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GLOSAS CUBANAS

Eduardo R. Chibás (1947)
por Perla Cartaya COTTA
A los 57 años de su aldabonazo, es justo un acercamiento documental a la vida y obra de
Eduardo Chibás, un hombre que, con una actitud diferente, dirigió todos sus esfuerzos al logro de la probidad política, económica y social, necesaria e imprescindible para honra de la República y bienestar del pueblo.
Líder del pueblo
“Mi compromiso es únicamente con el pueblo
que me eligió espontáneamente y a él sirvo con
sinceridad, honestidad y responsabilidad
sin temer a las consecuencias…”
Eduardo R. Chibás (1947)


Vida discutida y polémica la de Eduardo René Chibás y de Ribas. Hombre sencillo y generoso, arrogante y peleador, que ha reclamado su espacio en esta sección, en el tiempo de su aniversario. Su nombre, a pesar de tener un lugar indiscutido en la historia republicana de nuestra nación, poco o nada dice a las generaciones más jóvenes de cubanos. Lo recuerdo con respeto y afecto porque visitaba de vez en cuando a mis padres, que le conocían desde la juventud. De entonces parte mi primera apreciación sobre sus virtudes ciudadanas.

PREÁMBULO NECESARIO

En el año 1907, para tranquilidad de los cubanos, terminó la segunda intervención norteamericana en Cuba, provocada por el primer presidente de la República , don Tomás Estrada Palma. Por esas cosas curiosas que a veces tiene la vida, el día 26 de agosto del mismo año nació, en Santiago de Cuba, Eduardo René Chibás y de Ribas, hijo de Gloria de Ribas Agramonte, natural de Remedios (Las Villas), y Eduardo Justo Chibás Guerra, prestigioso ingeniero y hombre de negocios, nacido en Guantánamo. (1) Recibió el sacramento del bautismo el 10 de noviembre de 1907, de manos del

Eduardo René Chibás y de Ribas. Hombre sencillo y generoso, arrogante y peleador,...
presbítero don Antonio Barnada y Aguilar, cura ecónomo de la Parroquia del Sagrario de la Santa Basílica Metropolitana de la capital de Oriente. (2) En 1911, la familia Chibás-de Ribas vive en una residencia de la calle Tercera esquina a Ocho, Reparto Vista Alegre.
Eddy, así le decían, vivía en un hogar feliz, rodeado de amor y desvelos filiales; crecía fuerte, inteligente, al aire libre casi siempre, en compañía de su niñera, la gallega Carmen. El niño compartía parte de su capacidad afectiva con la fiel servidora y con su hermoso San Bernardo; por el can no vaciló en enfrentar valientemente a un albañil que se atrevió a lastimarlo, gesto que mereció la aprobación de sus mayores.

Los negocios paternos progresaban con rapidez. Condueño del central Oriente, dirige las empresas de tranvías y electricidad de Santiago de Cuba y es dueño de un cafetal en Yateras. Don Eduardo, graduado de Ingeniería Civil en la Universidad de Troy, un día le contó a su hijo que durante la guerra hispano-cubana-norteamericana había estado seis meses (mayo a octubre de 1898) como ayudante de campo del general William Ludlow, mientras desempeñó el cargo de Ingeniero Jefe del Ejército en campaña, y después, a disposición del coronel McDerby. En cumplimiento de las órdenes que recibió, hizo los planos de la ciudad de Santiago de Cuba y de las trincheras y posiciones diarias de los regimientos. Para confeccionarlos utilizó

la aeronáutica, primera experiencia con fines militares en el continente americano. Esos planos, que llevan su firma, están colocados en lugar preferente del Capitolio de Washington. (3) Don Eduardo fue con Eddy como deben ser los buenos padres, y él le correspondió como merecía. Lo amó y admiró profundamente porque “(…) nunca tuvo para nadie una frase de agravio (…) No fue un justiciero, sino un justo (…) Ya anciano, luchó por el mejoramiento y grandeza de su patria, pero murió decepcionado…” (4) Al autor de sus días le agradecería siempre el ejemplo de su conducta y la constancia de su ayuda para que aceptara los gruesos cristales que su miopía reclamaba para siempre, sin los cuales no podía desenvolverse normalmente.

