2. Según la fe cristiana, la humanidad y la creación entera están habitadas, animadas y acompañadas por Alguien que es amor y no sabe más que amar. Alguien, más íntimo a nosotros que nosotros mismos, deja su huella en ese anhelo de felicidad sin límites, y nunca satisfecho mientras caminamos en el tiempo. Así, la misma insatisfacción sugiere la confianza en nuestro destino de felicidad. Si el Dueño de la vida se ha manifestado en la conducta histórica de Jesucristo como amor a favor nuestro, ¿quién podrá apartarnos de este amor que garantiza nuestro destino último de felicidad, invencible por la muerte?
3. Nuestros hermanos difuntos son miembros de esta humanidad cuya vida participamos nosotros. Aquí estamos viendo cómo nuestra entrega por amor de los demás, nos beneficia, en primer lugar, a nosotros mismos que nos humanizamos, y consiguientemente a toda la humanidad, cuya única vida también crece con nuestra entrega. Este amor incluye y alcanza también a nuestros hermanos difuntos. La oración y la limosna pensando en ellos, nos hace a nosotros mejores y acrecienta la única vida de la humanidad, ese regalo de Dios misericordioso, que ya participan nuestros difuntos. Celebramos la memoria de nuestros hermanos difuntos porque quien no ama permanece en la muerte.
9 DE NOVIEMBRE. DOMINGO 32
ESPERAR CON SABIDURÍA
La Palabra : “ La Sabiduría nos sale al camino en todos nuestros pensamientos” (primera lectura); “por tanto velad” (Evangelio).
1. Independientemente de la respuesta que demos, la vida humana es continua expectativa de algo; se define como espera que unas veces termina en esperanza y otras en desesperación. Es importante que nos reconciliemos con nosotros mismos, aceptando esta condición. De lo contrario nos impacientamos y nos angustiamos inútilmente porque no llegamos a todo. La misma ansiedad produce hoy el estrés y la depresión.
2. En el tiempo y en el pueblo judío donde Jesús vivió y proclamó el evangelio, había religiosos muy bien situados económicamente que practicaban ciertos ritos. Con eso creían que todo estaba arreglado; podían dormir tranquilos, como las doncellas insensatas que, en vez de esperar la llegada del novio con lámparas encendidas, las apagaron y se echaron a dormir. El recién bautizado en la Iglesia , que se llamaba “neófito”, nuevo iluminado, también recibe una vela encendida símbolo de la fe.
3. ¿Qué significa realizar la existencia con la vela de la fe encendida? Sencillamente caminar con sabiduría. Y esta palabra en la revelación bíblica se refiere a la presencia y cercanía de Dios en nuestra vida. Ese Dios que en Jesucristo se ha revelado, compasivo y apoyando siempre la vida y la felicidad de los seres humanos, curando a los enfermos y rehabilitando a los excluidos. El encuentro personal con ese Dios es la clave para actuar con sabiduría. Versión histórica de la esperanza y única garantía de abrirnos confiadamente al porvenir.
16 DE NOV. DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO
NEGOCIAR CON LOS TALENTOS Y VIVIR SOBRIAMENTE
La Palabra : “No durmamos, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente” (segunda lectura). Parábola de los talentos (Evangelio).
1. Ya en los primeros años del cristianismo surgió la tentación de perder el tiempo con interrogantes sin respuesta: ¿cuándo tendrá lugar el fin de este mundo?, ¿cuándo intervendrá Dios definitivamente y se manifestará Jesucristo para consumar la obra de la salvación? Estas preguntas cuadraban bien en leyendas apocalípticas, que anunciaban catástrofes terribles al final de los tiempos y estaban muy extendidas en la cultura mediterránea donde se escribieron los escritos del Nuevo Testamento. Los evangelistas alertan a los primeros cristianos: “no tengan miedo”. Y lo mismo san Pablo: “ustedes son hijos de la luz, no de las tinieblas”. Entonces, no hay motivos para temer.
2. Sin embargo, de nuevo insiste san Pablo en dos cosas: no dormirse y vivir sobriamente. El evangelio concreta muy bien qué implica esta recomendación. Dice que el reino de los cielos se parece a un señor que dio a distintos hombres una cantidad de dinero para que negociaran. Evidentemente se refiere a las facultades y recursos que cada uno hemos recibido. Pero hubo uno que, en vez de invertirlo para producir riqueza, lo escondió en un agujero. En otras palabras, se echó a dormir. Es necesario que cada cual con responsabilidad y riesgo, empleemos nuestras facultades para dar fruto.
3. En nuestras sociedades, cada vez más obsesionadas por tener y consumir no solo cosas sino también personas, no se valora la sobriedad, es decir, tener y gastar lo necesario para vivir. El despilfarro desenfrenado de quienes tienen y pueden, nos está llevando al descalabro que hoy sufre la economía mundial y cuyas consecuencias pagan los pobres. La primera lectura de hoy habla de la “mujer hacendosa que trabaja con destreza, que abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre”. A eso llama san Pablo “estar vigilante y vivir con sobriedad”.
23 DE NOV. DOMINGO 34 DEL TIEMPO ORDINARIO
CRISTO REY: UNA EXTRAÑA REALEZA
La Palabra : “Dios será todo en todo” (segunda lectura); “tuve hambre y me diste de comer” (Evangelio); “reino de justicia, de amor y de paz” (plegaria de acción de gracias).
1. Hoy ya quedan pocos reyes, hasta los reyes magos van desapareciendo. Llamar a Jesucristo “rey” parece anacrónico. Y además extraño, porque de rey aquel hombre, a quien los cristianos confesamos Palabra, Hijo de Dios, no tuvo el esplendor y el poder que tienen los reyes y gobernantes. Y sin embargo, en la cruz donde fue ajusticiado, como causa de su condena, rezaba el título: “rey de los judíos”. ¿De qué reino Jesucristo es rey?
2. Cuando hablamos de reino, se trata de un pueblo que tiene sus posesiones, sus dirigentes con poder coactivo y su buen ejército para la defensa. Con frecuencia, en el dinamismo de ese reino se alternan justicia e injusticia, el amor y la violencia, la guerra y la paz. En nuestro mundo actual los reinos o naciones se mantienen bajo la ley del más fuerte, que funciona con la injusticia, la violencia y la guerra. Ciertamente el reino y la realeza de Jesucristo no siguen esa lógica. Ese reino y esa realeza, expresión histórica de Dios, cuyo poder se manifiesta como misericordia; quien desde dentro de nosotros mismos nos impulsa para que construyamos un mundo en la justicia, el amor y la verdad. Es el reino que se llegará plenamente cuando Dios-amor sea “todo en todo”; en el corazón de los seres humanos, en su existencia y en la creación.
3. Ahora se entiende bien el juicio final del que habla el Evangelio. El que vendrá como juez, ha venido como misericordia, que implica la nueva justicia empleada por el padre bueno, que no condena sino que abraza con amor al hijo que reconoce su error. Según el Evangelio, cada uno de nosotros pronunciamos sentencia sobre nuestra vida cuando nos encontramos con el hambriento, desnudo, desvalido. Según nos dejemos impactar y como el buen samaritano, tratemos de curar sus heridas, o por el contrario, demos un rodeo para no encontrarnos al expoliado junto al camino. En la tradición se dice que todos los cristianos participamos de la realeza de Jesucristo, porque estamos llamados a re-crear su actitud de amor y servicio a favor de todos para construir ese reino de paz. |