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INTERNACIONAL

El Papa Benedicto XVI aterrizó el 9 de septiembre en el aeropuerto Franz Joseph Strauss de Munich, donde fue recibido por una gran multitud de fieles.
A su llegada, las campanas de las iglesias de la ciudad repicaron para expresar la alegría por su presencia en el suelo patrio. El presidente alemán, Horst Köhler recibió al Santo Padre con un “¡Santo Padre, bienvenido a la patria, bienvenido a Alemania!” En su agradecimiento, el Papa Benedicto XVI destacó que “regreso a mi patria, a mis paisanos, regreso con la intención de visitar algunos lugares que tienen profundo significado en mi vida”.

Benedicto XVI

Recibimiento oficial al Papa Benedicto XVI a su llegada a Alemania.

 

Agencia ZENIT

 
visita su tierra natal.
 


Los fieles que lo oían llenos de entusiasmo no cesaban de saludarlo con el ya conocido y tradicional “Benedetto”. La Canciller alemana, Angela Merkel, fue de las primeras en saludarlo, lo mismo que el Ministro presidente de Baviera, Edmund Stoiber, quien lo recibió con un sincero y amistoso Grüss Gott! (Dios te saluda) –tradicional saludo de la región sur alemana, mayoritariamente católica.


EN LA PLAZA MARÍA


En la Plaza de María de la ciudad bávara, Benedicto XVI explicó el papel importante que San Corbiniano, el histórico obispo de la región, ha desempeñado en su vida: “Desde mi niñez me tocó mucho la historia del oso que atacó y mató el caballo en el que el santo cabalgaba en un viaje a Roma. Según la leyenda, el santo castigó al oso colocando sobre sus espaldas la carga que el caballo había estado cargando. Así, el oso tenía que llevar esta carga a través de los Alpes todo el camino a Roma, y solo allí el santo lo dejó libre”.

Inmediatamente después, en la oración que dirigió ante la bella estatua de la Patrona de Baviera, el Papa pidió a la Virgen enseñarnos “a asumir y llevar adelante nuestras responsabilidades” como Ella lo hace y pidió su ayuda para “encontrar la fuerza para ofrecer reconciliación y perdón”.

La Columna de María en Munich es, junto al Santuario Mariano de Altötting, uno de los más conocidos símbolos de la piedad mariana de Baviera. El Papa Benedicto XVI eligió este monumento, que representa el pago de una promesa por un milagro que libró a la ciudad de su segura destrucción, como escenario del primer acto público en su tierra natal.


AYUDA SOCIAL NO BASTA, URGE EVANGELIZAR


Miles de personas recibieron al Papa en la explanada de la Neue Messe, a las afueras de Munich, el domingo 10 de septiembre, cuando celebró una Misa multitudinaria, acto central de la visita de seis días. El Papa afirmó que su corazón “late bávaro” y sonrió mientras saludaba a la multitud desde el ‘papamóvil’ cuando se dirigía al altar desde el que celebró la misa. Los asistentes respondieron agitando banderines amarillos y blancos, los colores del Vaticano.
En su homilía, el Papa Benedicto XVI urgió a los alemanes a no separar la ayuda social que generosamente brindan a la Iglesia, del apoyo a las tareas de evangelización. Aseguró que “la Iglesia Católica en Alemania es importantísima por sus actividades de ayuda social, por su disposición a ayudar ahí donde la ayuda es necesaria”. 

Sin embargo, consideró que “los temas sociales y el Evangelio son inseparables. Cuando le damos a la gente solo conocimiento, habilidad, asistencia técnica y herramientas, le damos muy poco”. “Algunos obispos africanos (que lo visitan en el Vaticano) suelen decir: ‘si vengo a Alemania y presento proyectos sociales, de pronto todas las puertas se abren. Pero si vengo con un plan para la evangelización, encuentro siempre reservas’. Evidentemente, alguna gente tiene la idea de que los proyectos sociales deberían ser rápidamente asumidos, mientras que cualquier cosa que trate de Dios o de la fe católica es limitada y disminuida en su importancia”.


TOLERANCIA A LA VERDAD


En otro momento de su homilía, el Santo Padre denunció “el desprecio a Dios y el cinismo que considera la mofa de lo sagrado como un ejercicio de la libertad y que erige la utilidad en el criterio moral supremo para el futuro de la investigación científica”.

“¡Este cinismo no es la clase de tolerancia y la franqueza cultural que la gente del mundo está buscando y que todos deseamos! La tolerancia que necesitamos urgentemente incluye el temor de Dios –respeto hacia lo que es sagrado para otros”, afirmó.   

Tras aclarar que “no imponemos esta fe” porque “tal proselitismo es contrario al Cristianismo”, aseguró que “la fe puede desarrollarse solamente en libertad. Pero apelamos a la libertad de hombres y mujeres de estar abiertos a Dios, buscarlo, oír su voz”. “El mundo necesita a Dios. Necesitamos a Dios. ¿Pero qué Dios?”, cuestionó el Pontífice. “La explicación definitiva debe encontrarse en quien murió en la cruz: en Jesús, el Hijo de Dios encarnado. Su ‘venganza’ es la cruz: un ‘no’ a la violencia y un ‘amor hasta el extremo’. Éste es el Dios que necesitamos”, concluyó.