Siempre se sentiría orgulloso de la estirpe camagüeyana de la madre. Quiso mucho a Luisa, su abuela materna, que había bordado la bandera de la patria para sus mayores, y lo complacía hablándole de El Mayor . Una tarde, Eddy la sorprendió asegurándole que él también, como Frank Agramonte, algún día vendría en un bote para pelear por Cuba. (5) En su infancia despuntaba ya el hombre del futuro: impetuoso, disciplinado en la escuela, travieso en la calle. Siempre al tanto de lo que acontecía a su alrededor, era usual encontrarlo discutiendo o fajándose en la plaza Dolores, en defensa de un niño más pequeño o de Monsieur André, un anciano refunfuñón, a costa de quien los muchachos se divertían al lograr que con sus pedradas le cayeran encima las frutillas de los árboles, bajo cuya sombra pasaba el rato. Nunca rehuyó la amistad de los niños pobres, con quienes era naturalmente generoso. Don Eduardo, que lo observaba mucho, le dijo un día a su esposa: “No se le puede decir nada, todo lo analiza y discute”. (6) Por esos años, visita la casa con frecuencia Rafael Argilagos, destacado martiano, quien lo guía en las lecturas del Apóstol.

Sus padres eran católicos prácticos, tanto que en el jardín de su residencia construyeron la capilla La Sagrada Familia de Vista Alegre, a la cual iban los vecinos del Reparto a oír misa todos los domingos. El 25 de abril de 1916, recibe con júbilo el nacimiento de su hermano Raúl, y le dice: “Soy tu hermano, el rey de Vista Alegre, tu jefe”. El día 17 de junio del mismo año, Raúl fue bautizado a las cinco de la tarde por el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Félix A. Guerra, en la capilla antes mencionada. Semillas de patriotismo, dignidad y virtudes cristianas, eran sembradas sin regateos en ese terreno fértil que suele ser el alma de los niños.

Eddy aprende las primeras letras en el Colegio de Alicia Wilson (en Vista Alegre); continúa los estudios en el Colegio de Dolores, de los Jesuitas, institución que favorece la autodisciplina del adolescente, hasta que en el año académico 1919-1920 está apto para matricular el bachillerato. El Colegio de Belén, en La Habana , acoge su matrícula (primer año de Bachillerato, año académico 1920-1921). El padre Pedro Abad era entonces el rector. En el prestigioso plantel de los padres jesuitas, continúan perfilándose los rasgos de su personalidad antes precisados. De aquellos años son sus amigos Miguel Ángel Quevedo y Miguel Suárez Fernández. Entre los profesores que Chibás

evoca de ese tiempo fecundo se encuentran los padres Bonifacio Vázquez, Echaniz, Pérez y Pelegrín Franganillo Balboa. En el joven se acentúa la preferencia por los buenos libros, por las lecturas martianas, y recordará a través del tiempo algunos versos del escritor francés Cyrano de Bergerac (1619-1655).

Durante el curso 1921-1922 –también en otros años– se ve obligado a viajar con su familia a Nueva York para ser visto por el famoso oftalmólogo doctor Week, debido a que su visión sigue empeorando. Al año siguiente, su familia reside en la calle 13 y D en el Vedado. El 12 de junio de 1924 se mudan para la mansión de 17 y H, (7) en el mismo reparto.

Me detengo brevemente en el viaje de vacaciones de 1925, en el vapor Lafayette : uno de los pasajeros era un profesor universitario de notable prestigio, el doctor Ramón Grau San Martín. Eddy conversaba con él cada vez que podía: le atraían sus ideas sobre la moral pública y la patria, y tanto lo impresiona que llega a decirle: “Usted será mi maestro”. (8)

Es en ese viaje que le habla a su primo Raúl Primelles sobre su necesidad de luchar. Necesita desfogar sus energías en cosas necesarias y útiles. Quiere colaborar con el líder estudiantil

Julio Antonio Mella. Primelles le objeta que es comunista, pero a él no le importa –aunque esa no era, ni lo fue nunca, su ideología– porque lo considera valiente y justo.

FRAGUA REVOLUCIONARIA

Eduardo Chibás matricula la carrera de Derecho en 1926. Participa en los actos del 17 de diciembre, organizados por el Comité Pro Libertad de Mella y la Asociación de Estudiantes del Instituto Provincial de La Habana , presididos por Leonardo Fernández Sánchez, Hortensia Lamar (del Club Femenino de Cuba) y otros. Lleva consigo un arma que considera invencible, con la cual increpa a la policía que no les permite permanecer en el Parque Central: la Constitución de la República. Por la dignidad de su postura es detenido con otros compañeros y conducido a la Tercera Estación de Policía. Esa fue su primera detención.

