| Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: “Aquí estoy”,
porque está escrito en el libro que cumpla tu voluntad.
Dios mío, lo quiero, llevo tu ley en mis entrañas.
He proclamado que eres justo ante la gran asamblea,
no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
No he negado tu lealtad y fidelidad ante la gran asamblea. |