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DEPORTES

 
Magnus Carlsen, a la izquierda en la foto.

 

por Nelson de la R. RODRÍGUEZ

Camino a la cima
Mientras el último mes del año repasa lo ocurrido en toda la temporada y diversas encuestas seleccionan a los mejores deportistas, el Ajedrez, apenas sacudido el polvo de la Olimpiada Mundial en Dresde, Alemania, mira con interés el inminente comienzo del Torneo Corus en la ciudad septentrional holandesa de Wijk aan Zee. El certamen es uno de los más fuertes del mundo junto al de Sofía (Bulgaria) y el Morelia-Linares (México-España).

La próxima edición (16 de enero-1ro. de febrero) estará marcada por la presencia del cubano Leinier Domínguez Pérez, flamante Campeón Mundial de partidas rápidas, quien se convierte de esa forma en el segundo antillano en acceder a la lid, pues con anterioridad, en el 2005, lo había hecho Lázaro Bruzón.

Sin embargo, casi todas las miradas estarán puestas en el noruego de 18 años Magnus Carlsen, vigente monarca de la lid, quien pudiera aprovechar la oportunidad para ascender a lo más alto del escalafón mundial.

¿Quién es Magnus Carlsen?

Nació el 30 de noviembre de 1990, en Lomdalen, cerca de Oslo, Noruega. Aprendió a mover las piezas a los cinco años de edad, gracias a su padre Henrik Carlsen, quien por ese entonces tenía más ilusión que el chico, que solo mostró interés tres años después cuando vio que una de sus hermanas jugaba con cierto talento. Magnus se propuso vencerla. Comenzó a jugar más con su padre y así descubrió una visión del Ajedrez mucho más interesante que la que tenía hasta entonces.

Con ocho años, el chico se sabía de memoria la extensión, población, la bandera y la capital de muchos de los países del mundo, además de los 400 municipios noruegos y armaba rompecabezas para adultos.

Cuatro temporadas después, en el 2002, se proclamó subcampeón mundial en la categoría sub-12 y un año más tarde dejó de asistir al colegio para dedicarse plenamente al Ajedrez. En ese entonces, muchos criticaron a sus padres pues consideraban que sacrificaban la educación del chico para convertirlo en una máquina de jugar Ajedrez.

Sin embargo, el mismo jugador ha dicho varias veces que el proyecto formaba parte del plan de sus padres, quienes siempre habían pensado tomar un año libre para viajar y enseñarle el mundo a sus hijos, aunque quizás el desarrollo del chico adelantó un tanto los acontecimientos.

El señor Carlsen no escatimó sacrificios, la familia vendió uno de los dos coches que poseía, alquilaron la vivienda por un año y en el otro coche pusieron todo el equipaje y el material escolar y así comenzaron un largo periplo que les llevó de Noruega a Europa del Este, pasando por Alemania, Austria, Italia, Montenegro, Grecia, etc. En ese tiempo, el pequeño Magnus jugó muchos torneos, pero también tuvo tiempo de visitar museos y aprender las lecciones escolares que le daba su padre.

La situación económica de la familia cambió de golpe cuando a raíz de los primeros éxitos, una compañía noruega de computadoras se ofreció para patrocinarlo, algo que hace en la actualidad la poderosa Microsoft.

En cuanto al hecho de dejar de asistir a la escuela, el muchacho dijo recientemente: “No echo de menos la escuela. No aprendo demasiado durante las clases normales; es más efectivo cuando mis padres me enseñan. Por supuesto, entiendo el problema de un profesor que tiene que atender a 30 alumnos, pero para mí es frustrante y me siento poco estimulado por estar la mayor parte del tiempo esperando. Me hace perder la motivación. Ahora voy a uno que es exclusivo para talentos de todos los deportes que también viajan mucho, y cuando no estoy en torneos me entreno dos o tres veces por semana con el equipo de fútbol de mi antiguo colegio ” .

Con 13 años, Magnus Carlsen, jugó en febrero de 2004 un fuerte torneo de partidas rápidas entre mayores, en el que derrotó al ex campeón del mundo Anatoli Karpov. Una jornada después, en semifinales, tuvo enfrente al mítico Garri Kaspárov en un match de dos partidas. En la primera logró dividir el punto: ¡tablas frente a Kaspárov! Una fecha después perdía en la segunda, luego de cometer un error. Al término de la misma se lamentó diciendo: “¡He jugado como un niño!”

Ya en enero de ese año había dado destellos de su clase cuando ganó el grupo C del Torneo Coros Chess, en Holanda, con 10,5 puntos de 13 posibles, mientras que en el mes de abril se convirtió en uno de los Grandes Maestros más jóvenes de la historia al ostentar el pergamino con 13 años, 4 meses y 26 días. Poco después, se publicó su primera biografía, la cual fue escrita por su entrenador Simen Agdestein y llevó el nombre de Wonderboy .
Magnus Carlsen, primero a la derecha.
Magnus Carlsen, primero a la derecha.