Se encuentra entre los fundadores del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), organismo que se crea para combatir la prórroga de poderes de Gerardo Machado. Sus miembros dirigen al Senado en 1927, un valioso documento contra la misma, a pie de firma el nombre de Chibás seguido por los de 18 estudiantes, entre los cuales se hallaban: José Chelala Aguilera, Gabriel Barceló, Reinaldo Jordán y Antonio Guiteras, pero todo fue inútil. Ese año, debido a su actitud política, es convocado a Consejo de Disciplina en cuatro ocasiones: mayo 6 y 11, 22 de junio y 19 de diciembre, la última fecha por haber suscrito el Manifiesto Al pueblo de Cuba , publicado en hoja suelta. Y aunque las sanciones anteriores habían sido amonestaciones privadas por parte del rector, la última fue la expulsión por cuatro años, junto a otros compañeros. Solamente dos profesores, ambos de la Facultad de Medicina, se opusieron a esa injusticia: los doctores Ángel Arturo Aballí y Ramón Grau San Martín.

“A los 20 años descubrió su verdadera vocación, la reforma pública –escribió, en 1951, Enrique Delahoza– y emprendió el camino que pocos siguen hasta el final; porque al final suele haber abierta una tumba. Pero él no se volvería atrás…”.(9) Nunca lo hizo. Desde ese año hasta la caída de Machado, la vida de Chibás osciló entre el exilio, la prisión y la conjura cívica. (10) En 1928, se encuentra en los Estados Unidos: el día 28 de septiembre matricula Derecho en la Georgetown University , Washington DC. Mantiene el vínculo con los que permanecen en Cuba. Le ha escrito a su padre: ser útil es todo mi deseo, no importa a qué sacrificio. El 24 de agosto del siguiente año interrumpe definitivamente esos estudios: regresa a la Isla en una lancha con armas, en compañía de Justo Carrillo, Polo Álvarez, Reinaldo Jordán y Morell Romero, para participar en el asalto fallido a cuarteles de La Habana , fijado para el 24 de diciembre de 1930. Permanece en la clandestinidad hasta que es detenido, acusado por Alfonso L. Fors, jefe de la Policía (causa 228) y encarcelado junto a sus compañeros Alejandro Vergara, Rodríguez Pinado y José A. Inclán. Siempre se preocupó porque no se perdiera la esencia del DEU, de ahí que, el 27 de mayo de 1931, él y Reinaldo Jordán le envían a ese organismo una carta confidencial, para insistir en que no correspondía la intervención del Directorio en la designación de los miembros de un Gobierno Provisional: de aceptarse ese criterio, se desvirtuaría la verdadera finalidad del movimiento estudiantil y se convertiría su organismo máximo en asamblea política de un partido que aspira al poder. En el exilio ha fundado, con otros compañeros, Unión Cívica de Estudiantes Cubanos; denuncia lo que acontece en Cuba en declaraciones al periódico La Prensa , donde expone los asesinatos de Machado, el ensañamiento con la juventud estudiantil, etcétera.

La casa de su padre era un centro de conspiración contra la tiranía debido a la actividad revolucionaria de sus hijos. Al respecto, Eddy escribe: “(…) En razón de ello, a mediados del año 1932, fue detenido, conducido al Castillo del Príncipe y luego llevado al Presidio político de Isla de Pinos, donde yo

me encontraba. Poco después se le juzgó en un Consejo de Guerra conjuntamente con Carlos Prío Socarrás y conmigo. Fue absuelto (…) Exilado en Washington, mi padre constituyó, unido a Fernando Ortiz, Portell Vilá y Rafael Cabrera, el Cuban-American Friendship Council , con el objetivo de ilustrar a la opinión pública norteña sobre la trágica situación de Cuba bajo el Gobierno de Machado”. (11)

Cuando estalla la revolución popular que derriba a Machado, Chibás se encuentra en NuevaYork. Horas después estaba en Cuba. Participa en los acontecimientos revolucionarios de aquellos convulsos tiempos, desde el derrocamiento del gobierno provisional de Carlos M. de Céspedes, a pesar de que su padre había aceptado la Secretaría de Obras Públicas. Insostenible la pentarquía, propone al profesor Grau San Martín (ídolo estudiantil) como presidente provisional, lo que fue aceptado unánimemente. Después, seguirá luchando contra la dictadura militar de Batista, que para él significa el retorno de la cárcel y el exilio.

