Cuando circule esta edición de Palabra Nueva estarán por comenzar los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El 8 de agosto de 2008 a las 8 de la noche y 8 minutos se declararán oficialmente inaugurados.
Para ese momento, la llama olímpica flameará en el
pebetero. |
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por Nelson de la R. Rodríguez |
Sin embargo, como nunca antes, el fuego olímpico ha sido motivo de discordia, manifestaciones, protestas y hasta represión. Unos trataron de utilizarlo para dar a conocer las razones chinas para organizar los Juegos, otros (muchos por cierto) aprovecharon su paso para dar a conocer al mundo su desacuerdo con la situación que se vive en la zona del Tíbet.
Paradójicamente el lema de la antorcha es “Enciende la pasión y comparte el sueño” y cuando aparezca en el estadio olímpico habrá recorrido los cinco continentes durante 130 días, que los organizadores pensaron como “el viaje de la armonía”. Al término de 137 mil kilómetros de recorrido por 21 países y 136 ciudades la llama habrá encendido la pasión, aunque no precisamente en un viaje de armonía.
La pira de 72 centímetros de longitud y 985 gramos de masa construida a base de aluminio, tiene una parte superior blanca con formas estilográficas tradicionales chinas en rojo, tiene en su mitad el emblema oficial de los Juegos y los anillos olímpicos. En la parte inferior predomina el rojo y lleva la insignia “Beijing 2008”. |
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El artefacto, completamente reciclable y ecológico utiliza el propano como combustible, el cual produce una llama nítida y resistente contra el viento, la lluvia y la nieve, aunque los organizadores no previeron las protestas, que en más de una ocasión extinguieron su fuego.
La República Popular China se preparó para albergar los Juegos y para ello construyó increíbles estadios donde lidiarán los mejores deportistas del mundo. En una frase: destinaron miles de millones de dólares para demostrar su capacidad organizativa.
Sin embargo, los disturbios del Tíbet, el reclamo por la libertad de miles de presos políticos, por las personas ejecutadas cada año y las protestas contra el trabajo forzado para los niños, han acompañado el recorrido de la llama olímpica.
Los problemas comenzaron en la misma Grecia en el momento del encendido, que se produjo como es tradicional en la Antigua Olimpia cuando los rayos del sol coinciden en un espejo cóncavo cerca del templo de Hera. Ese día la policía del lugar tuvo que reprimir a dos |
manifestantes que burlaron el cordón de seguridad e intentaron interrumpir el discurso del Presidente del Comité Olímpico chino Liu Qi.
Una jornada antes, el cielo nublado no permitió que la antorcha se encendiera para el ensayo general de la ceremonia y para el siguiente día la celebración se adelantó una hora a causa de la amenaza de lluvia. Para los seguidores de los 12 dioses de la Antigua Grecia la ausencia del sol podía ser interpretada como el enojo de Apolo por la realización de los Juegos en China.
Poco después se confirmó el mal augurio cuando por primera vez en la historia un deportista se negó a portar la antorcha. El capitán de la selección india de Fútbol Taichung Bhutia decidió solidarizarse con la causa del pueblo tibetano y no colaboró con el recorrido. |
La historia de los boicots olímpicos no es nueva. Recordamos que en Moscú 80, 62 países decidieron no participar como protesta a la invasión soviética a Afganistán, cuatro años después los países del bloque del Este y Cuba decidieron no asistir a los Juegos de los Ángeles en 1984.
Sin embargo, esta vez las protestas son más clamorosas y a su paso por ciudades como San Francisco, Londres o París la situación ha sido bien complicada para los organizadores. En la capital inglesa la policía tuvo que transportar la llama en un autobús para evitar la furia de los manifestantes, mientras que en París los manifestantes apagaron el fuego en cinco oportunidades pese al despliegue militar. Para evitar tales desenlaces los responsables de su paso por San Francisco, acortaron y modificaron el recorrido.
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En cada país los activistas prode-rechos humanos se han dado cita desplegando carteles y pancartas en apoyo a la causa del pueblo tibetano. Una de las demandas es que la llama no pase por ese territorio, algo que pretenden los organizadores chinos en su plan de llevar el fuego olímpico hasta el monte Everest.
El paso por otros países no ha estado exento de dificultades. En Japón, por ejemplo, hubo peleas entre manifestantes chinos y tibetanos, las cuales dejaron cuatro heridos y cinco detenidos. También los portadores de la pira fueron atacados con basura y bombardeo de huevos, mientras un manifestante consiguió traspasar la barrera de seguridad y se acercó a uno de los relevistas gritando en inglés “Free Tibet!” (Tíbet Libre) antes de ser inmovilizado por varios policías.
La etapa japonesa, específicamente en la ciudad de Nagano, concluyó en el parque Wakasato, precedida por una oración en el templo Zenkoji para honrar la memoria de los chinos y tibetanos muertos en los disturbios de mediados de marzo en el Tíbet.
La historia se repitió en otros países de una u otra manera, y hasta Jacques Rouge, Presidente del Comité Olímpico Internacional, describió la reciente violencia en el Tíbet como “un asunto de gran preocupación para el COI” y agregó que si bien los Olímpicos “no serán una panacea para todos los males, representan una fuerza para el bien que podría generar un cambio. Creemos que China cambiará, al abrir al país al escrutinio mundial a través de los 25 mil periodistas que participarán en los Juegos”.
Sin embargo, los activistas tibetanos no están de acuerdo con su posición. Recientemente Tendo Degrre, uno de sus líderes dijo que el cambio solo se lograría si Rogge presionaba a China para impedir que la antorcha atravesara el Tibet y para obligar al gobierno a permitir el acceso de los periodistas en todo el Tíbet y el resto de China durante los juegos.
Por su parte los países de la Unión Europea, de la que Francia ostenta la presidencia en el segundo semestre del año, están divididos sobre la posibilidad de un boicot de la ceremonia de apertura, precisando que debe existir un diálogo constructivo con el Dalai Lama centrándose en el reconocimiento de la autonomía tibetana y la identidad espiritual, religiosa y cultural de ese pueblo.
Los especialistas recuerdan que al presentar la candidatura olímpica de Pekín las autoridades chinas afirmaron que ello contribuiría a la promoción de los derechos humanos en el país y que los Juegos no son solo una consagración económica. Sin los derechos humanos China no será nunca una verdadera gran potencia.
El recorrido de la llama olímpica ha sido el más accidentado de la historia, ojalá que en el momento del comienzo las partes implicadas hayan logrado a través del diálogo crear un ambiente de paz. Si así ocurre estaremos muy cerca de aquellos Juegos de la Antigua Grecia cuando hasta las guerras se detenían para su realización. |
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