Si tuviera que ponerle un título a estas líneas, seguramente me dejaría seducir por el siguiente: “Una aventura fraterna y ecuménica en la playa azul matancera”. ¿Los protagonistas? Nosotros, los catorce seminaristas de la arquidiócesis de La Habana junto a nuestro sacerdote responsable: monseñor Rodolfo Loiz.
Apenas dos días después de terminado otro intenso curso en San Carlos, los seminaristas habaneros –siendo fieles a la tradición–, partimos hacia la playa de Varadero para tomar una semana de descanso y convivir fraternalmente. Este año, nuestra convivencia tomó un matiz especial dado el lugar escogido. Con mucho amor, respeto y cariño fuimos acogidos en las instalaciones de nuestros hermanos de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Varadero.
Pudimos disfrutar de una atención esmerada y de un lugar limpio, bello y armonioso donde nos fue posible recuperar fuerzas, orar con tranquilidad, celebrar la Santa Eucaristía diaria, y aprovechar al máximo los encantos de la que es considerada por muchos: “la playa más linda del mundo”.
|
Contamos como siempre, con la habitual presencia paternal de nuestro arzobispo, el cardenal Jaime Ortega, con quien compartimos una especial jornada familiar. No olvidamos tampoco la alegre velada que disfrutamos en compañía de los seminaristas de la diócesis de Matanzas, que también estaban de convivencia en otro lugar de la playa.
La Iglesia Presbiteriana es una de las denominaciones cristianas tradicionales, surgida a partir de la reforma calvinista en Europa. Su obra evangelizadora y misionera se inició en Cuba en 1890. Tiene un fuerte sentido ecuménico y participa activamente en las jornadas de Oración por la unidad de los cristianos que promovemos los católicos.
La amistad y la comunión no se hicieron esperar entre seminaristas católicos y fieles presbiterianos. Con gusto
|
|
participamos en su culto dominical, que animamos con cantos, lecturas y prédicas solicitadas por el mismo pastor anfitrión: reverendo Joel Ortega Dopico. A él las gracias por su cálida acogida y por su confianza.
Creo que mucho aprendimos mutuamente. El amor humilde crea vínculos increíbles. Celebrando a los santos Pedro y Pablo cerramos nuestro período de convivencia. A ellos le pedimos por la unidad de nuestra Iglesia, deseando que formemos algún día “una misma realidad” con todos aquellos hermanos en Cristo con los cuales no estamos aún en plena comunión.
Sabemos que si este espacio de descanso fue posible, lo ha sido gracias a la generosidad de muchos hermanos de dentro y fuera de Cuba, que con su contribución trabajan por el futuro de la Iglesia en nuestra tierra. Llegue a ellos nuestra gratitud.
Aprovecho la ocasión para igualmente agradecer a todos los “amigos del seminario” que siguen orando por nuestra fidelidad. Gracias también a ustedes hemos terminado con éxito otro año más, que acorta la distancia de nuestra futura ordenación sacerdotal.
Nos volveremos a encontrar en septiembre. Nuestra sección le seguirá informando de cuanto acontece desde el seminario. |
 |
******************************************************************************************************************************
¡Anímate y escríbenos al seminario!
Seminario Diocesano “San Carlos y San Ambrosio”.
Apartado Postal: 180. C.P. 10 100, Municipio Habana Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba.
Teléfono: 862-8790
y 862-6989.
Nuevo e-mail: seminariosancarlos@iglesiacatolica.cu
Importante: Poner en el asunto el nombre del seminarista al cual está dirigido el mensaje.
Si sólo deseas comunicarte o solicitar información, poner en el asunto: Rogelio.
****************************************************************************************************************************** |
|