
Domingo de Ramos / fray Angélico. |
por Padre Jesús Espéja, Op
Oyentes de la Palabra
|
LITURGIA PARA EL MES DE ABRIL |
SEMANA SANTA 2009
Los cristianos llamamos “santa” a esta semana porque la dedicamos a celebrar lo que para nosotros es más santo: el amor de Dios manifestado en la muerte y resurrección de Jesucristo.
5 DE ABRIL: DOMINGO DE RAMOS
UN MESIANISMO EXTRAÑO
La palabra: “Jesucristo manifestó su condición divina siendo servidor de todos” (segunda lectura). |
1. Todos soñamos con un Mesías, un Enviado que por fin nos libere de tantas limitaciones y carencias que nos humillan. Y espontáneamente revestimos a ese Mesías soñado con los atributos de poder que se impone por su fuerza y nos libra de nuestros enemigos. A lo largo de la historia vienen surgiendo distintos mesia-nismos que prometen el paraíso en la tierra. Aunque ya estamos viendo sus fallos, todavía muchos en el mundo piensan que el desarrollo científico y técnico por sí mismos pueden ser la salvación o realización plena de la humanidad.
2. Pero el mesianismo apoyado en el poder que se impone y domina, también infecta nuestra vida personal. Muchas veces pensamos que nuestra fuerza física, nuestra buena posición social, nuestros enclaves políticos, nuestra simpatía, nuestra capacidad de convencer... por sí mismos aseguran nuestro éxito y garantizan nuestra salvación. Sin embargo, estos y otros mesianismos a la larga se diluyen y seguimos con el deseo de plenitud que nos habita.
3. El mesianismo de Jesucristo es muy extraño. Pudiendo haber sido el hombre más deslumbrante del mundo, manifestó su condición de Hijo, Enviado, Palabra de Dios, amando y sirviendo a los demás incondicionalmente. Esta forma de proceder rompe todos nuestros esquemas de mesianismo. Lo que salva, lo que realiza de verdad a los seres humanos es el amor; el poder que no sea mediación del amor no es aceptable porque deshumaniza. Jesús de Nazaret vivió siempre para los demás y fue capaz de morir por amor. Así es confesado verdadero Mesías. En esa conducta reveló el rostro humano de Dios que es amor, y el camino para la verdadera realización humana.
|
9 DE ABRIL: JUEVES SANTO
RESPONSABLES Y CORRESPONSABLES
La palabra: “Tomen y coman; este es mi cuerpo que se entrega por ustedes y por todos” (segunda lectura).
1. Sobre todo cuando nos vamos haciendo mayores, ante las inclemencias del tiempo presente, fácilmente regresamos al pasado y lo evocamos como una edad de oro donde se vivía compartiendo todo y siendo todos muy felices. Pero en realidad ese pasado no fue así porque también entonces existían desigualdades y discriminaciones lamentables. Los humanos, precisamente, porque habitados por la nostalgia de infinito, somos insaciables, caemos una y otra vez en la fiebre posesiva.
2. Jesús de Nazaret pasó por el mundo haciendo el bien, curando enfermos, rehabilitando a los excluidos y combatiendo al diablo, esa fuerza del mal que denigra y tira por los suelos a las personas. Viendo que lo iban a matar hizo un gesto muy significativo. En una comida ofreció pan y vino a sus seguidores, diciendo: esta es mi vida que se entrega por todos. Y para dejar más claro lo que había intentado con su vida y el sentido de su muerte, se ciñó una toalla y fue lavando los pies a sus discípulos. Algo inaudito en un maestro de aquel tiempo, pero con un mensaje singular: cristiano es el que comparte y sirve a los demás con amor.
3. Nada tiene que ver con esta conducta el individualismo que hoy
|

La última cena / Tiziano. |
va carcomiendo a nuestra sociedad. Individualismo muy sutil porque, ante las dificultades que nos salen al camino, sólo pensamos en “resolver mi problema”. Otra versión es la inercia, la huida con sus muchas versiones, la pasividad, la abdicación de nuestra responsabilidad ante un futuro del pueblo que debemos construir todos. El gesto de Jesús en la última comida sugiere que lo evangélico es compartir entregando la propia vida para bien de todos. Nadie puede arrebatarnos nuestro valor y dignidad como personas, que manifestamos responsablilizándonos y co-responsabili-zándonos con los demás.
10 DE ABRIL: VIERNES SANTO
ASÍ ES DIOS
La Palabra : “A pesar de ser Hijo, aprendió sufriendo a obedecer ” (segunda lectura).
1. A Dios nadie le ha visto, pero todos nos lo imaginamos y lo fabricamos a nuestra medida; se comprende que es fabricación, obra de nuestras manos; tampoco es el verdadero Dios. Por eso desconcierta y escandaliza la confesión cristiana, ¿cómo un crucificado puede ser hijo, auto-comunicación de Dios?
2. Sin embargo, esa es la buena noticia. Porque en la conducta histórica de Jesús, alguien de nuestra raza, con limitaciones y carencias de todos los humanos –aunque nunca se sometió a los ídolos absolutos, y así es más humano que nosotros–, se ha hecho presente y se ha revelado cómo es y cómo actúa Dios: amor a favor nuestro hasta la muerte.
