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Talentos del futuro

por Yarelis Rico Hernández
fotos: Gustavo Andújar

Talentos del futuro
Eilyn Prieto
Eilyn Prieto
Alien Ma Alien Ma
Tamara Segura
Tamara Segura
Alberto Menéndez Alberto Menéndez
Serguei Svoboda. Serguei Svoboda

Una vez más el debate entre cineastas jóvenes y otros de experiencia volvió a la carga. Desde dos frentes se disparó el intercambio: de un lado, la voz autorizada del joven que realiza, vive, sufre y se enamora de su obra (por lo general, la primera); del otro, la visión del cineasta, hijo o producto de una generación anterior. La confrontación del fuego (entiéndase ideas) albergó el diálogo.

Aclarados objetivos e intenciones, echó a rodar el VI taller “Talentos para el futuro”, que como se hace costumbre (y las buenas costumbres no deben perderse), convocan todos los años SIGNIS-Cuba y la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL). Se buscó la discusión, y se encontró. Se quisieron conocer los problemas y oportunidades de cada proyecto, y ellos emergieron solos. Con la venia de los organizadores no hubo consensos. Se quería otra cosa: que los jóvenes realizadores se conocieran entre ellos y comentaran sus proyectos futuros. El intercambio con los cineastas más experimentados no pretendió teorizar, sino dialogar desde el acercamiento, la comprensión y el respeto.

El encuentro se desarrolló el lunes 23 de febrero, anticipándose un día al inicio de la 8va. Muestra de Nuevos Realizadores, que se extendió hasta el primero de marzo. Las obras seleccionadas para el taller se agruparon en cortos de ficción, documentales y animados, aunque hubo creaciones que, pese a incluirse en estas clasificaciones, quedaron en lo que se ha llamado cine experimental o híbrido de géneros.

En sus palabras de bienvenida, Alquimia Peña, directora de la FNCL , reconoció que el taller es uno de los momentos más gratificantes para la fundación, identificándole como un espacio excepcional de conocimiento e intercambio que permite descubrir nuevos talentos. Por su parte, Gustavo Andújar, presidente de SIGNIS Cuba, explicó a grandes rasgos las características de la organización que preside y enfatizó en el papel que esta desempeña como promotora de proyectos que impulsan la formación de profesionales para los medios de comunicación.

Se visionaron un total de doce obras que fueron enjuiciadas por un auditorio presidido por Manuel Pérez (director de ficción), Aramís Acosta (especialista y realizador de dibujos animados), Santiago Villafuerte (documentantalista) y Caridad Cumaná (crítica, investigadora y docente de la FNCL y miembro de SIGNIS Cuba), quien fungió como coordinadora del taller. Una vez más coincidieron en este espacio como focos creativos la Facultad de Comunicación del Instituto Superior de Arte y la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, a los que se suma con gran fuerza dentro de la animación, el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI). Algunos jóvenes asumieron sus creaciones de manera independiente, con pocos recursos y medios, e incontables angustias y zozobras al alcance de la mano.

Fue evidente la intención de estos realizadores de continuar apostando –en no pocos casos– por una creación artística de denuncia… Denuncia como respuesta a una violencia que acompaña la vida de los cubanos de hoy, y que asoma como una realidad que va más allá del mundo intrafamiliar y los espacios sociales para expresarse en actitudes oportunistas, fraudulentas y discriminatorias, provenientes, incluso, de instancias de poder. Una violencia que puede corroer la historia, tergiversarla o simplemente silenciarla.

Ante la urgencia que significa decir lo que está pasando, estos jóvenes no se permiten regodearse en la autocomplacencia, que obstaculiza el cambio y el desarrollo. Se saben voces que informan y recrean al público, ya desde la sencillez de un cuento infantil adaptado como Cocuyo (ficción), de Tamara Segura, en el que la decisión “supuestamente equivocada” de un niño sirve de consuelo a su madre, o desde la desgarradora imagen de un cubano que luchó en Angola y cuyas vivencias

no quiere y no puede contar desde la palabra; apoderándose de lo que el hombre calla, … desde el dolor y la pérdida, Alberto Menéndez, realizador de Blanco de Pozo (¿documental?), cuenta la historia de esta contienda bélica. Maneras de decir que tienen en común la necesidad de hurgar en lo más íntimo de la persona humana y parirlo a la luz para compartirlo desde la belleza o el dolor.

