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Gladys Puig.

por Osmany Pérez Avilés

El Teatro es el calor

Dentro del grupo de intérpretes de ópera y zarzuela del siglo XX, Gladys Puig despunta desde muy joven y hace vibrar a quienes se sienten atraídos por su melodioso timbre y movimiento escénico. Su paso por la televisión consolida la labor de esta mujer que ha preferido siempre el teatro.

Dueña de simpatía y belleza extraordinarias, discípula de grandes maestros de la música de concierto y excepcional profesora de nuevas generaciones de cantantes, casi toda su vida ha permanecido al lado del piano. En su apartamento, ubicado en la céntrica calle Neptuno, la maestra Gladys, como consiente que le nombren, acepta solícita esta entrevista.


¿Cuándo se percató de su don por la música y el canto?

Soy hija de músico. Mi madre no era músico, pero cantaba; mi padre Cheo Belén, 1 sí lo era, también mi abuelo José Belén, mi tía Aida Puig era maestra concertista. Cuando yo estudiaba en

el colegio, desde el kindergarten hasta mayorcita, estaba en todas las fiestas de fin de curso, en la banda rítmica, en todos los bailecitos que se hacían, como los patinadores, de chinita, de japonesa, de flores, mariposas o marineritos… Me gustaba más bailar que cantar.

Quienes vieron que tenía aptitudes para el canto fueron las hermanas del Colegio la Inmaculada Concepción , en San Lázaro. Ellas mismas le dijeron a mi mamá que yo estudiara canto, que no podía desaprovechar esas aptitudes. Iba con Ana María Hernández, la camagüeyana, una compañera de aula que ahora trabaja en la televisión, al Conservatorio de La Inmaculada y allí tocábamos el piano a cuatro manos. Aprendí, además, ballet con Alicia Alonso; baile español, con el Sevillanito y con Percy Rey, bailes internacionales como el tap, las habaneras y bailes suramericanos. Allí teníamos al abuelo de Zenaidita Castro, el padre de los Romeu, que dirigía la coral de mayores y la banda, junto con el maestro Betancourt. Yo era primera trompeta. Por radio hicimos Don Juan Tenorio , siempre en noviembre. Yo hacía doña Inés y un muchacho de La Salle hacía el villano, el don Juan. La primera canción que interpreté como alumna de esa escuela fue Flor de Yumurí y El quitrín . Continué estudios de piano, solfeo y teoría en el conservatorio Fe Castillo. Posteriormente, ya en el Conservatorio Municipal, estudié canto con Zoila Gálvez.
Gadys, junto a Antonio Lázaro en La Boheme.
Gadys, junto a Antonio Lázaro en La Boheme.
Con su gran amiga, Esther Borja.
Con su gran amiga, Esther Borja.


¿Cuándo fue su primera presentación en público?
Háblenos de la atmósfera de ese primer momento.

Ya joven, en el Conservatorio Municipal, comencé como solista. La propia Zoila Gálvez nos presentaba en distintos programas, en el patio del antiguo Ayuntamiento de La Habana donde se hacían conciertos. Ahí me presentó por primera vez ante el público. 2 Fue en diciembre. Canté obras complejas, porque siempre fui muy atrevida en ese aspecto, me gustan las cosas que cuesten trabajo lograrlas. Lo que percibí y lo que recibí fue que les agradé.

¿Cómo entró a Pro Arte Musical?


Para entrar a Pro Arte Musical había que hacer una prueba. Vega Caso, maestro y compositor, que hizo una ópera con la obra Abdala,
de José Martí, me llamó y me dijo: “Gladys, están haciendo pruebas de captación en Pro Arte Musical, es para todo el mundo”. Cuando fui encontré a muchos cantantes conocidos, estaban Armando Pico, Ana Julia, Antonio Lázaro y otros; todos estábamos empezando, y pasé a hacer la prueba.

Yo había hecho el “Aria de Visid'arte”, de Tosca , el “Aria de Mimí”, de La Boheme , ambas de Giacomo Puccini, y el “Aria de las Joyas”, de Fausto, de Charles Gounod. Canté esas obras. Me dijeron que me avisarían y así lo hicieron. Empezamos a ensayar en septiembre, había sido aceptada para el papel de la Celadora de Suor Angelica, de Puccini. Después vino El matrimonio secreto, de Cimarosa , como solista, con Marta Pérez, Humberto Diez, María Teresa Carrillo, Gulio Romano y José Le Mat. De ahí surgió mi primer evento con artistas internacionales: fue en Aida , haciendo la sacerdotisa de Aida .

Permítanos conocer sobre su amistad con María de los Ángeles Santana y Esther Borja.

