Es encomiable la labor que viene realizando esta editorial especializada en los libros para niños de diferentes edades, con Enriquito Díaz, escritor prolífico del género, al frente de ella, y con editores tan sagaces como Esteban Llorach, entre otros.
Un gato siberian husky consta de 24 narraciones cortas en torno al gato Simón, quien se cree un siberian husky , raza que, como todos sabemos, es de los perros de Alaska. Con excelentes ilustraciones de Yanko y la cuidada edición de Amanda Calaña, en su primera página de presentación le aclara a los niños que debe ser pronunciado saibirian josqui , y lo dedica a sus hermanos Rapi y Lichi Diego, así como a sus sobrinas mexicanas. La impresión del libro es inmejorable y llamativa desde su portada, pero lo importante es su contenido. |
Josefina de Diego logra tejer una historia única, sin caer en ñoñerías. A la vez que presenta los distintos personajes, les explica –sin didactismos que empobrezcan la narración– las características y los nombres científicos de los animales-personajes.
Narrado en primera persona, esta niña llamada María José, nos presenta a su gato Simón, quien se considera descendiente de una estirpe de gatos de los perros de trineo. Su novia es la ratoncita Cecilia, compañera inseparable de sus aventuras, junto a un desfile inusual de figuras como Peter, el perro siberiano “primo” de Simón; la Palma y la Yagruma , quienes custodian el inmenso jardín; Roji, el playero rojizo que los lleva hasta la Tierra del Fuego; Félix, el puma; Ruperta, la lechucita; la perrita Maricusa; abejas, hormigas, y tantos más que resulta imposible enumerar.
Una característica interesante es el intercalado de diversos géneros literarios, como la poesía con la narrativa y algunos rasgos de dramaturgia, además de la intertextualidad al utilizar algunos versos de su padre, Eliseo Diego, debidamente aclarados para los lectores más pequeños.
Si tuviera que seleccionar uno de los tantos cuentos de María José y su gato siberiano y poeta, no sabría por cuál decidirme, pero entre tantos, me encantó “Una encuesta científica”, que trata del survey que hacen los animales para demostrarle a la niña que la luna es de queso y no como dicen sus libros, ya que Simón tuvo un abuelo extranjero y astronauta que pudo saborearla.
O tal vez los poemas de Simón y de la propia María José que, dentro de sus interrupciones narrativas, le dan una gran frescura al libro, como el “Himno del gato siberian husky”:
Soy un husky muy valiente
un siberian, ¡ya lo ven!
Soy más rápido que un tren,
quiebro ramas con mis dientes,
doblo barrotes calientes,
arde a mi paso la hierba,
no hay peligro, juego o guerra
que yo no pueda vencer.
No busquen, van a perder:
soy único en esta Tierra.
Unido a la excelente escritura y a la imaginación desbordada de la autora, Un gato siberian husky muestra valores como la solidaridad, la amistad, el compañerismo y el amor; a la vez que combate, mediante el único personaje negativo del libro, vicios como el robo y el secuestro.
Libro divertido, escrito para los niños, pero que podemos leer con gusto los mayores.
Espero que Josefina de Diego nos siga regalando estas historias brotadas de su fantasía y sus recuerdos infantiles, para continuar leyéndole a nuestros hijos y nietos una obra muy cubana y de calidad indiscutible. |