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CULTURA Y ARTE

  - Cintio: con memoria y sin olvido.
por María del C. Muzio.
- Arte Divino Arte.
por Nelson García.
  - Viengsay Valdés: la vida y la danza.
Por Laura Domingo Agüero
- Ángel Gaztelu.
por Jorge Domingo Cuadriello.
     

“Según lo he dicho muchas veces, cuando algunos amigos nos piden que escribamos nuestras memorias, ello coincide con el hecho de que empezamos a perder la memoria”.(1) Así comienza Cintio Vitier uno de sus últimos libros publicados. Este intelectual cubano de imprescindible presencia cuando vamos a hablar o escribir de nuestra literatura, vuelve a presentársenos ameno y enriquecedor para ofrecernos una visión familiar, cercana...
por María del C. MUZIO
Cintio Vitier
CINTIO:
con memoria
y sin olvido

Relacionado con la figura de Martí –del que es gran estudioso– y con el grupo Orígenes, del que forma parte junto a su entrañable Fina García Marruz, la obra de Cintio Vitier, por lo abarcadora, fundacional y dedicada al conocimiento de la cultura cubana, merecería más de un ensayo y no estas breves páginas periodísticas en que resulta imposible reflejarla en su totalidad.

He comenzado con su último libro publicado porque este me ha dejado el sabor del anhelo de continuación, pedido que espero no sea mío solo; y por supuesto, por la escasez de cuartillas publicables y mi propia limitación, me referiré únicamente a algunas obras que considero puntuales.

Su selección de Cincuenta años de poesía cubana (1952) o sus Poetas cubanos del siglo XIX (1969) han colaborado con el conocimiento y gusto por nuestros poetas decimonónicos y del inicio republicano.

Dos libros considero vitales para el estudio de dos grandes figuras del siglo XIX: el Epistolario de Juana Borrero (en colaboración con su esposa, 1966) y el Rescate de Zenea (1987), donde ilumina con fervor y rigurosidad histórica la imagen del poeta-mártir.

Mención especial merece Lo cubano en la poesía (1958), del que se cumple este año su cincuentenario; conferencias impartidas en el Lyceum de La Habana, en 1957, y llevadas a imprenta un año después. En el prólogo a la edición de 1998, escribe Abel E. Prieto: “Lo cubano en la poesía no puede leerse ni juzgarse como una historia de la poesía cubana, ni como crítica literaria, a la que siempre se reclama ‘objetividad’
y ‘equilibrio’. Debe leerse –siguiendo la sugerencia de su autor– como un poema; pero también como un programa, como un extenso y dramático manifiesto, que va mucho más allá que los sintéticos ‘editoriales’ de la revista Orígenes”.(2)

Cintio Vitier, junto a Fina, constituyen la “memoria viva” que nos queda del emblemático grupo Orígenes, mayoritariamente conformado por poetas, nombres imprescindibles de la literatura cubana, aunados en torno a la revista del mismo nombre. De Orígenes se ha escrito bastante, así como de la obra ensayística de Cintio, también vinculada a importantes revistas de la época como Clavileño, Espuela de Plata... sin olvidar su labor fundadora del Anuario Martiano cuando trabajaba en la Biblioteca Nacional. No obstante, en mi modesto criterio, quizás su obra poética ha sido un tanto opacada por lo grande de su quehacer ensayístico e investigativo; pero Vitier, también músico, según nos confiesa en sus Memorias y olvidos, es, esencialmente, un poeta. Dentro de esa producción poética destacan sus textos de preocupación religiosa:
Grupo Orígenes. Cintio es el primero en la fila de atrás, de derecha a izquierda.
Grupo Orígenes. Cintio es el primero en
la fila de atrás, de derecha a izquierda.
  Palabras de Nicodemo
Jn, 3.

El me dijo que era preciso
renacer, y yo le dije: ¿cómo?
¿a mis años puede un hombre
volver a entrar en el vientre de su madre?
Yo sentía mi rostro como una página escrita
en el viento y en la sombra
que hacían temblar nuestros cabellos
y nuestras simples vestiduras.
Las hojas también temblaban levemente,
con un sonido áspero y dulce, acariciando
los mediodías en el patio de la infancia.
Y él me dijo, y sus palabras
no parecían estar saliendo de sus labios
–¿tal vez porque la sombra los cubría, o porque era
tan ardiente su mirada?: Oye,
tienes que renacer en el agua y el espíritu,
y hacerte del espíritu, si quieres



entrar en el Reino... Todo era
como un encuentro casual y lejanísimo
de dos amigos, y él estuvo hablando
todavía un rato, y yo sentí de pronto
que me hablaba con cierta dureza,
como reprendiéndome, y después
nos separamos silenciosamente.
Pero ahora estoy oyendo sus palabras de otro modo,
como si hubieran pasado por el agua de mi sueño
y gotearan en la luz de la mañana,
en la blanca bocanada de la luz, en las mañanas de
mi infancia,
repitiéndome: si crees en mí,
si vuelves a nacer en el agua y el espíritu,
si te haces del espíritu...
Los niños pasan gritando por la ciudad vacía.(3)

Premio Nacional de Literatura en 1988, muchos son los reconocimientos y distinciones que ha recibido. Cintio constituye la imagen del intelectual culto, elegante, de pura cepa criolla –nieto de un general mambí e hijo del pedagogo cubano Medardo Vitier–, que ha dejado una impronta fecunda en nuestras letras. Ahora, cuando llega a sus 87 años de edad (nació el 25 de septiembre de 1923) resulta justo transmitir una felicitación a quien siempre se mantuvo fiel a su fe a pesar de todos los momentos adversos.

Notas:
(1) Vitier, Cintio, Memorias y olvidos, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2006, p.5.
(2) Vitier, Cintio, Lo cubano en la poesía, Ed. Letras Cubanas, 1988, p.7.
(3) Vitier, Cintio: Testimonios. 1953-1958. Ediciones Unión, La Habana, 1968, pp. 83-84.


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