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- Epílogo de un torneo.
por Fernando Rodríguez. |
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La etapa final, los play-off de la Serie Nacional cubana, llegaron a su fin. Santiago de Cuba revalidó su condición de campeón ante Pinar del Río. Fue una final sin grandes atractivos, fue un clásico paseo para los titulares nacionales, quienes se merecen el triunfo por su gran desempeño. Es una provincia que recoge los frutos del buen trabajo desde la base, aunque gracias también a que no ha sufrido el éxodo de peloteros que acompaña a los conjuntos de Industriales, Villa Clara y Pinar del Río. Solo Villa Clara pudo parar un poco el tren oriental al ganarle dos partidos.
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por Nelson de la R. Rodríguez

Yulieski Gourriel.l
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Pero, dejando a un lado las incidencias competitivas de los play-off en sí, el momento es oportuno, como pocas veces, para revisar el nivel de la actual pelota nacional. Estos juegos post temporada regular, dejan ver de forma fehaciente los problemas que atraviesa la calidad del Béisbol en Cuba. No es bueno querer tapar el sol con un dedo. Duele ver y ofende a los conocedores aficionados cómo el pésimo arbitraje decide juegos y campeonatos. Strikes que se pasan de los límites establecidos y no lo son ni en la archiconocida esquina |
| de Tejas. Jugadas en las bases que se saben injustas sin la necesidad de la cámara lenta. Eso sin hablar del pensamiento técnico-táctico de directores, pitchers y de los bateadores. ¿Qué le pasa a un cuarto bate que no hace swing a la pelota con tres bolas sin strikes y hombres en circulación?, o ¿un director enviando a su tercer bate a tocar bola sin outs y hombre en segunda, o sea en posición anotadora? La defensa ha bajado muchísimo, muchos apuntan hacia el gran bote de la pelota Mizuno 150, pero los terrenos en su gran mayoría dan grima. En el partido decisivo de la semifinal occidental hubo dos bounce que, gracias a la dureza extrema del estadio espirituano, hicieron que Sancti Spíritus llegara empatado a extra ining con los vueltabajeros, por suerte, ganó el que más merecía la victoria, pero es inadmisible que algo así tuviera incidencia decisiva en el torneo. |
Los play off cubanos son copia vulgar de la estructura establecida en las Grandes Ligas. Salta a la vista que en la Nacional cubana es suficiente con ocho equipos y no los 16 de ahora. Cuando los ocho clasificados llegan a los play-off lo hacen sin profundidad en los staff de pitcheo y son sometidos a varios juegos consecutivos o muy seguidos de la etapa post temporada. Por ejemplo, Yuliet López, el lanzador estelar de Villa Clara solo le pudo lanzar en una ocasión a Santiago de Cuba, team de gran ofensiva, pues los santiagueros llevaban varios días esperando por su nuevo equipo rival en la semifinal oriental. ¿Cómo Industriales permite 24 carreras en un partido y puede ser barrido por el menos ganador de los clasificados? |
También la disciplina deja que desear, la de los aficionados, peloteros y árbitros. Deplorable la actitud de varios integrantes de Pinar del Rio en el último choque contra Sancti Spíritus. No menos lo fue la decisión oficial de suspender por el resto de la final y el torneo al masajista, delegado y cargabates de Pinar. Es increíble que a Pedro Luis Lazo, principal responsable de la indisciplina, solo lo suspendieran un partido, así como a otros lanzadores pativerdes. Entendemos que no se les sancione drásticamente, pues el espectáculo de la final iría mas abajo, unido a las posibilidades vueltabajeras de triunfo, pero de ahí a hacer el ridículo con medida desproporcional con personal auxiliar y menos responsable del escándalo público televisado... No se puede aparentar energía así, el resultado es inverso. Era preferible una amonestación pública a todos y la suspensión colectiva de los mencionados en el primer juego de la final.
Avergüenza ver cómo un equipo hace 12 carreras y pierde por nockout. Más pena da que nos jactemos de eso. En lenguaje beisbolero –bien cubano– eso es pelota de manigua. Si hubiera solo ocho equipos, olvidando un poco la injustificada territorialidad devenida de la estructura política administrativa del país desde 1976 –el Béisbol debe ser menos local y político–, se mejoraría el techo de la pelota cubana. Los play-off no serían tan extensos y ganarían en espectáculo. No hay que olvidar que los espirituanos y cienfuegueros siguen sintiendo como villaclareños y |

Pedro Luis Lazo. |
los restantes cuatro territorios orientales son fieles a Santiago de Cuba cuando éste enfrenta en el terreno otro seleccionado del occidente o centro del país.
Se da el caso que en algunas de estas provincias muchos de sus aficionados no lo son de su conjunto local, sino de Villa Clara o de Santiago. Así que se puede simplificar, reducir la representatividad territorial en el campeonato cubano. Es perfecto el torneo de 90 juegos y que no se quiera dividir en dos torneos como antes, Nacional y Selectiva, pero se impone que sean, por lo menos, la mitad de equipos de ahora con los mejores valores del país. Se pueden mantener los 16 equipos en la Liga de Desarrollo. |

Antonio Pacheco. |
Nunca debieron desaparecer las Series Selectivas, el mejor Béisbol que se ha jugado en Cuba desde 1962. Es incuestionable que nuestra calidad ha bajado. No apostemos solo al team Cuba, el que por demás, ha reducido de forma considerable sus topes pre competencias fundamentales. Es necesario que los Yuliesky Gourriel, Alexander Mayeta, Yoandry Urgellés, Frederich Cepeda, Alexei Bell, Osmany Urrutia, Jonder Martínez y Yuniesky Maya se enfrenten, se fogueen a un mejor nivel, por lo menos nacionalmente. Así lo hicieron grandes de épocas no tan remotas –era más fuerte nuestra pelota–, como Pedro Medina, Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, Víctor Mesa, Pedro José Rodríguez, Julio Romero, Braudilio Vinent y Rogelio García, entre tantos. Se pudiera plantear que la pelota en eventos internacionales ya no es la misma, que ha visto muy mejorada su calidad con la inserción de los profesionales del exterior, los nuestros también lo son. Pero con una pelota nacional más fuerte, otro gallo cantaría. Tenemos que olvidarnos de conceptos errados y clásicos caprichos si queremos seguir en la élite mundial y deseamos que el pueblo siga más su deporte nacional y surjan nuevos valores con talento.
Los entendidos en el Béisbol criollo arman mucho alarde sobre la gran asistencia de público a los estadios durante los play-off, claro, lo comparan con lo sucedido en la temporada regular, que solo van los fanáticos cuando se enfrentan algunos de los |
| seis equipos más fuertes, el resto, salvo individualidades, no tiene sentido verlos. También la gente va a los estadios porque mejora la calidad al concentrarse los mejores –¿o menos malos?– equipos clasificados a la post temporada. Además, no hay muchas opciones buenas y baratas de distracción. Revisémonos y oremos porque los que deciden por el pueblo aficionado lo acaben de hacer bien. |
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