En esta impronta que marca la denuncia –sépase válida–, también se inserta Por amor al arte, de Serguei Svoboda (guionista que se estrena como director). Se trata de un punzante ataque al oportunismo dentro del audiovisual cubano, extendido, incluso, entre los realizadores más jóvenes del medio. A manera de suspense , la obra se vale de las aspiraciones y frustraciones de tres creadores noveles del patio, a quienes aplasta la estrechez económica de sus bolsillos y la indiferencia de quienes se empeñan en “dirigir” el arte, para ofrecernos una historia irónica y violenta que obliga a un examen riguroso de cuestiones éticas y artísticas, merecedoras de una mayor hondura psicológica de los personajes.

Dedicado a recorrer el pasado y a adentrarse en la vida del controvertido ensayista Jorge Mañach, Rolando Rosabal dibuja una nueva historia para contar en su documental Rara Avis “El caso Mañach ”. Dotado de una investigación profunda y seria que es fácil respirar en los 51 minutos de duración, el documental se vale de la entrevista y el material de archivo para presentarnos y acercarnos a un Mañach siempre humano y siempre cubano. La proximidad al intelectual permite descubrir los atisbos que suponen las historias mal contadas o dichas solo a medias. Pero Mañach, a su vez, también se convierte en un pretexto para el realizador, que busca escudriñar en una época pasada y explicar –o al menos tratar de comprender– la presente. Conceptos y momentos históricos se desdibujan con palabras, gestos, imágenes y hasta con silencios, dados en su mayoría por medio de cuadros superpuestos. El uso de la entrevista y la sucesión de imágenes y grabaciones de audio de archivo marcan el desarrollo dramatúrgico de este documental, que se apoya además en una adecuada selección musical como otro de los elementos fundamentales del género. Nada es casual en Rara avis... ni los entrevistados, ni los espacios donde se entrevistan, ni los motivos de silencio… ni las imágenes de archivo, ni la toma actual de esa Habana que es también Cuba.

Examinar abierta y desenfadadamente una realidad pegada a sus rostros, que les llega a través de la cercanía de un ser querido, un hecho o personaje de la historia, una vivencia personal o fenómeno social, deslumbra como intención y se hace vida en la obra de estos jóvenes creadores, para quienes el proceso de producción y rodaje es “toda una escalada en bicicleta a una gran cumbre”. Con más o menos aciertos, a todos seduce la misión de CREAR, de discursar sobre sus problemas o los ajenos (que también son suyos). No falta en ellos asomos de optimismo, perseverancia en la ternura, apego a la verdad e imperiosa necesidad de compartir la belleza… Es así, desde la imaginación y la carencia, que los jóvenes del ISDI hacen animación ( Como los peces , de Néstor Kim y Carlos D. González; Los puros , de Eilyn Prieto, ambos presentes en el taller), y han llegado a establecer una competencia dentro del género con la realización del festival Animia , encuentro donde confluyen estudiantes del Instituto y realizadores de otros medios.

No son ni pueden ser autocomplacientes estos jóvenes que cada año asoman con nuevas propuestas, algunas de las cuales aparecen entre las producciones cubanas más interesantes de los últimos años. Si lo fueran no estarían a tono con su tiempo, porque como les asegurara el director argentino Fernando Birri, en un improvisado y rápido encuentro que sostuviera con ellos durante el taller, “el mundo hay que reinventarlo todos los días, hay que repensarlo todos los días. Y en el momento en que la obra de arte se transforme en una forma de estímulo a la autocomplacencia, se terminó el arte”.