”Yo recuerdo que mamá compraba papel duro y hacía las montañas y le echaba cola arriba y con papel celofán hacíamos una cascada y con un cristal formábamos un lago, y en ese hacer el Nacimiento participaba toda la familia con entusiasmo. A mí aquello nunca se me olvida, como tampoco que en la víspera del día 25 de diciembre íbamos de casa en casa. Además estaba toda la familia... Mi madre era así. Tenía el protagonismo en todo. Me enseñó que la vida hay que aceptarla como viene, si eso que viene no es posible cambiarlo.
”Para que tengas una idea del carácter de mi madre, sucedió una vez que yo tenía un abrigo muy bueno y bonito de mangas tejidas. Y un día vino a mi casa un negrito amiguito mío que se llamaba Henry para enseñarme un humilde abrigo que le habían comprado. Fui al escaparate y le mostré el mío diciéndole que era mejor. Parece que mi madre me oyó. Se apareció y le dijo a Henry que me diera su abrigo y que yo le entregara el mío. La historia fue que pasé tres inviernos usando el abrigo de Henry hasta que después me compraron otro. La lección fue inolvidable.
”Esas actitudes de Tulita se explican porque ella fue maestra en el Surgidero de Batabanó, donde daba clases a muchachos muy pobres y aquella experiencia la golpeó mucho porque los hijos de los pescadores llegaban a la escuela con pústulas en la cabeza y se les desmayaban en el aula debido a la mala nutrición. Mamá tenía que pedir cartuchos en la bodega para ponérselos a sus alumnos en la cabeza porque la fetidez que expedían sus pústulas era insoportable. Eso fue por la década de los años 40, y la merienda escolar, que era una galletica con dulce de guayaba, no llegaba completa a los alumnos porque había empleados que se la robaban, y mi madre tenía que compartir a partes iguales para que todos alcanzaran. Eso lo viví yo. No es cuento.”
¿Y tu padre?
“Mi padre, Bebo, era todo un caso. Sargento de barrio y político, imagina tú…”
¿Cómo fue que empezaste a escribir?
“Fui una vez a una salita de teatro que estaba por La Rampa donde se representaba una obra de Grau Saumell que se llamaba Recuerdos de Tulipa . Recuerdo que estaba sentado mirando aquello cuando de pronto pensé: yo esto también lo puedo hacer. Y escribí mi primera obrita de teatro que llamé El regreso . Tenía entonces 22 años. Casi acababa de triunfar la Revolución. Por aquellos días trabajaba no recuerdo en qué ministerio (hay cosas que he querido olvidar y lo he logrado), y montamos la obra y se representó. Osvaldo Dragún, el teatrista, me preguntó si yo quería una beca sobre dramaturgia de dos años en la que solo me pagarían 80 pesos al mes, y acepté. Entonces, en 1961, comencé como alumno del seminario de dramaturgia donde también estuvieron Maité Vera, Brene y otros directores y actores notables, con excelentes profesores como Alejo Carpentier y la profesora mexicana Luisa Josefina Hernández.
”En el seminario escribí una obra entre los aficionados que se llamó Los ángeles no son dogmáticos . Trataba de un miliciano al que se le aparecía un ángel para decirle que no fuera extremista. Fue una obra muy simpática, y tuvo mucho éxito en aquel ámbito.
”Como el seminario de dramaturgia no nos garantizaba trabajo, cuando acabó regresé a trabajar a mi empresa, y en 1967 quedé excedente porque se dieron cuenta de que no hacían falta tantos contadores. Figúrate tú. Ya me había casado y mi hija estaba muy pequeña. De manera que fue una mala época. Gracias a Brene, que me dijo que hacía falta escritores de radio, pude empezar a resolver mi problema.
”Yo nunca había trabajado para la radio. Y allí me encuentro con Ñico Hernández, una persona extraordinariamente agradable, y con Tata Ramos. Los dos fueron muy amables conmigo y me ayudaron mucho a conocer aquel medio. Además conocí aquellos elencos formados por Parmenia Silva, Agustín Campos, Aurora Pita, Marta del Río, Marta Jiménez Oropesa… En fin tantos, muchos de los cuales ya se fueron de este mundo o del país o están retirados. Maravillosos como artistas y personas, a los que les debo lo mejor de lo que aprendí, porque tenían una gran escuela y siempre estaban dispuestos a ayudar a cualquiera. Radio Progreso era entonces un maravilloso universo de grandes profesionales, donde se aprendía lo mejor del complejo mundo de la radio. Ya yo había escrito algunas cosas para el teatro que me habían preparado un poco para hacer guiones dramáticos.
