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ORA PRO NOBIS
Muere el Sol: la noche llega,
su manto el aura despliega,
la luna empieza a nacer,
todo al reposo se entrega…
Niña, ¿qué debes hacer?
debe acercarse a la orilla
la ligera navecilla,
debe el hombre descansar,
debe dormir la avecilla,
y un alma buena rezar.
¡Quién sabe cuántos tiranos
maltratan a tus hermanos,
y cuántos gimen a solas,
y cuántos alzan las manos
buscando apoyo en las olas!
Ruega , ruega… y en tu anhelo
llama al ángel del consuelo
y pídele caridad,
porque está mirando al cielo
la mísera humanidad. |
HASTA EL CIELO
Cesaron ¡oh mi Dios!, las alegrías
del amor terrenal con sus anhelos,
y ya empezaron a correr los días
del santo amor que seguirá en los cielos.
Ya no podrán borrar tiempo ni suerte
la imagen inmortal que el alma encierra;
yo te amaré del seno de la muerte
como tú me amarás desde la Tierra.
Sí, me amarás. La dicha no se olvida
ni el inmenso dolor de nuestra historia.
Al decirnos adiós en esta vida
nos citamos tú y yo para la gloria! |