VAYAN A MISA EN FAMILIA


“¡Por favor, vayan con sus hijos a la iglesia y participen en la celebración de la Eucaristía dominical!”, con estas palabras, Benedicto XVI hizo un intenso llamado a los padres alemanes –y a través de ellos, a los de todo el mundo– para que hagan de Dios el centro de la vida familiar.

En la noche del domingo, el Papa rezó las Vísperas en la Catedral de Munich con los jóvenes, familias, catequistas, profesores de religión y niños que se preparan para la Primera Comunión. Al presidir la oración, el Santo Padre dedicó algunas reflexiones a los padres de familia y les aseguró que si van a Misa cada domingo, descubrirán “que no es un tiempo perdido” sino “lo que puede mantener a su familia verdaderamente unida y centrada”. “El Domingo se hace más hermoso, la semana se hace más hermosa, cuando van a Misa dominical juntos”, indicó.

Además, les pidió “por favor”, rezar “juntos en casa también: en las comidas y antes de acostarse. La oración no sólo nos acerca a Dios sino que también nos acerca los unos a los otros. Es una fuente poderosa de paz y alegría. La vida familiar se vuelve más alegre y expansiva cuando Dios está allí y su cercanía se experimenta en la oración”. 


EL VALOR DE LA MÚSICA SACRA Y LA LITURGIA DE LA IGLESIA


En el quinto día de su estadía en Baviera, el Papa Benedicto XVI se dirigió a la recién renovada Basílica de Nuestra Señora de la Vieja Capilla de Ratisbona para bendecir el nuevo órgano del templo donde resaltó el valor de la música sacra y la necesidad de la activa participación en la liturgia para realizar la comunión eclesial y capacitarnos para la transformación del mundo en Cristo.

Basado en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el Santo Padre destacó que tanto la música sacra como el canto “son más que un embellecimiento del culto”, pues “ellos mismos son parte de la acción litúrgica”. “La solemne música sacra con coro, el órgano, la orquesta y el canto del pueblo no es un agregado que enmarca o hace agradable la Liturgia, sino un importante medio de participación activa en el culto”, dijo.

Después del acto de bendición, Benedicto XVI se dirigió en forma privada a la casa de su hermano, monseñor Georg Ratzinger, en la misma ciudad de Ratisbona. Por la tarde, el Santo Padre visitó con su hermano el cementerio de Ziegetsdorf, donde están sepultados sus padres y su hermana María, y rezaron también en la antigua iglesia de San José. El Papa había pedido explícitamente reservar un día de privacidad en su gira por Baviera.
Despedida

El jueves 14 de septiembre, Benedicto XVI se despidió de Baviera con un discurso de agradecimiento a las personas que han organizado el viaje y con una referencia al problema del trabajo. “La Iglesia ha buscado siempre en la Palabra de Dios las respuestas a los desafíos emergentes durante la historia. En particular, también los problemas de la llamada ‘cuestión obrera’ sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo xix”, comentó al hacer referencia al 25 aniversario de la publicación de la Encíclica sobre el trabajo Laborem exercens, de Juan Pablo II.

Benedicto XVI declaró que “este texto lleno de valor profético quiero reenviarlo a los ciudadanos de mi Patria, seguro que de su aplicación concreta pueden derivar grandes ventajas para la actual situación social de Alemania”, agregó el Pontífice.

El Papa agradeció en su discurso a todas las personas que han trabajado para organizar su viaje y destacó “las emociones suscitadas por el entusiasmo y la intensidad religiosa de las amplias multitudes de fieles devotamente recogidas para escuchar la Palabra de Dios”.

“Han sido días intensos, donde he podido revivir tantos recuerdos y eventos del pasado que han marcado mi existencia. En todos los lugares he recibido una acogida plena de premuras y de atenciones, que me han tocado íntimamente”, añadió Benedicto XVI.

Por último, se reunió con sacerdotes y diáconos de la diócesis de Freising. El Santo Padre pidió a los sacerdotes y diáconos no desalentarse en su ministerio frente a la disminución de los cristianos y los desafíos que los jóvenes enfrentan para vivir la fe. “Hasta el Papa piensa ‘mis poderes no son suficientes’”. Algunas veces, dijo, este trabajo se le debe dejar  a Dios o los compañeros diciendo “Dios, lo debes hacer. Todo viene de ti.  Creo que aquí termina mi poder y el resto te lo dejo a ti Dios. Dios, haz lo que yo no puedo”.

Después de este acto, el Santo Padre se trasladó hasta el aeropuerto internacional Franz Joseph Strauss de Munich para la ceremonia de despedida y partió de regreso a Roma.

(Fuente: ACI)


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