”Mi primera novela fue una adaptación de Fahrenheit 451 del novelista norteamericano Ray Bradbury, cuyo texto casi cambié completo. Creo que después hice otra adaptación pero de Las ilusiones perdida s de Balzac, a la que también le cambié casi todo el argumento porque muchas veces no puedo resistirme a la tendencia de crear con mis propios elementos. Recuerdo que para escribir aquella adaptación de Las ilusiones… me leí el texto muy rápidamente tomando notas a la ligera, y años después, cuando leí esa novela por puro placer, sin presión de trabajo, me asombré de que no pocas de las escenas que yo había inventado coincidían con la obra.
”Luego, recordando así de prisa, hice otra adaptación de Jane Eyre y más adelante mi primera novela original que titulé La canción del Chano cuya acción se desarrollaba en Irlanda, y es la que más me gusta a mí. Al mismo tiempo empecé a incursionar en guiones de aventuras, cuentos y teatro para radio.”
¿Conociste a Félix B. Caignet?
“Sí. Félix oyó mi adaptación de Gabriela, clavo y canela (yo le cambié el clavo por clavel) y por medio del actor Raúl Selis me invitó a que fuera a conocerlo a su casa. Caignet y Raúl eran amigos, y Raúl me llevó a su casa porque al viejo le gustaba el tipo de novela que yo estaba haciendo. Me dijo que se sentía muy contento de mi modo de escribir para la radio, y me enseñó su mundo fascinante. Él es el Escritor (ponlo con mayúscula) de la radio cubana. Es una persona cautivante y encantadora, y te digo es porque para mí nunca ha muerto. Genial y al mismo tiempo sencillo, acogedor y buena persona, tres virtudes difíciles de encontrar en un ser tan famoso. Me regaló un trébol de cuatro hojas que perdí a la semana. A mí las cosas no me duran, y si las quiero mucho se van de mi lado más rápido. Yo creo que se van para que las recuerde y así embellecerlas mucho más.
” Félix B. Caignet también fue compositor, provisto de una cultura impresionante. Y como todo el mundo sabe hizo El derecho de nacer , que mantuvo a toda Cuba pendiente de la radio, además de las aventuras de Chan Li Pó . Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, El derecho de nacer , ese culebrón cuyo género ha sido tan criticado, es la novela más popular de la radio cubana de todos los tiempos, tan famosa y criolla como en materia literaria lo es para nosotros Cecilia Valdés . ”
¿Cómo es tu método de trabajo?
“No lo tengo. Yo tengo una idea y de ella parto para hacer mis libretos. En ese proceso sale todo. Es como si escribiera a la escucha de un dictado. No hago escaletas.”
¿Cuáles son tus personajes más logrados?
“Todos, porque los he llevado a su pleno desarrollo de acuerdo con su rango dentro de la obra. Yo he dicho que el momento más duro para mí como escritor es cuando le pongo el punto final al último capítulo, porque tengo que abandonar ese mundo que durante algún tiempo me acompañó, y eso es muy doloroso. Solo pudiera comprenderlo quien lo experimenta. Yo quiero a todos mis personajes. Son como hijos, y los hijos se aman sean pacíficos o traviesos, bellos o feos.”
¿Qué aspectos de la existencia te interesa destacar en tus obras?
“Para mí no hay nada más importante que la familia. ¿Por qué me gusta tanto la Navidad ? Porque es el nacimiento de un niño en el seno de una familia, y esa es la historia más hermosa que pueda haber. Ahí está la fuerza de su representación.”
¿No te interesan otros aspectos?
“Todo gira en torno a la familia porque ella existe en un contexto, y cualquier situación, para bien o para mal de sus miembros, se refleja en su seno. Precisamente, uno de los grandes problemas que tenemos en Cuba consiste en la disolución familiar. Como sabes unos se van y otros se quedan esperando un reencuentro que pudiera ser aquí o allá.”
¿Y Elpidio Valdés?
“ Elpidio Valdés es de Juan Padrón.”
Pero tú hiciste una serie sobre Elpidio Valdés para la radio.