3. Una oración litúrgica se invoca: “Oh Dios que manifiestas tu poder en la misericordia”. Sabemos qué es la misericordia: ese amor que se hace cargo y carga con la miseria del otro para ayudarle a salir de su postración. Es lo que celebramos en la muerte de Jesucristo. Que esta celebración nos inunde con la ternura de Dios manifestada en la Cruz.
12 DE ABRIL: LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
NUESTRO DESTINO ES VIVIR
La Palabra : “Nosotros somos testigos” (primera lectura).
1. No es fácil esta vida humana, que aspira siempre a lo sublime y eterno, pero se ve limitada por lo rastrero y caduco. Cuántas ilusiones de amor rotas por el egoísmo. Cuántos sueños de justicia rotos. Cuántos anhelos de vida tronchados por la oscura y sorda muerte. ¿Todos estos empeños no serán una pasión inútil?
2. Dios ha introducido en la plenitud de vida, ha resucitado, a este Jesús, que pasó por el mundo haciendo el bien, que no se guardó nada para sí mismo, que fue hombre totalmente para los demás. El amor es más fuerte que la muerte.
3. Los primeros cristianos, que habían acompañado a Jesús en Galilea y se habían quedado hundidos con el fracaso de la cruz, se vieron alcanzados por un acontecimiento singular: el Crucificado vive para siempre y está con nosotros dándonos vida. Aquellos primeros discípulos se sintieron agraciados, personados, pacificados y motivados para transmitir la buena noticia: Jesucristo vive ara siempre; la muerte ha sido vencida y queda para todos abierto el camino de felicidad. Es posible mirar al porvenir confiadamente.
|
19 DE ABRIL: DOMINGO II DE RESURRECCIÓN
EL QUE NO AMA PERMANECE EN LA MUERTE
La Palabra : “Todo el que ama a Aquel que da el ser, ama también al que ha nacido de Él” (segunda lectura).
1. En el encuentro con el Resucitado, los primeros cristianos se sintieron reconciliados, acogidos por el amor de Dios: “paz a ustedes”. Y experimentaron su misión: ir por el mundo proclamando e impartiendo perdón; ¿no fue esa la misión tarea de Jesús, que curó a enfermos, fortaleció a los débiles y reanimó a los que ya no tenían porvenir?
2. A todos los cristianos se parece también el Resucitado. Creemos que vive, porque Jesucristo vivió, ha irrumpido en nuestra existencia, como paz, perdón, alegría, suscitando en nosotros sentimientos de amor y de perdón. En nuestra sociedad y en nuestros corazones brotan muchos sentimientos y muchas prácticas individualistas; incluso hierbas malas de odio y de venganza. Una sociedad desfigurada por estas lacras es portadora de muerte.
3. Somos invitados a vivir como resucitados. Pero a veces nos pasa como al discípulo Tomás, según cuenta hoy el evangelio: había visto cómo Jesús moría en la cruz y ya no podía creer en la resurrección. Estamos tan desanimados y perdidos, hemos vistos tantos fracasos en nuestro proceso social, que ya no creemos que la cosa tenga arreglo. Aunque como a Tomás los otros discípulos digan que han visto al Señor, que sí hay futuro. Celebrar hoy en Cuba la resurrección de Jesucristo, implica ponernos en pie, amar, perdonar, acoger a todos; creer a quienes nos dicen que sí hay porvenir y colaborar responsablemente para construirlo. |
Resurrección / Caravaggio. |
26 DE ABRIL: DOMINGO III DE RESURRECCIÓN
PAZ A USTEDES
La Palabra : “Soy yo en persona; un fantasma no tiene carne y huesos como ven que yo tengo” (Evangelio).
1. Los primeros discípulos de Jesús no se portaron bien cuando llegó la hora de la prueba. Según los evangelios, alguno del grupo le traicionó y en el momento de la cruz todos huyeron. Pero, en vez de recriminar esa conducta, el Resucitado irrumpe en sus vidas diciéndoles: “Paz para ustedes”. Ahí está el mensaje central de la resurrección y de la experiencia cristiana: la resurrección de Jesucristo nos asegura que somos acogidos y estamos en los brazos de Dios que nos ama. Es la experiencia de la primera comunidad cristiana, según la segunda la carta de san Juan que también hoy escuchamos.
2. No era fácil anunciar la buena noticia de la resurrección de Jesús en el mundo griego, donde se creía que el cuerpo era una mala prisión del alma, y esta con la muerte se liberaba del cuerpo. Los primeros cristianos tienen la experiencia de que Jesucristo –cuerpo y alma, la humanidad completa– ya ha entrado en la plenitud de la vida y todos y a todos se abrió ya el camino para llegar a la misma. Por eso insisten: no es un fantasma; el Resucitado es el mismo que recorrió las aldeas de Galilea, que comió con los demás seres humanos, que murió en la cruz.
3. El mensaje de paz es hoy para todos los cubanos, sean de una ideología o de otra, sean religiosos o no. En la vida y en la muerte de Jesucristo, Dios se ha manifestado como vencedor de la muerte, y nos dice que la plenitud de vida es posibilidad abierta para todos. Ser testigos de la resurrección significa que ya en esta tierra vayamos tejiendo esa forma de vivir con amor hacia los demás, en solidaridad sin discriminaciones y transmitiendo paz. Esa es la vida de Dios que podemos ir tejiendo en nuestra historia y que nunca muere porque ya es eterna. |
| |
|
|
|
|