|
|
Por Yarelis Rico Hernández
Fotos: Orlando Márquez |
“Debemos lograr una
colaboración genuina”
|
| Tras el paso por la Isla de dos huracanes, Cáritas Cuba, a través de sus representaciones diocesanas, se ha mantenido ofreciendo ayuda a los damnificados. A la demanda de las personas afectadas, la Iglesia ha respondido con alimentos, material de higiene, artículos del hogar y algún apoyo para techos, según declaró a Palabra Nueva Maritza Sánchez, directora de esta organización de la Iglesia Católica. |
Después del embate de Gustav en Pinar del Río y la Isla de la Juventud, Cáritas Cuba elaboró un primer informe con los principales daños ocasionados por el meteoro. En base a esta pesquisa, aportada por las Cáritas diocesanas a través de su voluntariado, se elaboró un presupuesto preliminar para responder desde adentro a las necesidades más apremiantes y solicitar ayuda externa.
“Era un desastre grande –destaca Maritza Sánchez–, pero muy localizado. Cuando Ike penetra en territorio holguinero, habíamos socorrido a más de 2 mil 500 familias en Pinar del Río, pero la catástrofe adquirió connotación nacional luego del paso de este nuevo huracán. En correspondencia con esta realidad elaboramos otro informe. Las Cáritas de Alemania, España y Suiza, así como Catholic Relief Service (CRS) de Estados Unidos, mostraron enseguida su interés en colaborar. Por su parte, Cáritas Internacional comenzó a coordinar ayuda desde otras redes nacionales.”
“Para organizar un poco la logística –precisa–, y dadas las condiciones y características de Cuba, sostuvimos una reunión con dirigentes y especialistas del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica (MINVEC), y se nos autorizó a hacer compras e importaciones. En el encuentro se acordó además que toda la ayuda proveniente de la Iglesia norteamericana y de personas de buena voluntad fuera coordinada y canalizada a través de CRS, por ser esta una institución que cuenta con la aprobación de ambos gobiernos. Asimismo, convenimos en que la mercancía que llegara por esta vía a Cuba no se situara en ningún almacén, sino que se enviara a la provincia que Cáritas decidiera. Una vez en los territorios, su recepción y distribución debe trabajarse en conjunto con las autoridades locales.”
Hasta el momento Cáritas Internacional, a través de su programa “Pedido de Emergencia”, ha logrado reunir al menos un millón de dólares para realizar compras en Estados Unidos mediante CRS y enviarlas por barco a Cuba. Se trata de alimentos, material de higiene y artículos para el hogar, fundamentalmente, pero esto aún está en negociaciones. Maritza se refirió también –sin especificar– al donativo brindado por la Santa Sede.
En Estados Unidos se lleva adelante una gran campaña para auxiliar a la Isla. En la arquidiócesis de Miami, Caridades Católicas y las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han organizado una colecta con fondos y artículos de toda índole. “Parte de los fondos de Cáritas Internacional y otras Cáritas –agrega– llegará directamente al país para que nosotros podamos comprar y apoyar también nuestra logística interna. En correspondencia, remitimos dinero a las Cáritas parroquiales para que realicen compras locales y ayuden a las familias sin recursos”.
“No es un trabajo a corto plazo, por esa razón tenemos mucho interés en que todo salga bien. Debemos lograr una cooperación genuina con las estructuras del Estado. Nosotros pasado mañana no seremos noticia y lo que ha ocurrido en Cuba se sentirá por largo tiempo. Con esta situación que vive el país se incrementan en gran medida los peligros de marginalidad, los riesgos de promiscuidad, la frustración por la pérdida de bienes materiales… Y eso, a la larga, puede afectar a la sociedad cubana seriamente.”
Sin dudas, el desastre que asola hoy a los cubanos es un desafío al estilo de trabajo actual entre Cáritas y las autoridades del país. De lograrse el diálogo y el entendimiento, Cáritas podría seguir trabajando en otras fases, como en la reconstrucción y nuevos proyectos de desarrollo. Al respecto, la directora de Cáritas Cuba apunta:
“Se necesita definitivamente cambiar, porque hasta ahora ha habido un acercamiento, pero no hemos logrado, todavía, un trabajo de conjunto, institucionalizado, con toda la confianza que exige y que pueda marcar una nueva etapa de colaboración en beneficio de todo el pueblo. Nosotros aspiramos, desde nuestra identidad y nuestro enfoque, a poner un granito de arena, no solo material, sino desde el punto de vista humano.” |
|