de 1997 y el 2003.

A Felo Ramírez se le deben frases como: “Se va elevando… y la bola se llevó la cerca”, “ahí viene el envío…bola” y “…están ganando los Marlins”. Él posee un estilo netamente beisbolero. No atiborra a los oyentes con montones de estadísticas, no utiliza frases rebuscadas, no es un especialista meteorológico ni tampoco está al tanto de la forma en que se visten los aficionados. Simplemente describe lo que pasa en el terreno de forma que el oyente sepa con seguridad lo que está ocurriendo e imagine lo que va a ocurrir. Su voz ha estado presente en más de 30 Series Mundiales y Juegos de Estrellas y luego de las dos temporadas ganadas por el equipo de la Florida recuerda con mucho cariño la primera que escenificaron los Gigantes de San Francisco y los Yankees de New York, así como los juegos sin hit ni carreras lanzados por Al Leiter, Kevin Brown y A. J. Burnett.

Hombre casero por excelencia, Felo Ramírez está entre los grandes narradores del Béisbol en toda la historia. Reconoce que la gran diferencia entre la pelota de ahora y la de antaño es el dinero, cree que el mejor bateador de la historia ha sido Ted Williams, el más completo Willie Mays y duda entre elegir a Sandy Koufax y Warren Spahn como el mejor pitcher zurdo que ha visto lanzar.

Para él, solo han existido dos amores eternos: el Béisbol y el de su esposa Luisa, a quien acompañó hasta el momento de su muerte. Pese a su edad, Felo Ramírez aún tiene sueños. Él, que narró el juego inaugural del estadio del Cerro anhela volver a narrar en ese recinto. Con ocho décadas en los hombros, Felo Ramírez sigue disfrutando su trabajo y lo seguirá haciendo mientras tenga voz y fuerzas. Él es, sin dudas, un orgullo de la narración deportiva que se va más allá de las fronteras de nuestra Isla para adueñarse de la inmortalidad a escala universal.


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