EL TRASLADO
Llegada la independencia, volvieron a escucharse las palabras que otrora pronunciara el fiel discípulo Casal: “Varela, pues, no puede ser olvidado por los cubanos; y en La Habana que se honra con su cuna, debe estar también su tumba”.
Sumado a este recordatorio, había un grupo de cubanos pertenecientes al mundo de la cultura y de la política que profesaban un verdadero amor a la Patria y tenían el propósito de rescatar los valores patrios que ya empezaban a perderse. Nadie mejor que aquel “patriota entero” y “santo cubano”, al decir de Martí, para lograr este justo objetivo.
Al frente de la Comisión estaban los doctores Diego Tamayo y Manuel Landa, este último ocupaba el cargo de presidente de la Audiencia de Pinar del Río y tuvo a su cargo la misión del traslado de los restos del padre Varela.
El día 6 de noviembre de 1911, después de la exhumación, los restos fueron colocados en una caja de metal y se celebraron “solemnes ceremonias” en la Catedral de San Agustín, como lo atestigua el Acta de entrega firmada por el entonces obispo de esa sede, monseñor William J. Kenny.
¿Cuándo llegaron al puerto habanero? En la mañana del día (¿?) de noviembre de 1911, en el vapor “Miami”.
En la Machina del puerto se hallaban los canónigos de la Catedral de La Habana , don Félix Caballero y don Antonio Abín, en representación del señor obispo diocesano; don Manuel Delfín, don Diego Tamayo, don Raimundo Cabrera, don Eduardo R. Plá y el marqués de Esteban.
Por algunos pasajeros que viajaban en el mismo vapor, pudo conocerse cómo una gran multitud de ciudadanos de San Agustín rindieron homenaje póstumo a los restos del venerado padre Varela a su paso por las calles de San Agustín, desde la Catedral hasta el puerto.
Ya en tierra cubana, un carro fúnebre de Infanzón condujo el osario metálico hasta el edificio de la Junta de Educación situado en la calle Cuba N° 1, donde fue depositado en el salón de actos, en una capilla ardiente preparada para la ocasión, pasando después al Ayuntamiento.
Doña Francisca Varela, sobrina carnal del padre Varela, anciana de 92 años, residente en una humilde casa de la calle de los Sitios, marcada con el N° 70, acompañada de su nieta doña Belén Capetillo, llegó a orar ante los restos de su tío.
Con tristeza anoto el dato de que la señora Francisca y su nieta vivían en la indigencia, atendidas por la Conferencia de San Vicente de la Parroquia de San Judas y San Nicolás y que, gracias a una limosna que recibieron, pudieron trasladarse en coche hasta el lugar citado.
La Habana , 20 de julio de 2008
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Mons. Ramón Suárez Polcari.
Causa de Canonización del Siervo de Dios Félix Varela y Morales.
Monseñor:
Con todo el respeto y admiración que usted merece, le hago esta carta para dar testimonio de lo que me ocurrió.
Tengo un hijo que estudia ballet y hace aproximadamente dos meses y medio cuando faltaba solo un mes y unos días para el examen final de quinto año y casi dos para el pase de nivel se le inflamó y le comenzó un fuerte dolor en la rodilla derecha, lo llevé rápidamente al ortopédico y le diagnosticaron sinovitis con tendinitis, le mandaron un mes de reposo. Asistimos a varias consultas, fisioterapia y ultrasonidos e incluso un médico llegó a decirme que sus rodillas no estaban preparadas para el ballet. Pero mi esposo, que es asiduo lector de la revista Palabra Nueva y que ya sabía de la oración, me habló de ello y con todas las fuerzas de mi corazón y con la fe en Dios que siempre he tenido, leí la oración e hice la petición. Esto fue a mediados del reposo, y cuando fuimos al último ultrasonido, el médico nos dijo que no tenía ningún problema, que no era más que un desajuste del crecimiento pues el tendón creció más rápido que el hueso, que podía incorporarse nuevamente a sus actividades. Pero había perdido un mes de preparación. Su rodilla fue mejorando, logró aprobar el examen y lo más importante, se recuperó totalmente y aprobó el pase de nivel en la especialidad que deseaba.
Por todo ello es que le escribo esta carta, para de esta forma aportar un granito de arena a la canonización del padre Félix Varela y dar gracias a Dios por todo el amor que nos da.
Agradecida
Taimí Rosales Álvarez
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ENVIE SU CARTA A:
Monseñor Ramón Suárez Polcari
Causa de Canonización del Siervo de Dios Pbro. Félix Varela y Morales.
Calle Habana #152 esquina a Chacón. Habana Vieja.
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