 

EL LIDERAZGO

Eduardo R. Chibás, en 1933, es ya un líder estudiantil. Llega en esa condición a las multitudes. De acuerdo con el criterio de especialistas dedicados a la psicología política, un conductor de masas consolida su influencia sobre las mismas cuando es capaz de enfrentarse a ellas, en momentos de desvarío colectivo, con riesgo de su vida. Se encuentra en esta situación cuando una turba enardecida, por justa cólera, quiso ultrajar el cadáver del comandante Ainciart (¡de tan malos recuerdos para él y los suyos!): estuvo a punto de perecer por oponerse al denigrante hecho… Diría entonces lo que repetiría más adelante: Soy líder revolucionario, no cabeza de motín .

Su liderazgo se ratifica, a mi juicio, en los 39 mil 502 votos que obtiene en las elecciones de 1939 para delegados a la Asamblea Constituyente. Recibe con frecuencia amenazas anónimas. El 13 de noviembre de ese año, casi de madrugada, Chibás fue víctima de un atentado, cerca de la 5ta. Avenida (Miramar). Conducido al Hospital de Emergencias, fue atendido de una herida producida por arma de fuego, dos centímetros más abajo del corazón y a 2 o 3 centímetros de la aorta, por los cirujanos, doctores León y Rivera. Nunca se supo quién fue el autor de esa felonía. Sigue combatiendo a Batista de frente y sin tregua, denuncia la campaña de descrédito que obedeciendo a un plan antidemocrático, determinados agentes del Gobierno desarrollaban contra el Parlamento, con el propósito de disculpar al principal responsable de los males, el Ejecutivo Nacional, indicaba claramente que se pretendía anular el Congreso de la República , “el único Poder del Estado donde el pueblo cubano, a través de la Oposición , tiene participación directa”. (12)

Batista había propiciado en 1940 la convención demandada por el pueblo porque no veía salida política a su situación inconstitucional. Como no obtiene el control de la misma, atrajo con un pacto político a los menocalistas: así ganó la mayoría. (13) Hechos que acontecen preocupan a Chibás: La situación es grave. Recomendamos prudencia a los gobernantes. Recuerden el triste fin de Mussolini y también el de Machado –diría el líder–. No insistan en querer lanzar al pueblo de Cuba, con un gigantesco fraude, a la revolución armada”.

Creo difícil que Chibás olvidara la Convención Constituyente de 1940: fue su primera gran oportunidad parlamentaria: “(…) fue el paladín de la autonomía universitaria, de la libertad de Puerto Rico y de la defensa de Finlandia, invadida por el ejército soviético…”. (14) De allí salió para la Cámara de Representantes y líder parlamentario de su partido.

Chibás creía en el doctor Grau San Martín, tenía fe en la sinceridad de sus ideales. Por eso, espontáneamente, se despoja de parte de sus bienes para sufragar la campaña presidencial: hipoteca el edificio Chibás por 20 mil pesos, al 8 por ciento anual de interés; y llegaría a perderlo.

La popularidad del líder seguía creciendo. El 22 de marzo de 1941, la Asociación Nacional de Directores de Periódicos Radiados de Cuba, por mediación del comandante. Manuel Morales Brodermann, director del Noticiero C.M.C.R., reconoce a Chibás por la defensa de los derechos del pueblo y de la cubanidad como “líder del pueblo” . Las elecciones presidenciales, por circunstancias específicas en las que no puedo detenerme, entre ellas la presión popular, fueron honradas… Mi niñez fue conmovida por las campanas de las iglesias repicando alegremente, y los silbatos de fábricas y talleres, la gente reía, lloraba y se abrazaba en la calle… En el balcón de mi casa –como en las viviendas aledañas– mi madre puso la bandera de la patria, y cuando le pregunté qué pasaba, ella simplemente me dijo: “somos felices”. La “jornada gloriosa” del primero de junio de 1944 hizo posible el retorno de Grau al poder.