“La hice mientras Frank González pudo. Cuando ya él no pudo la acabé. Fueron numerosos capítulos. Te confieso que me divertí mucho haciéndolos. Hubo un capítulo muy simpático en el que Elpidio, Resople y Cetáceo deciden acabar con Juan Padrón para que no pueda seguir haciendo la serie. Entonces, vienen en una máquina del tiempo a La Habana , montan en una guagua de esas que le dicen camellos y de pronto Resople dice: ‘Ay, me llevaron el diente de oro'.
”Yo me divierto mucho escribiendo. Tengo una novela que se llama Lo que no se perdona , que salió al aire con mucho éxito. Lo interesante de esta novela fue que mientras yo la escribía me preguntaba ¿y qué rayos es lo que no se perdona? Ya iba por 20 capítulos escritos cuando comprendí el verdadero sentido de su título. Lo que no se perdonaba en la novela era no saber perdonar.
”Recuerdo también que en esa novela había un personaje llamado Machirán que era un esclavo, que su amo, interpretado en la novela por José Corrales, le había dado la libertad. Pero el amo había contraído una grave enfermedad y estaba a punto de morir. El esclavo no sabía qué hacer para salvarlo y se le ocurre cargarlo y llevarlo para la ceiba para evitar que la muerte se lo llevara. La muerte, una mujer que andaba en un burro, llega a la ceiba para llevarse al amo; pero como ese árbol en la mentalidad del esclavo es sagrado, ella no puede entrar. La muerte insiste. Entonces el esclavo la seduce, ella se deja poseer y luego olvida llevarse al amo. Solo así pudo el moreno librar de la muerte a aquel hombre en acción de gratitud.
”Esas son algunas de las soluciones que se me ocurren para resolver ciertas situaciones dramáticas, y me divierten mucho.”
¿Esa fue la novela que escuchaba un matrimonio que no podía tener hijos y descubrieron que un día alguien les puso en la puerta de su casa un niño recién nacido y ellos lo adoptaron y lo nombraron Machirán?
“Esa misma.”
Curiosa experiencia. ¿Cómo es un día habitual de tu vida?
“Yo veo películas hasta tarde en la noche, pero me levanto temprano y hago mandados y luego me pongo a escribir. A veces pasan semanas y no escribo; pero de pronto hago siete libretos en un día. O sea, no tengo disciplina para trabajar. Escribo cuando tengo ganas o empiezo a darme cuenta de que se me acaba el dinero. Creo que ese modo mío de trabajar obedece a mi carácter.
”Otras partes del día las dedico a leer o a escuchar música instrumental. Me gustan ciertas óperas y también la música cubana, pero sobre todo la de 1960 para atrás y no me preguntes por qué. En literatura prefiero a García Márquez. Su modo de representar la vida en sus obras, donde combina lo real con lo fantástico, tiene mucho que ver con la forma en que yo hago mis guiones. Carpentier me gusta pero no logro sentir lo mismo con Lezama Lima. Y ya que cuando llegaste me preguntaste si tenía mascota, ahora te voy a responder. Tengo un gato que se llama Michu y un perro que se llama Pirata y se llevan muy bien. Los quiero mucho, pero a veces se me olvida que tienen que comer. Creo que están aprendiendo a vivir sin comer, lo cual no es mala idea porque ahora al mundo le ha dado por convertir parte de los alimentos en combustibles.”
¿Por qué no escribes para la televisión?
“La televisión paga bien… pero prefiero la radio. En radio una actriz de avanzada edad puede darte el personaje de una joven y se pueden lograr otras muchas cosas que no las permitiría la televisión.”
¿Tienes alguna experiencia memorable sobre tus novelas?
“Sí. La que están pasando otra vez por Radio Progreso, Cuando la vida vuelve , en su momento tuvo una reacción sinceramente apoteósica por parte del público. Fue una novela de 216 capítulos que yo hice en homenaje a Félix B. Caignet, con una estructura dramática parecida a El derecho de nacer , y el culebrón funcionó de maravilla.
”El capítulo final de esa novela se trasmitió en vivo y con público en el estudio. El estudio no solo se llenó sino que quedó gente fuera de la emisora que oyó la novela en la calle. Creo que ha sido el único programa de radio trasmitido en vivo. Francamente, ese tipo de éxito me sorprendió.”
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