Fue en casa del maestro Lecuona, en su cumpleaños. Fuimos Armando Pico, mi madre y yo. Fui a presentarme como posible cantante del Maestro. Se hacía como una especie de acto delante de él, los más nuevos le cantábamos para ver si le gustaba. Allí conocí a María y a Esther. Aunque no somos de estar metidas en la casa de una o de otra, siempre pregunto por ellas. Ahora pregunto más por Esther, por la situación que tiene, pero siempre he estado preocupada por ellas como ellas por mí, y ha sido una amistad hermosa.

Cuando estábamos en la finca del Maestro, ensayábamos, allá pasábamos todo el día. A él le gustaba tener a todos los amigos en su casa. Se reunían además Tomasita Núñez, Sarita Escarpenter, Sara Jústiz, Luisa María Morales, Pedrito Fernández… Era una gran pléyade de artistas de aquella época.

Un día tuve la oportunidad de que el Maestro tocara el piano para mí y para mi mamá. Él era muy pícaro y le dijo a mi mamá: “usted verá que ahorita se aparecen todas las que andan por allá atrás, van a venir para acá a ver quién es la que cantará primero”. Y eso mismo ocurrió.

María de los Ángeles y yo trabajaríamos juntas largas temporadas: en Doña Francisquita 3 y en San Nicolás del Peladero . Ella dice que soy su hija putativa. Es una mujer única y así quiero recordarla. Agradezco tanto a ella como a Esther que se hayan acercado la primera vez que me reuní con el Maestro para decirme: “no te pongas nerviosa, tú verás que vas a salir bien”.

¿Qué opinión le merece la obra del maestro Ernesto Lecuona?

Un gran melodista, sobre todo, en esa etapa de La comparsa . Él fue el primero que hizo la música afrocubana, la llevó a lo culto y en cuanto a melodías y cubanía tenía de todo, porque además, el Maestro no era solamente de la música cubana; tenía obras con motivos españoles, como Andalucía , Sevilla , Ante el Escorial , todas son magníficas. La mano izquierda del Maestro era peligrosa y en todas sus obras esa mano izquierda está presente y lo que está escrito no es lo que él interpretaba. 4 El Maestro, aunque no se dedicó tanto al piano, hubiera sido uno de los grandes pianistas del mundo, por su forma de tocar, por su toucher . Para mí es uno de los primeros compositores de nuestro país. Quizás alguno piensa que tenía melodías no tan serias, pero indiscutiblemente es el compositor cubano más reconocido en el mundo entero.

¿Qué ha representado para usted la combinación de la danza, la música y la actuación, manifestaciones artísticas que exigen rigor a la ópera o a la zarzuela?

Cuando iba a ver una obra, me chocaba que el actor o cantante no actuara, no bailara y que se viera un poquito falsa su forma de expresar la parte hablada de la zarzuela. Eso me molestaba mucho. Siempre creí que si me dedicaba a eso no podía hacerlo igual, yo tengo que interpretar, hablar mejor. El maestro Lecuona y el maestro Roig decían en aquella época: “tú hablas con propiedad”. Parece que lo que no me gustaba no lo llegué a hacer.

Ya la ópera no es estar estático, contenido, como antes; en la ópera se actúa, se baila si hay que bailar, se salta si hay que saltar; o sea, es más natural, más cerca del mundo, más cerca del público. Recomiendo que el que se vaya a dedicar a la zarzuela o a la ópera tiene que tener rigor. El artista de hoy debe ser integral, estudiar mucho, saber música, saber interpretar lo que quiere el compositor.

Usted es fundadora del programa de televisión Ritmos de Cuba , posteriormente denominado San Nicolás del Peladero . Asimismo trabajó en otros programas de televisión, de ahí que Gladys Puig es una mujer que conoce del mundo televisivo y del mundo teatral. ¿Cuál prefiere más y por qué?


El teatro es el calor humano, el que recibes directamente: si llegas al público o no llegas a hacerlo. La televisión es la popularidad, pero tienes que esperar a ver lo que hiciste. De los dos prefiero el teatro. Igual que el cine, porque lo bueno que tiene este medio es que queda, pero desgraciadamente nunca hice cine, porque en esa época no se hacían películas musicales. A los líricos siempre nos han tenido un poquito relegados, me hubiera gustado hacer algo que quedara.

¿Qué recuerdos atesora de su trabajo en el programa San Nicolás del Peladero ?

En el programa San Nicolás del Peladero trabajé con grandes artistas de este país: María de los Ángeles Santana, Agustín Campo, Aurora Basnuevo, Mario Limonta. Si hice mucha televisión se lo debo a Joaquín M. Condall. Hubo una época en que era fija en el programa de los jueves, que él dirigía. Al principio era Jueves de Partagás con él y después del triunfo de la Revolución se le llamó Jueves de la Alegría.