De esos tiempos es el comentario del doctor Raoul Alfonso Gonsé, entonces cronista político de El Mundo : “El rescate del poder civil constituye no solamente una frase bella sino también un hecho tangible en la política cubana. Se lo atribuimos enteramente al doctor Ramón Grau San Martín”. Y dice de Chibás: “(…) Como político a quien hemos venido observando durante toda su carrera tiene nuestro respeto y admiración. No todos los que alzan la voz tienen su autoridad moral (…) Ante la honradez hay que descubrirse, y en ello Chibás es ejemplo y guía de los hombres del autenticismo y de los otros partidos”. (15)

Las palabras de Enrique Delahoza, amigo y compañero de Chibás, traen a mi memoria, para ratificarla, la esencia de lo que yo escuchaba en mi casa: “Quien conociera íntimamente a Chibás sabía por anticipado que él apoyaría a todo gobierno de raíz popular y lo combatiría apenas se desprendiera del suelo nutricio nacional.” (16) Antes de los dos años de su gobierno, Chibás se sitúa frente a Grau: se enfrenta como antes, como siempre, a la falta de garantías para la vida humana y al peculado. En vano le exige al presidente las rectificaciones que urgen. Pese a esto, Eddy no quiere abandonar el PRC: considera, erróneamente, que debe mantenerse en su seno para salvarlo. Esto provoca discrepancias justas con Bisbé, Millo Ochoa y otros. Al respecto, dirá Guido García Inclán: “de todos sus compañeros creo haber sido yo el que más influyó en él para que rompiera con el autenticismo (…) Nos parece que abandonó a tiempo aquella nave, aunque no se le hizo justicia. Se dijo por sus detractores que Chibás había dejado a Grau cuando este no lo había querido postular. Nada más incierto”. (17)


Prío le llega a ofrecer a Chibás el premierato y otras prebendas si deponía su aspiración presidencial (4 de mayo de 1948), pero el “incorruptible” (así prefería que lo llamaran) rechaza el ofrecimiento tentador, por cierto, para muchos hombres. Y asiste a las elecciones de 1948, enfrentándose con solo su partido a los dos grandes conglomerados rivales, que llevaban a Ricardo Núñez Portuondo y a Carlos Prío Socarrás como candidatos, obteniendo cerca de 400 mil sufragios. Al año siguiente, es condenado por el Tribunal de Urgencias a 180 días en el Castillo del Príncipe (Penado 981) por su campaña contra la “mal llamada” Compañía Cubana de Electricidad… Recuerdo que el pueblo hacía largas colas para saludarlo el día señalado para las visitas. Un día, yo acompañé a mi padre que le llevaba unos libros. Por presión popular fue puesto en libertad el 4 de julio de 1949. Al año siguiente, Chibás sufrió dos operaciones en la clínica Miramar, con riesgo para su vida, como consecuencia del atentado que sufrió en 1939.

Después de trabajar con cerca de 3 mil documentos (Archivo Nacional de Cuba, Fondo 176), creo que Chibás fue un hombre sorprendente. No fue un católico práctico, pero percibo que no se desprendió nunca de los sentimientos cristianos sembrados en la niñez, aunque al final del camino faltara a los mismos. Fue padrino de bautismo de varios niños, entre ellos su sobrino en la Iglesia Parroquial del Vedado (1948). He hallado en sus escritos frecuentes referencias al Evangelio de San Juan, increpa con fuerza a los políticos y ladrones que utilizan el nombre del Señor Jesús para compararse con Él. Recibe, con fecha 5 de abril de 1942, una atenta nota de monseñor Alfredo Müller, en la cual le comunica haber tomado posesión del cargo de Vicario General de la Arquidiócesis de La Habana y le testimoniaba su consideración. 18 Chibás le responde el día 20 del mismo mes deseándole éxito en su alto cargo. Entre sus libros y folletos se hallan: Curso Superior de moral católica (Madrid, 1947), El cantar de los cantares , Salomón (versión de fray Luis de León); varios folletos de la Iglesia Católica , entre ellos la Carta Pastoral del cardenal Manuel Arteaga Betancourt, sobre la justicia social cristiana.

Chibás, con respecto al Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), que fundara en 1947, dice que es laico pero no antirreligioso. Estima que las cosas de la política no deben mezclarse con las de la religión, precisamente para bien de la misma, pues pertenecen a distintos campos. Y afirma que todos los que han hecho intervenir la política en asuntos religiosos le hicieron daño a la Iglesia. Todo católico consciente debía comprenderlo así, como se desprende con claridad de la circular emitida por el cardenal Arteaga (1950) acerca de esos tópicos.

Era un hombre culto, de buen vestir. Creo que en aquel entonces estaban de moda los enfrentamientos “elegantes”, y él sostuvo más de doce duelos a esgrima y a pistola, tanto porque lo desafiaban o él desafiaba. Le gustaba, siempre que podía, tomar café con leche a las 11 de la mañana en el establecimiento de Galiano y Lagunas, y conversar con trabajadores y vecinos de ese entorno. Era muy ocurrente: el jueves 23 de septiembre de 1948 va a ver a Samara Elena, la hija de Enrique Delahoza, y al oírla llorar comenta: es gritona, es ortodoxa.