A partir de entonces comenzó una meteórica carrera que lo llevó en el 2005 a terminar empatado con su entrenador, en el primer lugar del campeonato noruego, mientras que en el 2006 exhibió como principal palmarés el segundo lugar en el Super Torneo de Biel (Suiza), solo superado por el ruso Alexander Morozevich y por delante de Teimur Radjabov (Azerbaiján), Andrei Volokitin (Ucrania), Yannick Pelletier (Suiza) y el cubano Lázaro Bruzón.

El comienzo del año 2007 no fue bueno, participó en el Torneo Corus y solo pudo hacer 4,5 puntos de 13 posibles, quedando en el puesto 13. Sin embargo, logró recuperarse ¡y de qué forma!... ganó el Torneo de Biel, luego terminó segundo en el “Morelia-Linares”, detrás del indio Anand, y en la Olimpiada Mundial de Turín hizo 6 puntos de 8 posibles, como primer tablero de Noruega. Estos resultados le hicieron ascender hasta el lugar 14 del escalafón mundial del Elo con 2 mil 714 puntos. Tenía solo 17 años.

La temporada 2008 le ofreció la revancha en Holanda y la supo aprovechar: terminó en el primer lugar del Torneo Coros, empatado con Levon Aronian. Además, ganó un match de partidas rápidas al húngaro Peter Leko y quedó segundo en el “Morelia-Linares” y el “Melody Ambers”, de Bélgica.

Esos resultados le valieron para ser invitado a la final del Grand Slam, que se disputó en Bilbao, España, donde participaron los seis mejores jugadores de la temporada. Allí solo fue superado en la tabla de posiciones por el búlgaro Veselin Topálov, junto a él terminó el armenio Levon Aronian y por detrás, el ucraniano Vasili Ivanchuk, el azerí Teimur Radjabov y el indio Viswanatan Anand.

Ese palmarés le hizo terminar la temporada empatado en los puestos 3 y 4 del ranking mundial con Vasili Ivanchuk, ambos con 2 mil 786 puntos, superados por Topálov (2 mil 791) y Alexander Morozevich (2 mil 787). Esa posición, incluso, pudiera mejorar en la actualización del 1ro. de enero.

No hay dudas de que estamos en presencia de un jugador extra clase. No es Campeón Mundial Juvenil porque no se ha presentado a jugar en esa lid (le comprometería demasiado su Elo) y muchos lo miran como el Campeón Mundial de mayores en muy poco tiempo.

Hasta el momento, llegó hasta los cuartos de finales en el Match de Candidatos en el 2007 (perdió con Aronian en partidas de desempate) y en la Copa Mundial de la FIDE celebrada en Janti-Mansiik, Rusia, ese mismo año, fue semifinalista. Allí venció a nuestro Leinier Domínguez (1,5 por 0,5) en la tercera ronda. Por cierto, ambos jugadores volvieron a enfrentarse este año en el Torneo de Biel y las dos partidas concluyeron en tablas.

Muchos le llaman el “Mozart” del Ajedrez, título que ya le dieron en su momento al estadounidense Robert Fischer, aunque algunos consideran que en la actualidad Carlsen enfrenta jugadores de más nivel que los que jugaron con su predecesor, pero aclaran que este no contaba con la ayuda de las computadoras como ocurre hoy.

A pesar de sus capacidades geniales, Magnus Carlsen es un chico bastante normal. Para algunos tiene hasta aspecto de monaguillo en pantalones cortos, es abstraído, no soporta las sesiones de fotos por más de dos minutos y cuando avanza por las calles, las cruza corriendo como el adolescente que aún es. Y si lleva algún papel en la mano lo encesta en un depósito de basura, jugando a ser un gran basquetbolista.

Así es Magnus Carlsen, la nueva figura del Ajedrez Mundial, quien refiriéndose a sí mismo dijo: “Me gusta que me traten como a un chico normal. Soy muy intuitivo y creo que tengo un talento especial, innato, pero también muy trabajado, para sumergirme en las cosas que me gustan y concentrarme mucho”.

Dice sentirse halagado si lo comparan con Fischer y Kaspárov, Como ellos, odia perder, aunque sabe que es difícil poder llegar tan alto. No obstante, los especialistas lo ubican como el candidato número uno a asaltar la cima mundial en breve tiempo, quizás en este año que comienza. Pero, cuidado, hay un chico español de 12 años, Jaime Santos, campeón de su país en categorías pequeñas, que hace cuatro años lo venció en una sesión de simultáneas. ¿Será otro genio?


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