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Cien años de permanencia en La Habana
Adoración Nocturna
Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento.
  por Pedro A. Herrera
El pasado 8 de septiembre se cumplió el centenario de la fundación en La Habana de la asociación de la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento, que tuvo lugar en 1908, en la iglesia parroquial del Santo Ángel Custodio.

La asociación, después de haber sido trasladada a la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, quedó definitivamente establecida en 1961 en la iglesia de San Francisco de Asís de La Habana Vieja.

La Adoración Nocturna es una agrupación de católicos, hombres y mujeres, que tienen como misión primordial –como lo indica su propio nombre–, adorar durante la noche a Dios por los que no lo adoran. Es decir, orar por los que no oran, para desagraviarle por nuestros propios pecados y los del mundo entero, y así darle gracias por los que no lo hacen. Los asociados se reúnen en grupos llamados “secciones ” , se turnan y velan una vez al mes en representación de toda la humanidad y con la Iglesia a través de Cristo, y para agradecer al mismo

Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al sacrificio redentor. Así, tratan de imitar a Cristo, adorador del Padre, que durante su vida mortal oraba frecuentemente de noche, y ahora perpetúa su adoración, su intercesión y su sacrificio redentor en la Eucaristía.

El adorador, con su participación en la vigilia, ejerce ante Dios lo que constituye un deber de toda criatura racional: reconocer que Dios es Dios, que es nuestro Creador, nuestro Señor, nuestro Padre y reza con el mismo oficio de las horas que la Iglesia , Esposa de Cristo. Mientras vela, adora y ora, cumple la misión escatológica de la misma Iglesia, que debe de estar amorosamente atenta a la venida del Señor (Lc 12, 37-38).

Para el adorador nocturno, la vigilia es disfrutar especialmente del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento. Conversar con Él en su domicilio terrestre durante el silencio de la noche, como Nicodemo. Sentir la alegría de hospedarle en nuestra propia casa, como los hermanos de Betania. Comprometerse activamente con Jesús para realizar entre los hombres su mandamiento de amor y para construir el Reino de Dios en la tierra.

La Adoración Nocturna se fundó en Roma, en noviembre de 1810. Al erigirse canónicamente el 23 de diciembre de 1815, fue puesta bajo el patronato de la Santísima Virgen María y del santo español san Pascual Bailón. El Papa León XII la elevó a Archicofradía el 27 de abril de 1824. No obstante, la asociación no se propagó ni tuvo la organización definitiva hasta 1848, en París, Francia. Por esa fecha, un grupo de caballeros se reunió y animaron alrededor del israelita convertido Herman Cohen, posteriormente sacerdote carmelita descal-