Gladys y Rosita Fornés.
Gladys y Rosita Fornés.

Fui fundadora de San Nicolás del Peladero y trabajé hasta el último programa que se hizo. Germán Pinelli me acompañó tocando el piano. 5 En principio, me habían hablado para hacer el papel de la hija de la alcaldesa, 6 pero yo estaba en la ópera, de modo que fui la amiga de Remigia, Chiquita Rubalcaba, la cual no salía tan frecuentemente.

Me sentía muy bien cuando hacía San Nicolás del Peladero . Lo que salía en los ensayos no era lo mismo que después salía por la noche. Por la noche se hacían nuevos libretos y los mismos actores pensaban: “¿qué voy a decir ahora?” Fue una etapa muy linda. Yo digo que los años 60 fueron una época de oro. Surgió en todo, la ópera, la zarzuela; en el teatro, en la sinfónica, en todo… Todo el mundo resurgió, era una competencia fuerte, pero había armonía, y eso se extraña.

Merecedora en 1959 de una beca para estudiar en Italia, durante su estancia en Roma se presentó a conciertos en diferentes teatros y realizó actuaciones para la Radio-Televisión Italiana (RAI). Esta experiencia habría de dejarle una huella imperecedera en su vida profesional y personal. ¿Podría hablarnos de sus impresiones?

Desgraciadamente, por cuestión de la partida, llegué retrasada y no pude entrar en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma, porque ya estaba cerrada la entrada a la escuela. Entonces estudié con mi maestro Napoleone Annovazzi. 7 En los años que estuve en Italia, el fue mi maestro, también la Cabarra , una conocedora de todas las obras de ópera y de concierto, quien me hacía el repertorio de las obras cuando el maestro Annovazzi estaba de gira.

Conocí a dos personas emblemáticas de la ópera: G. Besanzoni, una mezzosoprano y el tenor Tito Schipa, dos figuras importantes de la ópera internacional. Recibimos frases elogiosas, pues estuvimos haciendo conciertos muy bonitos de arias de ópera y de música cubana. En la RAI había un programa: Una Ribalta Per i Giovani . Era la oportunidad que le daban al joven cantante, y si hacía un buen papel, si gustaba al público, si aplaudía, le otorgaban una placa de reconocimiento. En ese programa hice un repertorio muy variado, desde óperas hasta música cubana. Ahí sí estaba sola. Canté El Siboney y fue un momento maravilloso cuando descubrí que la gente conocía El Siboney. Además, canté un aria rusa, claro, al italiano: el “Aria de La Carta ”, de Eugen Onégin, de Tschaikowsky; el “Aria de Visitarte”, de Tosca, de Puccini, y el “Aria de Los Payasos”, de Ruggiero Leoncavallo… Bailar en casa del trompo es un riesgo y que recibieran a uno con ese cariño y aceptación es inolvidable.

Roma es un país hermoso, en cada piedra se respira cultura. Cuando entré en el Coliseo me pellizcaba y me decía: “Gladys estás aquí después de tantos siglos que existe esto, tantos cristianos que murieron aquí, que todavía su sangre corre por debajo de todo esto y tú estás presente aquí”.

Encontré una capillita, que era la Scala Santa , la subí dos veces de rodilla. Había mucho fervor en aquel lugar y, aunque lo visitaban los extranjeros, había silencio, respeto; aquello me encantó e iba a oír misa allá.

Yo estaba en la Plaza de San Pedro cuando el nuevo Papa electo, que era Juan XXIII, salió al balcón a saludar a los feligreses. Él fue el primer Papa que se vio en la calle, ¡yo lo vi en la calle! Y después en el teatro, en un concierto, donde participaba una compañera mía, y finalmente una mañana, cuando me dio la bendición papal, un momento indescriptible, lleno de emoción.

Maestra Gladys, soprano lírica de apreciables facultades, como la calificara Gonzalo Roig en la temprana juventud, la limitación de su bella voz constituye un obstáculo, algo con lo que usted no contaba en su camino. ¿Cómo asume esta nueva etapa de su vida?

Gladys junto al autor de la entrevista.
Gladys junto al autor de la entrevista.

Son cosas del destino. Son cosas que uno no tiene previsto y se presentan, pero tengo tranquilidad. Quizás no haya hecho una carrera internacional como me hubiera gustado hacerla. He hecho mi carrera en mi país y considero que lo mucho o lo poco que haya realizado ha sido con amor. He recibido cosas muy lindas del público, de mis amigos. Creo que uno tiene que dar mucho amor para poder compensar muchos momentos malos. Siento que no he logrado todo lo que hubiera querido, pero estoy emprendiendo otro camino y me siento contenta por algunos logros.