De él, dijeron algunos de sus contemporáneos: “Queda Chibás (…) Sin dudas pecó en ocasiones de injusto, y siempre de poco circunspecto; pero no se limpia un país con guante blanco, sino con la manga al codo (…) cree con toda su alma en lo que yo creo: en que hay que rectificar y completar la revolución” (Jorge Mañach, en Diario de la Marina , 16 de mayo de 1948). “El Senador Chibás podría ser interpelado públicamente en el Parque Central, a cualquier hora del día y sin previa notificación (…) podría ser sometido a la prueba (…) porque al Senador Chibás no se le puede sacar nada; sus manos están fuera de todos los negocios, de todas las simulaciones, de todos los crímenes, de todos los fraudes y de todas las traiciones” (José M. Muzaurrieta, en El Mundo , 26 de marzo de 1947) . “Mienten los que tratan de presentar la tragedia como un escape ante la frustración política. Los surveys acreditaban que la popularidad de Chibás era incontrastable (…) También yerran o mienten los que justifican el suicidio bajo la imaginada derrota polémica con el doctor Sánchez Arango. El debate carecía de trascendencia. Fue un episodio propagandístico, en que Chibás erró la táctica; pero nunca perdió la sustentación de los puntos esenciales” (Rafael Esténger, en Bohemia , agosto de 1951) . “Eddy tenía solo tres refugios: su sencillo apartamento del edificio López Serrano, la casa de Roberto Agramonte y la casona de Bohemia (…) Solo Bohemia no le falló nunca, en sus 25 años de pelea cívica (…) estuvo con él cuando, en su lecho de enfermo, soportaba la agresión de todo un régimen, en la campaña senatorial de 1950; estuvo con él cuando el mismo micrófono de la CMQ , su arma exclusiva a través del tiempo, quiso serle arrebatada por gobernantes corrompidos y venales; estuvo con él hasta el momento de su muerte” (Conchita Fernández, en Bohemia , agosto de 1951).


Bohemia
hizo tiradas de 315 mil ejemplares con motivo del fallecimiento de Eduardo Chibás y publicó El último aldabonazo , testamento político del líder para su pueblo. Momentos antes de ser intervenido quirúrgicamente por el eminente cirujano doctor Rodríguez Díaz, en el Centro Médico Quirúrgico (que estaba en las calles 29 y D, Vedado), con la presencia fiel de su médico de cabecera Pedro Iglesias Betancourt, el padre dominico Pedro Argüeso, de la parroquia San Juan de Letrán, le prodiga los auxilios religiosos. Chibás oía, pero no podía hablar.

Creo que únicamente Dios puede juzgar a los hombres. Pero desde la fe y desde la historia, creo saber que suicidarse fue la más grave de todas las faltas que el líder del pueblo pudo haber cometido. Su vida no le pertenecía. Su vida era necesaria a la Nación. Miguel Ángel Quevedo, director de Bohemia , diría en su editorial del día 19 de agosto de 1951: “Se nos fue la última esperanza”.

Referencias

()1 Archivo Nacional de Cuba (ANC), fondo 176, Tomo I, p.1
()2 ANC, fondo 176, expediente 883, legajo 28.
()3 ANC, fondo 176, expediente 994, legajo 30.
4 Ibídem.
5 Luis Conte Agüero: Eduardo Chibás, el Adalid de Cuba, Editorial Jus, México, 1955, p. 20.
6 Ibídem, p. 28.
7 ANC, fondo 176, expediente 897, legajo 29.
8 Ibídem 5, p. 89.
9 Enrique Delahoza. “Tránsito y permanencia de Chibás”, en Bohemia, agosto de 1951, p. 70.
10 Ibídem.
11 ANC, fondo 176, expediente 994, legajo 30 ( A la memoria de mi padre).
12 ANC, fondo 176, expediente 10, legajo 1.
13 Sección En Cuba, en Bohemia, 19 de agosto de 1951.
14 Ibídem 9.
15 ANC, fondo 176, expediente 2, legajo 1.
16 Ibídem 9
17 Guido García Inclán. “Aquel nuestro amigo que tanto nos quería…”, en Bohemia, agosto de 1951, p. 46.
18 ANC, fondo 176, expediente 954, legajo 30.

     

Testamento Político de Chibás.


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