Yo digo que todos traemos la estrella en la frente, pero en algunos brilla más que en otros y de acuerdo al brillo que te manden, tienes que saber cómo afrontar cada circunstancia. La vida es de lucha, la vida es de seguir adelante y tratar de llevarla con amor. Mira, estoy viva y me siento contenta. Tengo testimonios de gente que ha aprendido a cantar, gente que nunca ha cantado. En un año tú no puedes

enseñar canto, porque nadie aprende a cantar en un año ni en dos. Pero veo que cantan. No serán perfectos, pero cantan una obra, una romanza y eso me da mucha satisfacción.

Otro momento de gracia lo viví cuando formé el Grupo Experimental de Zarzuelas Españolas y Cubanas. Fue una etapa en la que no salía gente nueva. Existían muchachos en el coro de la ópera que tenían voces, solo que había que darles oportunidades. Me ayudaba mucho la Embajada Española , en el Centro Cultural de España. 8 Comenzamos en 1999 gracias a Pablo Valverde, quien me dio la posibilidad de hacer un grupo y que pudiéramos hacer zarzuelas, tanto españolas como cubanas. Se hizo una labor muy linda, muchos aprendieron zarzuelas que no conocían. Fue una etapa donde surgió una serie de muchachos con talento. Después hice otro grupo que era con jóvenes de la calle. Pero quiero hacer más. Espero que Dios me ayude, me de fuerzas, inteligencia e imaginación para poder hacer…

Mujer multipremiada, tanto en escenarios de Cuba como de otras partes del mundo, su vida, desde hace varios años, gira en torno a sus alumnos, a quienes trasmite sus experiencias con natural amor. Ahora bien, ¿en qué medida ha recibido usted amor?

Yo nunca espero amor; yo doy. El que piensa que el sacrificio o lo que haga por cualquier persona se lo van a pagar, entonces no lo hace verdaderamente por amor. Es por un interés de que se lo paguen el día de mañana. Si me lo agradecen bien, estaré feliz; si no me lo agradecen, no importa. Yo hice mi trabajo y me siento muy feliz.

¿Ha recibido amor en la misma medida que ha ofrecido?

Creo que sí. Es muy agradable cuando un alumno llama de lejos para decirte: ‘profe, ¿cómo está? ¿Cómo se siente?' Estoy aquí trabajando, me siento muy bien, gracias a lo que usted me enseñó'. Eso es tan lindo.

¿Por qué usted comulga en la vida con sencillez?

No soy tan sencilla. O a lo mejor esta sencillez tiene su trasfondo, ¿qué tú crees? ¿Mi actuación cómo ha sido? El punto de partida tiene que ser con sencillez, se llega más. Quizás hay quien con otras cualidades llega más rápido a su meta, pero es muy sano llegar a mi casa sin hacerle daño a nadie. Una persona muy sencilla fue Zoila Gálvez, quien me enseñó que la competencia tenía que ser leal. Ella nos ponía a competir a ver qué alumno estudiaba más. Con esa sencillez nos enseñó a ser amigos, a ser compañeros y a ser competidores. Si soy así se lo debo a Zoila Gálvez.

Notas:










(1) Pianista, compositor y director de orquesta cubano en el campo de la música popular
(2) Su debut como cantante profesional ocurrió en 1951, en esa ocasión le acompañó al piano el maestro Agustín Irulegui.
(3) En esta zarzuela del compositor español Amadeo Vives, María de los Ángeles Santana interpretaba el papel de la madre y Gladys Puig el de la hija.
(4) Gladys Puig dedicó una semblanza a Ernesto Lecuona donde demuestra su admiración por la ejecución del maestro. Ver Colectivo de autores: El arte musical de Ernesto Lecuona . Editado por la Sociedad General de Autores y Editores, Madrid, 1995, pp. 276-279.


(5) Durante el programa dirigido por Condall, Gladys Puig y Germán Pinelli hicieron un dúo, el Dúo de la sombrilla de la obra Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba.
(6) El papel de hija de la alcaldesa Remigia lo interpretaría la actriz Mariana Ramírez Corría.
(7) Profesor de destacadas sopranos como la italiana Renata Tebaldi y las españolas Montserrat Caballé y Victoria de los Ángeles; esta última era la preferida de Gladys Puig.
(8) Otros profesores que trabajaron con Gladys Puig para este Grupo fueron: Pura Ortiz, Alberto Llobet, Reiders Torres y Ángel Vázquez Miyares; este último, haciendo la presentación de las obras.